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Las deudas son como cualquier otra trampa en la que se es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir.

(George Bernard Shaw)

¿Quién compra la Deuda que emite el Gobierno de España? O, ¿porqué no fluye el crédito a la economía real? Busquemos las respuestas en las cifras. En el año 2000 las entidades de crédito domésticas, es decir los Bancos y las Cajas, tenían en cartera 61.381 millones de Deuda Pública lo que representaba el 28,75% del total de Deuda. Ese mismo año los inversores extranjeros disponían en cartera 91.490 millones, es decir, un 42,38% del total.

En el año 2007 la situación era muy similar y hasta podríamos decir que había mejorado. La Deuda en cartera de Bancos y Cajas era de 63.297 millones de euros, o un 25,63% del total. Mientras que en cartera de los inversores extranjeros había 105.312 millones que equivalían al 42,64% del total. Así pues Bancos y Cajas mantenían sus niveles de Deuda en cartera y los inversores extranjeros continuaban confiando en las emisiones españolas.

Sin embargo alguna cosa empezó a cambiar a partir del 2008 hasta la fecha. Las tendencias se invirtieron. En marzo de 2013 la banca doméstica tiene en cartera 224.056 millones de euros de Deuda pública, o un 40,30% del total. Y los inversores extranjeros 206.542 millones de euros, es decir un 37,15% del total. Parece que esos inversores extranjeros perdieron su apetito o miraron con otros ojos los lugares donde invertir. Además, desde Diciembre del 2012 el volumen de Deuda en cartera de la banca doméstica ha aumentado en casi 25.000 millones de euros.

Así pues, la respuesta a la primera de las preguntas iniciales es: la banca doméstica es quien está comprando mayormente la deuda emitida por el Gobierno de España.

Para financiar esas compras es muy posible que esa banca doméstica haya aprovechado las ventanas de liquidez a bajos tipos de interés abiertas por el Banco Central Europeo, por lo que no es descabellado pensar que se ha buscado un empujoncito a la mejora de márgenes tomando dinero muy barato e invirtiéndolo en Deuda (¿sugerencia gubernamental?).

¿Riesgo? Es deuda soberana y está muy lejos del riesgo de financiación a la economía real, dirán algunos. Y ahí está la respuesta a la segunda de las preguntas iniciales.

Ahora la cuestión es que, por una parte,  sin financiación en los tejidos productivos poco vamos a poder hacer para remontar el vuelo. Y por la otra, recemos para que este Estado con una deuda del 84% del PIB, con una economía en recesión, desindustrializada, basada en sectores de poco valor añadido, con unas constantes vitales que hacen temer por su salud, con un gran  apetito por endeudarse y con una dudosa capacidad de generación sostenible de ingresos, recemos pues por que pueda mantener su solvencia.

(Fuente de datos: Tesoro de España)