Unknown“Aceptar nuestra vulnerabilidad en lugar de tratar de ocultarla es la mejor manera de adaptarse a la realidad.”

(David Viscott)

A menudo se nos llena la boca cuando hablamos de las nuevas tecnologías, de sus ventajas, de las oportunidades que nos ofrecen en todos los ámbitos de nuestras vidas y de nuestra empresas. Pero ….

En el centro de operaciones de Delta Air Lines los meteorólogos además de monitorizar los datos más usuales como lo son la velocidad y dirección del viento o la intensidad de las lluvias y las nevadas, también vigilan muy de cerca otros fenómenos menos comunes pero potencialmente mucho más peligrosos, son los conocidos como el space weather. Las erupciones solares  pueden desprender miles de millones de toneladas de gas sobrecalentado, y con una altísima carga eléctrica, que viajan a través del sistema solar. Cuando esas enormes nubes impactan en el campo magnético de la Tierra pueden provocar tormentas geomagnéticas que afecten a las estaciones de suministro de electricidad y a los sistema de comunicaciones. Delta, igual que otras muchas aerolíneas, reprograman las rutas de centenares de vuelos a fin de evitar las áreas afectadas.

Aunque no seamos conscientes de ello el estudio y prevención de las tormentas geomagnéticas forman parte de día a día de muchas industrias y sectores en todo el planeta. Operadores de redes de distribución de electricidad, aerolíneas, multinacionales de la logística, operadores de ferrocarril, compañías de telecomunicaciones, operadores de geolocalización, administraciones públicas, son ejemplos de tales industrias y sectores.

La mayor megatormenta registrada, desde que se tienen datos, fue en 1859. La denominaron Carrington Event y sumió en la más absoluta oscuridad una basta zona desde Hawaii a Australia, inutilizando todos los sistemas de la entonces telegrafía. En 1989 la empresa canadiense Hydro Quebec de distribución de electricidad se vió afectada por una turbulencia geomagnética que dejó sin suministro a seis millones de ciudadanos durante nueve horas. En Octubre del 2003 otra tormenta geomagnética bloqueó el sistema GPS de la Administración Federal de Aviación durante 30 horas y afectó al suministro de electricidad de gran parte de Suecia.

Hoy en día, en Boulder (Colorado, USA) un equipo de la National Oceanic and Atmospheric Administration’s Space Weather Prediction monitoriza las 24 horas del día la actividad solar enviando alertas a industrias y gobiernos acerca de las geotormentas solares que se forman. Los efectos directos e inmediatos de uno de tales eventos geomagnéticos son la afectación a la generación y distribución de electricidad, la interrupción de las comunicaciones vía satélite y de todas las comunicaciones wireless, la alteración de cualquier transporte ferroviario, la afectación a todos los sistemas de control del transporte aéreo y, por supuesto, la alteración de todos los equipos informáticos. En otras palabras, se verian afectados todos los sectores productivos ya fuesen manufactureros, de logística, de transporte, de salud, de banca y finanzas, alimentarios, administraciones o de defensa.

Cuando hablamos de gestión de riesgos hemos de ser conscientes de que no se puede obviar una amenaza y minimizar sus consecuencias. Su probabilidad de ocurrencia puede ser pequeña pero su impacto puede ser devastador para nuestro negocio. Cualquiera de nuestras empresas es dependiente de la energía, de las comunicaciones o del transporte. Así pues, intentemos disponer de nuestros planes de contingencia, pues en realidad somos mucho más vulnerables de lo que creemos y desearíamos.

Fuente: “Who turned out the lights”. Bloomberg Businessweek. July 7-13, 2014

Y para muestra, un botón: http://www.lavanguardia.com/ciencia/20140912/54415892686/tormenta-solar-tierra-telecomunicaciones.html

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