Archivos para el mes de: enero, 2014

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“La historia humana es trágica por naturaleza, y, cuando se cambia para mejorar, siempre hay costos intermedios. Sabíamos perfectamente que desprenderse de las empresas públicas y la flexibilización laboral iban a dejar a gente en la calle. Pero son fenómenos transitorios en una estrategia que me parece que ha servido al desarrollo humano. Por doloroso que sea, era necesario pasar por todo esto para hacer empresas más productivas.” 
Michel Camdessus. Ex director general del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Cuando  un país tiene una moneda propia, tiene un gran activo. En tiempos difíciles puede aplicar una devaluación a fin de, con la estrategia correcta, incrementar su productividad y de impulsar sus exportaciones (ya que éstas se abaratan a ojos y bolsillos del comprador). Es cierto que como contrapartida las importaciones se encarecen y el conjunto de la economía doméstica se resiente. También puede incrementarse la inflación aunque esta situación puede devenir una ventaja o una desventaja dependiendo del porcentaje de la misma. Una forma sutil de devaluar es también la impresión de papel moneda y dejar que ésta fluctúe en el mercado (los USA han sido unos genios en estas prácticas).

Cuando ese país pasa a pertenecer a un Club que tiene una moneda común para todos sus miembros entonces la situación se complica. De sobras es sabido que, en el Club, no todos los miembros tienen los mismos intereses y las mismas ambiciones. En esa situación, el sufrido nuevo miembro del Club no puede devaluar y lo que aplica obedientemente es una devaluación interna, es decir, un drástico recorte de los salarios de la población. Lo que en teoría debería incrementar el PIB y la competitividad. Pero el resultado real en ese país (que además tiene una tasa de desempleo desenfrenada) es el de que el poder adquisitivo de los ciudadanos se resiente ya que los precios no bajan, muy al contrario. Y, además, se acentúan las diferencias entre los ingresos de los pobres y los de los ricos tendiendo ha hacer desaparecer la clase media (esa sobre la que se ha sustentado toda economía capitalista moderna).

La última crisis financiera iniciada en el 2008 no ha hecho más que acelerar una tendencia que se inició en la década de los 1980’s, con unas tasas crecientes de desempleo estructural y una congelación -o presión a la baja- de los salarios. Resultado de ello es cada vez más palpable que muchos ciudadanos no está dispuestos a consentir ese estado de cosas y, como consecuencia, una creciente desigualdad está erosionado el modelo social. La desigualdad social intra y entre países se hace cada vez más relevante. Todo ello está contribuyendo a la erosión de los mercados y por lo tanto a la erosión de la actividad empresarial.

Está claro que desde nuestras empresas no podemos luchar solos contra esa situación si antes no actúan los gobiernos a los que votamos. Pero eso si, deben actuar en la buena dirección, es decir, con una estrategia y en la búsqueda del bien común !!!!

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La economía como esencia de la vida es una enfermedad mortal, porque un crecimiento infinito no armoniza con un mundo finito.

Erich Fromm (1900-1980) Psicólogo social estadounidense.

En el año 2001 se empezó a hablar de los BRICs, aquellos países (Brasil, Rusia, India y China) que se ivan a convertir en las nuevas potencias económicas mundiales. Hoy, la misma persona que acuñó aquél término -el economista Jim O’Neill- ha identificado a los MINT (México, Indonesia, Nigeria, Turquia) como las nuevas economías emergentes. Sea o no así, reflexionemos acerca de ello.

El desarrollo sostenido de una país no es una tarea simple, no es una carrera de velocidad. A Europa, en su conjunto, le ha llevado más de sesenta años llegar a ser una economía potente que no tan sólo mire por su crecimiento sino que cuide del bienestar de sus ciudadanos. Ésta ha sido una tarea muy compleja, de trabajo duro, llena de sacrificios y de obstáculos. Tarea que en parte se debe a una cultura y a unos principios democráticos de siglos. En definitiva, una tarea para corredores de fondo. Aunque para España haya sido más complicado debido a la estúpida dictadura de Francisco Franco. Y a pesar del esfuerzo de sus Ministros del Opus Dei y sus Planes de Desarrollo. Ahora Europa debe luchar para mantener su competitividad en el escenario global y también para mantener ese estado de bienestar de sus ciudadanos. Para garantizar educación, sanidad, trabajo y vivienda para ellos. Aunque con claras diferencias de velocidad que constatan que unos países, los del norte, se erigen como claros vencedores -económicamente hablando- sobre los del sur.

Ante los BRIC y los MINT la pregunta es ¿crecen/crecerán esas economías con la misma filosofía que lo ha hecho Europa? ¿O se trata/tratará de un crecimiento rápido, posiblemente desordenado, generando burbujas e incrementando las diferencias sociales entre sus ciudadanos, haciendo a los ricos más ricos y a los pobres más pobres? De hecho hoy no faltan ejemplos de esos desequilibrios en los BRICs. Realmente han experimentado un crecimiento sustancial pero no exento de riesgos (desequilibrios sociales,  riesgos sociales internos, riesgos geopolíticos, deslocalización de capitales, entre otros). Por lo tanto, he ahí una duda. ¿El desarrollo y el progreso de las economías debe ir parejo al desarrollo y progreso de sus ciudadanos?

Por otra parte, y acercándonos más a nuestro microentorno, España ha tenido también un crecimiento apreciable en las últimas décadas como lo demuestra que en el año 2012 España ocupaba el puesto número 13 en el ranking mundial de países por PIB, con Estados Unidos y la China en los dos primeros lugares (siendo el PIB de los USA el doble que el de la China). La previsión para el año 2050 es que los dos primeros lugares serán para la China y los USA (siendo el PIB de la China un 50% mayor que el de los USA). Pero lo que nos interesa a nosotros es que, según esa previsión, en el 2050 España habrá desaparecido de entre los veinte países con mayor PIB del mundo. Y ahora el toque de atención: Que cada uno saque su propia conclusión al respecto del porque de esas previsiones !!!

Fuente: http://www.bbc.co.uk/news/magazine-25548060

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Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla.

(Sun Tzu)

Estaremos de acuerdo en que la ausencia de una estrategia predefinida en las Pequeñas Empresas y en las Microempresas es uno de los factores que les impiden alcanzar hoy los niveles de competitividad necesarios. Esas empresas a menudo se encuentran enzarzadas en la lucha diaria por la supervivencia y no prestan atención a la planificación del mañana.

El mercado ha olvidado las fronteras transformándose en global. Hoy, en pleno siglo XXI, ya nadie debe dudar que el cambio y la incerteza forma parte de nuestra cotidianeidad como empresa y como empresarios. Para afrontar esos dos elementos clave es necesario que nos preguntemos ¿qué cambios se han producido en la industria, en la estructura del mercado, o cambios científicos y tecnológicos, que todavía no tienen un gran impacto en nuestro negocio? ¿Cuáles son las tendencias en nuestro entorno económico y social y cómo éstas afectaran a nuestra empresa?

El reto que se nos plantea es el de ver el cambio como una oportunidad. Abandonar el ayer liberando hoy recursos que estén dedicados a procesos de poco valor añadido. Mejorar nuestra organización de una forma sistemática y continuada. Aprovechar nuestros éxitos y nuestros conocimientos para crear nuevas oportunidades de éxito. Y por último generar en nuestra empresa un microclima de innovación ( i ) , crear una cultura de “destrucción creativa” por usar el término de Joseph Shumpeter. Pero, alerta!!! Sin olvidar la calidad ( Q ). Ese tándem ( i+Q ) nos debe proporcionar la ventaja competitiva que anhelamos.

La estrategia no es más que un plan general para el despliegue de nuestros recursos, presentes y futuros, con el objetivo de obtener mañana una posición de liderazgo en el mercado. Las metas deben ser simples, consistentes y a medio-largo plazo. Con un conocimiento profundo del entorno en el que estamos compitiendo. Con una evaluación objetiva de nuestros recursos, de nuestras fortalezas y de nuestras debilidades. Y con una planificación eficaz para llevarlo a cabo.

Que no cunda el pánico! La estrategia puede plasmarse en un documento, no costoso, sencillo, concreto y sucinto pero con un contenido de alta densidad.