Archivos para el mes de: enero, 2015

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Atención al dato: la decisión del BCE de compra de deuda se tomó por mayoría que no por unanimidad.

Este mes de Enero del 2015 el Euro celebra su decimosexto aniversario con una cotización frente al US$ (1,12) que roza la del inicio en su nacimiento. Y ya hay quien augura la paridad en un periodo muy cercano. Un euro débil puede ser una gran ayuda para las grandes empresas cuyas cuentas de resultados dependen en gran medida de las exportaciones y, a su vez, puede actuar como “barrera de entrada” a importaciones. Sin embargo esas ventajas pueden desvanecerse ya que la mayoría de países de la zona euro comercian entre si. En otras palabras, aproximadamente un 45% de las exportaciones de la zona van a parar a países que usan la misma moneda. Por otra parte los beneficios de los bajos costes, producto de la debilidad de la moneda, se ven contrarrestados por el bajo poder adquisitivo de los consumidores de la euro zona. La depreciación del euro puede ayudar a combatir la tan temida deflación, pero ello no arregla los principales problemas como la diferencia de competitividad entre los países de la unión monetaria o la falta de armonización fiscal entre ellos.

Ante la debilidad de la moneda y la amenaza deflacionista, el Banco Central Europeo -BCE- se ha lanzado a la compra de deuda soberana y privada. Sin que por el momento se sepa con exactitud cual será el reparto en la adquisición de unos y otros activos. En cuanto al riesgo asociado a tal decisión, si se sabe que sólo el 20% del riesgo de los activos que sean adquiridos será asumido por el BCE. Lo que indica que el 80% del riesgo correrá a cargo de cada país donde se realicen las compras. Así pues, los bancos centrales de cada país comprarán la deuda de sus propios estados y serán sus contribuyentes, sus ciudadanos, los que asumirán los posibles riesgos como los de quita o impago. Fenomenal, no?

La cuestión es si estos estímulos llegaran a la economía real, ya que el sistema financiero europeo está todavía muy débil y la banca puede que no traslade con celeridad la expansión monetaria a las empresas y a los consumidores en forma de crédito a tipos de interés más bajos.

En este mar tan revuelto y ante la amenaza de tormentas, ya asoman algunas voces de prestigiosos economistas que se preguntan: ¿estarán Alemania y los países del Norte de Europa preparándose para una posible ruptura del euro?

Apreciados conciudadanos, seamos prudentes al leer y oír lo que nos cuentan. Mantengamos el espíritu crítico, ejerzamos con firmeza nuestra capacidad de abstracción, de análisis, de síntesis y de reflexión, porque en el corto-medio plazo cualquier escenario puede ser posible.

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Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad. Un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.

Winston Ghurchill

Un estudio llevado a cabo por la Duke University desvela que las personas optimistas trabajan más, reciben mejores salarios, son más valoradas y destacan en los deportes de forma regular. El optimismo influye en las decisiones empresariales. Por su parte, un estudio de la University of California en Irvine acerca del comportamiento de los CEOs con sus stock options demuestra que aquellos que las retuvieron, en lugar de ejercer la opción de venta, son directivos que deciden invertir más en innovación, en I+D y sus empresas generan más patentes y  son referencia en sus  respectivos sectores.

Según un estudio de la Universidad de Siena, no es de extrañar que en el corto plazo el crecimiento económico haga que la población sea más optimista. Pero en el largo plazo, esto es en un periodo de quince años, la felicidad y el optimismo son las fuerzas que empujan el progreso económico, incentivando las posiciones de riesgo, la experimentación y el mayor esfuerzo. De hecho la mayoría de los participantes en dicho estudio afirman que el sentimiento de felicidad y la actitud optimista se puede asociar al rápido crecimiento económico en Europa en el periodo 2004-2008.

Los optimistas infravaloran cuan difícil y costoso es el alcanzar el éxito. Pero es justamente esa infravaloración la que los empuja a asumir mayores riesgos y a invertir en un futuro mejor, mientras que los pesimistas se enrocan en sus propios errores.

Así pues si todos esos estudios son ciertos, que lo son, hagámosles un gran favor a nuestros hijos. En este año que ahora comienza inyectemos grandes dosis de ánimo !! No condenemos a las nuevas generaciones a la penuria con unas actitudes pesimistas a través de la tiranía de unas perspectivas miserables. Mantengamos una actitud optimista !!

Fuente: “The economic power of positive thinking” (Bloomberg Business Week)