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No permitiré injusticias, ni juego sucio, pero si se pilla a alguien practicando la corrupción sin que yo reciba una comisión, lo pondremos contra la pared ….. Y daremos la orden de disparar !

(Groucho Marx)

 

He aquí unos datos poco esperanzadores:

  • Entre los años 2008 y 2012 el fraude fiscal en España aumentó en 60.000 millones de euros. Es decir, un ritmo de crecimiento del fraude de 15.000 millones de euros anuales.
  • En 2012 la economía sumergida se cifró en 253.000 millones de euros o lo que es lo mismo, alcanzó el 24,6% del PIB.
  • De entre los países de la OCDE España forma parte del grupo que presenta una economía sumergida más elevada. Sólo Italia, Portugal y Grecia presentan valores superiores a los españoles y quedando muy lejos de Alemania, Francia o Gran Bretaña que son los países a los que España debería aspirar a acercarse en este tema.
  • La tasa de paro se ha triplicado durante los años de la crisis pasando del 8,5% en 2006 al 25,93% en 2013. A mayor tamaño de economía sumergida mayor tasa de paro. En particular existe una relación directa entre paro de larga duración y economía sumergida.
  • El instrumento más utilizado en la economía sumergida es el billete de 500 euros. En España ese tipo de billetes representa en 73,7% del efectivo en circulación. Y, con referencia a Europa, España acapara el 14% de todos los billetes de 500 euros que se mueven en la zona euro.
  • El estudio de referencia también constata la relevancia de variables como el índice de desarrollo humano (IDH), la transparencia (que está fuertemente relacionada con la corrupción) y el nivel educativo (porcentaje de estudiantes que han superado estudios secundarios). De ellas se desprende, a mayor nivel de desarrollo humano y mayor transparencia menor nivel de economía sumergida.
  • En España existe un grave problema de moralidad, la cultura de la picaresca, en el pago de impuestos. La recaudación de impuestos no va acompañada de un control tributario eficiente lo cual contribuye a la multiplicación de la corrupción política y empresarial. Queda mucho por hacer en cuanto a incrementar la educación de los contribuyentes sobre la necesidad de pagar impuestos a fin de poder financiar los servicios públicos y alertar sobre las evidentes consecuencias del fraude.

Detrás de la existencia de un determinado nivel de economía sumergida está lo que una sociedad quiere ser. Se trata básicamente de un problema de moralidad. Cuando a una sociedad no le parecen condenables ciertas actitudes como que no esté mal visto no pagar el IVA o intentar defraudar a Hacienda, es síntoma de que esa sociedad está optando por una economía con un elevado índice de economía sumergida con todas las implicaciones que ello conlleva. Y al contrario, cuando una sociedad percibe que este tipo de actitudes y comportamientos perjudica a la colectividad y por lo tanto son condenables es entonces cuando el problema de la economía sumergida se minimiza.

Por otra parte puede que sea paradójico, y por supuesto sin ánimo de justificación, pero podría ser que en países como España la economía sumergida sea uno de los factores que expliquen el hecho de que no se haya producido todavía una revuelta social.

Apreciados conciudadanos es responsabilidad nuestra, y de nadie más, el construir una sociedad mejor. De la que nos sintamos orgullosos o de la que nos avergoncemos.

 

Fuente: “La economía sumergida pasa factura. El avance del fraude en España durante la crisis” (2014). Estudio dirigido por el Profesor Jordi Sardà (Universitat Rovira i Virgili) en colaboración con los Técnicos del Ministerio de Hacienda español (GESTHA).

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