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La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre.

(Friedrich Nietzsche)

Transcribo una interesante reflexión del economista Edward Hugh:

Lo que tenemos ahora delante es un mar tranquilo, un mundo con pocas sorpresas que nos proporcionará un cierto margen de tiempo para respirar. Todo continuará igual, los parados también continuaran en el paro y los que no puedan pagar su hipoteca a principios de año menos lo podrán hacer a finales de año. La prima de riesgo española continuará a la baja, la bolsa se mantendrá y los bancos, como ya se sabe, se capitalizaran adecuadamente. 

La razón de todo ello es que los alemanes tienen elecciones en el próximo mes de septiembre, y todos los mercados ya se están posicionando de acuerdo a esta realidad, a la espera de lo que pueda suceder.

 Ahora bien, se puede percibir a lo lejos un 2014 diferente. Ese será un año crítico en muchos sentidos, como por ejemplo en la cada vez más clara percepción por parte de los griegos de que nunca podrán pagar su deuda, o por la pérdida definitiva de paciencia de los alemanes respecto a unos pueblos de la periferia a los que no acaban de entender.

Por lo tanto disfrutemos del 2013 todo lo que podamos y hagamos todo lo necesario en anticipación a un 2014 que seguramente será el año decisivo para el futuro del euro.”