A pesar de la apacible apariencia de nuestra empresa, podemos estar seguros de que la probabilidad de que acontezca una contingencia es una probabilidad no nula.

F.Xin/2011

Poner en marcha una empresa, iniciar un nuevo proyecto interno o el lanzamiento de un nuevo producto, lleva asociado el hecho de afrontar un conjunto de riesgos que son inherentes a esa actividad de emprender con el objetivo de ofrecer nuevos productos o servicios al mercado potencial al cual nos dirigimos.

Podemos convenir en que, por ejemplo, un nuevo proyecto implica la realización de un cierto número de tareas interrelacionas que tienen como finalidad el producir un resultado, bien sea producto o servicio, determinado. La gestión de riesgos asociados al proyecto consiste en analizar su planificación, evaluar sus costes frente a los hipotéticos retornos, así como analizar la calidad del producto, o servicio, final, entre muchas otras actividades.

Pero centrémonos ahora en las empresas TIC, es decir, en aquellas empresas que su oferta se compone de productos y/o servicios relacionados con las tecnologías de la información y las comunicaciones. Y, en particular, centrémonos en las micro, pequeñas y medianas empresas de ese sector. Estas empresas no son ajenas al comentario general que hemos hecho antes por lo que a riesgos se refiere. Y precisamente por esa razón es de suma importancia que realicen las previsiones necesarias con el fin de ahorrarse sustos innecesarios. A menudo estas empresas se mueven en un mercado global fruto precisamente de la proletarización de las TIC y de la universalización de su uso. Este hecho es el que pone de manifiesto la necesidad de blindarse frente a cualquier circunstancia que pueda alterar los biorritmos normales de la empresa y que pueda llegar a ponerla en peligro, aunque ello sea de forma momentánea.

Hoy, en el mundo globalizado en el cual nos movemos, la pequeña empresa puede llegar a tener, y de hecho los tiene, los mismos problemas que una gran corporación aunque las escalas sean realmente diferentes. Acuerdos de nivel de servicio, términos y condiciones del servicio o producto ofertado, compromisos respecto a periodos de garantía, acuerdos referentes a formas de cobros/pagos, y otros muchos son aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de competir en ese gran mercado globalizado. Así pues, y en el tema que nos ocupa de la conveniencia de disponer, y de las posibles necesidades, de asesoramiento y asistencia legal y jurídica, es necesario que la pequeña empresa se plantee, y en mi opinión es absolutamente imprescindible, la adopción de medidas de prevención (ex – ante) ante posibles situaciones de contingencia, y la adopción de medidas de transferencia ( ex – post) de eventuales responsabilidades.

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