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 Se puede decir que no hay países subdesarrollados sino mal gestionados.

(Peter Drucker)

Con origen en la Eurostat, la oficina estadística comunitaria europea, se ha remitido un nuevo sistema de contabilidad a los centros estadísticos de cada país de la Unión Europea. En ese nuevo sistema hay varios componentes principales que influirán en los nuevos cálculos de los PIB. Entre ellos destaca por su “singularidad” la inclusión de ciertas actividades ilegales como el tráfico de drogas, la prostitución y el contrabando. No, no se ría el lector pues en este sentido, el Instituto Nacional de Estadística (INE) español ha reconocido que ya ha contactado con diversas asociaciones de estos ramos para concretar los “volúmenes” que manejan. Para mayor escarnio, cuando se incluyan estas actividades ilegales, quedarán repartidas entre los sectores más similares, como el comercio al por menor o la hostelería. Es decir, enmascarar la situación dada la ilegalidad de tales actividades económicas. Otro cambio substancial lo es en referencia a la I+D que deja de computar como consumo intermedio y empieza a figurar como inversión en capital. Es decir, si hasta ahora cuando en mi empresa invertíamos en I+D para crear un nuevo producto, se entendía que el valor de ese proceso quedaría reflejado en el precio de venta final de aquél por lo que formaría parte del PIB en ese momento futuro. Ahora, en cambio, lo hará desde que se produce el gasto y se incluye tanto si la inversión es exitosa como si no lo es. Hábil forma de inflar el PIB, si señor.

El lector ya habrá deducido con facilidad que esas nuevas artimañas lo que producirán es un incremento “artificial” del PIB de los países. Aunque a algunos de ellos, como España, les irá de perilla como veremos seguidamente. Algunos calculan que la inclusión de la “economía ilegal” puede incrementar el PIB entre un 1,5% y un 3%. ¿Y qué repercusión tendrá ese aumento del PIB? Pues ese  “aumento contable” puede ayudar a algunos gobiernos, como el español, a cumplir “artificialmente” los objetivos de déficit, dado que éste se calcula precisamente en relación al PIB, por lo que si se aumenta el denominador se está invitando a un mayor margen para gastar. ¿Por qué? pues porque la deuda pública también se relaciona con el dato de PIB, luego si a fecha de hoy estamos en una nivel de deuda que equivale al 96,8% del PIB actual, si aumentamos el PIB rebajaremos ese porcentaje. Y no faltaran políticos de poca monta que digan: financiemos nuestro déficit con mayor endeudamiento ya que el ratio sobre el PIB ha bajado. En lugar de: corrijamos nuestro déficit racionalizando y haciendo más eficiente el gasto y al mismo tiempo aumentemos nuestros ingresos incrementando la productividad y la innovación. Y no necesariamente a cargo del aumento de impuestos a nuestros ciudadanos.

En fin, “normativas” contables. Cierto es que el papel lo aguanta todo pero los niveles de deficit y de deuda son los que son, los países son como son y no por vestirse de seda la mona dejará de ser tal.

También puede consultar: http://www.ine.es/prensa/np846.pdf