Emprender: (del latín in, en, y prendere, coger) Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro.

Emprendedor: Que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas.

Real Academia de la Lengua.

Me ha sorprendido leer recientemente en las redes sociales alguna que otra manifestación de un ilustre profesor, de una respetada Universidad catalana, incentivando la emprendeduria que imite a los Mark Zuckerberg, de Facebook, a los Larry Page y Sergey Brin, de Google, a los Jack Dorsey, de Twitter. Y porque no, añado, a los Pep Vallés, de Olé (Ordenamiento de Links Especializados). Por cierto ¿alguien se acuerda de él? Pues fue el que protagonizó el primer gran “pelotazo” made in Spain de la industria tecnológica española allá por la época de la techno bubble.

Pues bien, a pesar de que no comparto esa incentivación con, en mi opinión, un objetivo claramente equivocado, bienvenida sea el ansia de emprender. Sin embargo rompo una lanza a favor de todos aquellos empleados, asalariados y profesionales por cuenta ajena que con su actitud emprendedora, innovadora, colaborativa, participativa, cooperadora, han contribuido y están contribuyendo al crecimiento de nuestras empresas, al crecimiento de nuestra economía, en definitiva al crecimiento de nuestra sociedad. Vaya por todos ellos este humilde reconocimiento de alguien que los ha visto, y los ve, realizar a diario sus aportaciones en sus empresas,  generando valor para la causa común y demasiado a menudo desde el anonimato. Y es que ciertamente, emprender es una actitud.

Disculpen pero alguien debía decirlo !!!

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