Archivos para el mes de: junio, 2013

13-rue-del-percebe-por-francisco-ibanez-en-coloro-13-RUE-DEL-PERCEBE-PARODIA-SITUCIN-ESPAA-570

Los políticos son siempre lo mismo. Prometen construir un puente aunque no haya río.

(Nikita Jruschov)

Un intimo amigo me confesaba que desde su humilde posición de ciudadano de la calle (home del carrer, como decimos en mi país) siempre ha dudado de aquello que nos vendían como el Proyecto Europa. Es decir, siempre ha mantenido un escepticismo contenido al respecto. Sus dudas se fundamentaban en la más pura observación empírica de la realidad. Me decía, si miramos un mapa de Europa, de esos que tienen las escuelas ¿qué vemos? Pues un montón de países, vecinos unos con los otros, dentro de un gran edificio que es el continente europeo. Gráficamente se le antojaba como una gran Comunidad de Vecinos-Propietarios. Cada uno en su casa (territorio), con su propio idioma (todos distintos), con su propia cultura (todas diferentes), con sus propios intereses (aquí tal vez alguna coincidencia puntual y temporal, aunque normalmente contrapuestos) e intentando cada uno “barrer hacia su casa” a fin de mantenerla lo más lustrosa y boyante posible.

Y continuaba diciendo, ¿qué nos prometían si nos apuntábamos al EuroClub? Pues por un lado un gran mercado de 500 millones de ciudadanos que dispondrían de un alto nivel de vida, con libertad de movimientos de mercancías, capitales, servicios y personas, con supresión de barreras internas, con un arancel común y con algunas otras políticas comunes. Y por el otro lado, nos prometían un entorno macroeconómico estable, es decir, baja inflación, tipos de cambio relativamente controlados, tipos de interés reducidos, etc. etc.

Ah, que fatal trampa! Los tipos de interés bajaron y el crédito fue abundante, el dinero fluyó alegremente desde los países tradicionalmente ahorradores (norte) hacia los manirrotos (sur). ¿Resultado? Burbujas inmobiliarias, crecimiento de sectores de bajo valor añadido, creación de un espejismo de estado de bienestar insostenible, desvío de fondos hacia inversiones de dudosa rentabilidad, endeudamiento privado a niveles estratosféricos, incremento acelerado de los costes laborales, inmediata pérdida de competitividad, euforia descontrolada. España iba bien !!!!

Hoy, después de más de un lustro de calvario y crisis parece que ese intimo amigo tenía razón pues parece que está más que claro que los que tomaron la decisión  de crear la Unión Económica y Monetaria se equivocaron, porque no tomaron las precauciones para que el proyecto no descarrilase, no mesuraron adecuadamente los riesgos a los que se enfrentaban. Hasta la misma Alemania incumplió, en su momento, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento para restringir el déficit público. En algunas zonas se generó una grave crisis de liquidez que se convirtió en una de insolvencia. La posibilidad de una crisis financiera no figuraba en el guión del Proyecto !!! Como tampoco figuraban los mecanismos de prevención de contagio.

¿Y ahora qué? Hoy, Europa no es una unidad cultural. No hay acuerdo sobre el diagnóstico de la situación actual como tampoco lo hay sobre los posibles remedios a aplicar. Y menos sobre el futuro. Europa es, por el momento, un conglomerado de países (¿comunidad de vecinos?) que mantienen sus culturas y un alto grado de autonomía. Los ciudadanos de ese conglomerado no parecemos muy dispuestos a sacrificarnos mucho más por eso que le llaman Europa. Tampoco los políticos tienen proyectos ni líderes capaces de movilizar, motivar, ilusionar a la ciudadanía. Ante este panorama, concluía mi amigo,  tal vez sea prudente barrer para casa y apostar por proyectos nacionales audaces, innovadores. Proyectos de futuro para las generaciones de nuestros hijos. No lo dudemos: la decisión es sólo nuestra.

Texto de referencia: “Europa … ¿a dónde vas?” del Profesor Antonio Argandoña.

Imàgenes: autoria y propiedad de F. Ibañez

images

Las deudas son como cualquier otra trampa en la que se es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir.

(George Bernard Shaw)

¿Quién compra la Deuda que emite el Gobierno de España? O, ¿porqué no fluye el crédito a la economía real? Busquemos las respuestas en las cifras. En el año 2000 las entidades de crédito domésticas, es decir los Bancos y las Cajas, tenían en cartera 61.381 millones de Deuda Pública lo que representaba el 28,75% del total de Deuda. Ese mismo año los inversores extranjeros disponían en cartera 91.490 millones, es decir, un 42,38% del total.

En el año 2007 la situación era muy similar y hasta podríamos decir que había mejorado. La Deuda en cartera de Bancos y Cajas era de 63.297 millones de euros, o un 25,63% del total. Mientras que en cartera de los inversores extranjeros había 105.312 millones que equivalían al 42,64% del total. Así pues Bancos y Cajas mantenían sus niveles de Deuda en cartera y los inversores extranjeros continuaban confiando en las emisiones españolas.

Sin embargo alguna cosa empezó a cambiar a partir del 2008 hasta la fecha. Las tendencias se invirtieron. En marzo de 2013 la banca doméstica tiene en cartera 224.056 millones de euros de Deuda pública, o un 40,30% del total. Y los inversores extranjeros 206.542 millones de euros, es decir un 37,15% del total. Parece que esos inversores extranjeros perdieron su apetito o miraron con otros ojos los lugares donde invertir. Además, desde Diciembre del 2012 el volumen de Deuda en cartera de la banca doméstica ha aumentado en casi 25.000 millones de euros.

Así pues, la respuesta a la primera de las preguntas iniciales es: la banca doméstica es quien está comprando mayormente la deuda emitida por el Gobierno de España.

Para financiar esas compras es muy posible que esa banca doméstica haya aprovechado las ventanas de liquidez a bajos tipos de interés abiertas por el Banco Central Europeo, por lo que no es descabellado pensar que se ha buscado un empujoncito a la mejora de márgenes tomando dinero muy barato e invirtiéndolo en Deuda (¿sugerencia gubernamental?).

¿Riesgo? Es deuda soberana y está muy lejos del riesgo de financiación a la economía real, dirán algunos. Y ahí está la respuesta a la segunda de las preguntas iniciales.

Ahora la cuestión es que, por una parte,  sin financiación en los tejidos productivos poco vamos a poder hacer para remontar el vuelo. Y por la otra, recemos para que este Estado con una deuda del 84% del PIB, con una economía en recesión, desindustrializada, basada en sectores de poco valor añadido, con unas constantes vitales que hacen temer por su salud, con un gran  apetito por endeudarse y con una dudosa capacidad de generación sostenible de ingresos, recemos pues por que pueda mantener su solvencia.

(Fuente de datos: Tesoro de España)

imagesLa economía consiste en saber gastar y el ahorro en saber guardar.

(Orison Swett Marden)

¿Qué son las Participaciones Preferentes? El término “Participaciones Preferentes” es una traducción al castellano del término anglosajón “Preference Shares” y hace referencia a un instrumento financiero-jurídico muy utilizado en los mercados internacionales de capitales para la captación de fondos. Desde el punto de vista de su naturaleza jurídica, las Participaciones Preferentes forman parte del capital social del Emisor. Sin embargo, los derechos que otorgan a sus titulares las Participaciones Preferentes y, en general, las Preference Shares difieren de los inherentes a las acciones ordinarias. Son títulos de plazo perpetuo, es decir, no tienen vencimiento. Con un dividendo atractivo y muy a menudo superior a los tipos de interés de mercado, aunque su cobro está sujeto a la obtención de beneficios suficientes por parte del emisor y a las limitaciones impuestas por la normativa bancaria sobre recursos propios. Carecen de derechos políticos como la asistencia a Junta de Accionistas o el derecho de voto. El emisor se reserva el derecho de amortización previa autorización del regulador. A efectos de prelación de crédito se sitúan por delante de las acciones ordinarias y de las cuotas participativas en su caso, y por detrás de los acreedores comunes y subordinados. Su liquidez está garantizada mediante la introducción de ordenes de compra/venta en el mercado A.I.A.F.

¿Quienes hicieron emisión de estos títulos? Todas las entidades financieras españolas (Bancos y Cajas de Ahorro) así como grandes corporaciones industriales como Telefónica o Repsol hicieron emisiones durante la última década del siglo XX y principios del presente siglo XXI.

Hasta aquí, ¿podemos decir que es un buen producto financiero? Mi respuesta es que si. Es un buen producto a tener en una cartera diversificada de ahorro/inversión. Y como todo producto de ahorro/inversión no está exento de riesgo que yo debo haber evaluado (Doy aquí por supuesto que me informaron debidamente y que yo manifesté todas mis dudas y preguntas).

¿Qué es el mercado A.I.A.F. en el que se da liquidez a las Participaciones Preferentes? Pues es un Mercado Secundario Oficial organizado, cuya Sociedad Rectora es AIAF Mercado de Renta Fija S.A. Cuenta con un número de miembros en torno a los ochenta, entre los que se cuentan las principales entidades financieras, y sociedades y agencias de valores de nuestro sistema financiero. Un mercado secundario en el que se casan las operaciones de compra/venta de títulos proporcionando la debida liquidez a éstos.

¿Cómo se realiza esta operativa? La cotización, negociación y contratación de las operaciones se realiza de manera descentralizada. Por tanto, estos procesos son realizados por las entidades miembro sin necesidad de acudir a un lugar determinado para contratar. Si atendemos a las partes intervinientes, la negociación de las operaciones se puede realizar tanto por cuenta propia, es decir, entre las cuentas propias de los miembros del Mercado, o por cuenta de terceros, en compraventas a clientes.

De nuevo, ¿podemos decir que se trata de un buen producto financiero? Mi respuesta continua siendo afirmativa. Pues ofrecen una rentabilidad interesante, tienen un riesgo asumible y disponen de un mercado secundario a través del cual,  si deseo dar liquidez a mi inversión, mi intermediario (mi entidad financiera) puede localizar otro cliente al que le interesa adquirir los títulos que yo vendo.

Entonces ¿porqué hoy dia se han convertido en un producto endemoniado? La respuesta debemos buscarla, en primer lugar, en la perversa Ley 6/2011, de 11 de Abril, que modifica, entre otras, la anterior normativa sobre coeficientes de inversión, recursos propios y obligaciones de información de los intermediarios financieros. En definitiva, supone, la transposición de la Directiva 2009/111/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 16 de septiembre de 2009. En resumen, la nueva situación es como si a media partida de canasta nos cambian las reglas del juego.  Y si a ello le sumamos el daño añadido por los medios de comunicación al criminalizar, sin el más mínimo análisis objetivo, no tan sólo al producto en si mismos sino también a todas las entidades financieras y empresas emisoras entonces tenemos ya el plato envenenado listo para servir. Todo ello ha causado un impacto muy negativo para los mercados, para las empresas y entidades financieras y en especial para los ahorradores/inversores.

Hubo un tiempo en el que sin ninguna duda la Participación Preferente era un buen producto de ahorro/inversión para mi cartera diversificada hasta que a media partida se cambiaron las reglas del juego. La pregunta ahora es ¿qué pasaría si de pronto cambiaran las reglas de juego en el que mueven las Cédulas Hipotecarias, la Deuda Subordinada, los Bonos Patrióticos, los Depósitos, los Fondos de Inversión, los Depósitos Estructurados, y tantos otros productos financieros?

(Fuentes de información: CNMV, Banco de España, BME Renta Fija)