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No hay legado más valioso que la honradez.

(William Shakespeare)

Recientemente un amigo íntimo me comentaba su extrañeza sobre el sistema financiero español y en particular acerca de las distintas situaciones en que se encuentran las entidades que han recibido inyección, en grandes dosis, de dinero público. Es decir, entidades que han sido rescatadas. Mi amigo ha sido, y todavía lo es, cliente de una de esas entidades, la CaixaRed. Entidad que junto a la CajaBlue son las que mayor aportación pública han recibido. En concreto a la CaixaRed se le inyectaron, que sepamos, 14.000 millones de euros mientras que a la CajaBlue fueron 23.400 millones. Fondos que, no debemos olvidar, provienen del patrimonio colectivo de todos los ciudadanos.

Como tampoco debemos olvidar los motivos por los que ambas entidades llegaron a la situación de quiebra. Antes de su intervención las dos entidades estaban gobernadas por Directivos a las órdenes de la política. Mientras en la CajaBlue los órganos de gobierno estaban en manos del Partido Azul, la CaixaRed era gobernada por personas afines al Partido Colorado. Y, por supuesto, con ilustres nombres miembros de ambos partidos, algunos de ellos hasta ex-ministros de diferentes Gobiernos españoles (los Colorados y los Azules). En ambas entidades esos órganos directivos tomaron gran número de decisiones equivocadas y partidistas en cuanto a inversión y financiación, asumiendo altísimos riesgos que dieron lugar a los enormes agujeros (pérdidas) en sus balances. El lector puede repasar la hemeroteca para comprobar el alcance de tales decisiones y el estado de los diversos procesos judiciales iniciados.

A mi amigo le preocupa mucho que se esté utilizando un doble rasero para con las entidades financieras nacionalizadas. Y le preocupa pues es obvio que hoy la CajaBlue goza de un soporte gubernamental (mayoría del Partido Azul en las Cámaras representativas) muy superior y distinto a la CajaRed. Mientras que la primera goza de todo el soporte político, institucional y mediático, la segunda está caída en el olvido, sometida al ostracismo,  con el más absoluto desprecio institucional hacia sus empleados y hacia sus clientes cuya confianza depositaron en la Entidad. Prueba de tal abandono es el vuelo en círculo de los fondos buitre (Apollo, Blackstone, entre ellos) sobre un cuerpo mal herido y abandonado.

Me añade mi amigo que tampoco entiende la pasividad de la entidad reguladora (Banco de España) ante una operativa de la que tenia toda la información y por lo tanto conocía los riesgos asociados. Ante tales evidencias no puedo más que ofrecer a mi amigo un cierto soporte moral y hasta algún consejo, aunque no se que decisión tomará en el futuro. En cualquier caso ambos coincidimos en lo vergonzoso de la situación y vergonzosa la actuación de las instituciones que usan el doble rasero.

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