Archivos para el mes de: octubre, 2015

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“El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente.”

(Lord Acton – Historiador y político inglés)

Hace ya dos años publiqué un par de humildes contribuciones acerca de la corrupción en la llamada España:

https://valoradicional.wordpress.com/2013/02/19/un-lugar-demasiado-permisivo-y-cutre/

https://valoradicional.wordpress.com/2013/10/22/no-todo-era-sabido-acerca-de-la-corrupcion/

Y a fecha de hoy ¿qué ha cambiado? Nada, absolutamente nada. Lo cual me avergüenza profundamente como ciudadano. Y ello me hace pensar que tal vez la situación viene de lejos. Parece que Felipe III y Maria Cristina de Borbón ya se distinguieron en oscuros negocios:

https://es.wikipedia.org/wiki/Corrupción_en_España

El escrito del profesor Sala i Martin daba en el clavo. La España actual tiene un sistema judicial débil y fácilmente influible por los políticos del gobierno de turno ( por cierto: es obsceno que un miembro de un alto tribunal de justicia tenga carnet de partido). Y, además, es un país inculto o si se prefiere de baja cultura como lo demuestra las estadísticas,  tanto internas como externas, sobre niveles de estudios y de formación. Un 47% de los españoles entre 25 y 64 años de edad sólo tiene estudios a nivel de enseñanza primaria, y sólo un 22% los tiene de secundaria. Por no mencionar que un 20% de los jóvenes españoles tiene dificultades para entender lo que lee. Incultura que ninguno de los partidos gobernantes en España (populares y socialistas) tiene el más mínimo interés en cambiar. Ellos saben que el conocimiento es poder (Francis Bacon) y nunca permitirán que los ciudadanos lo alcancen. Ante este panorama, si a la fácil manipulación de la justicia le añadimos una ciudadania con poca cultura, con poco espíritu analítico, tenemos el caldo de cultivo perfecto para el crecimiento de la sarna de la corrupción.

Así pues deberemos ser los ciudadanos los que con nuestras actitudes éticas y nuestro voto presionemos, por una parte, para lograr una justicia realmente imparcial, en manos de los profesionales más cualificados y al servicio de la sociedad y no al servicio de los partidos políticos. Y por otra parte presionemos para que el sistema educativo esté realmente a la altura de los retos a los que se enfrenta una sociedad del siglo XXI que aspira a ser más próspera.

 

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Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.

(José Ortega y Gasset)

En este mes de Octubre del 2015 leemos en la prensa que la tercera firma en el mundo de producción de derivados del plasma, es decir, la firma catalana Grifols ha hecho una inversión de 88 millones de euros en una nueva sede en Irlanda. En ésta se centralizaran la toma de decisiones sobre política comercial y sobre I+D+i. La nueva sede también albergará la gestión mundial de tesorería del grupo.

No es ni mucho menos una buena noticia para el panorama industrial de España que una empresa líder en su sector abandone el territorio. Una empresa generadora de valor que presenta una rentabilidad del 250% en los últimos cinco años. Una empresa que ha entrado con fuerza en el siempre dificilísimo mercado norteamericano. Y ante todo ello me pregunto ¿cuál es la política, la estrategia industrial española? Alguien pensará en los menores impuestos como motivo del cambio. Pero, a mi juicio, esa es una visión simplista de la situación. Es claro que un impuesto de sociedades del 12,5% (Irlanda) respecto al 30% (tipo general en España) en una buena razón. Pero se me antoja que hay más poderosas razones. Tal vez Irlanda busca atraer empresas de alto valor añadido. Tal vez ese pequeño país ofrece un marco regulatorio estable y mayores facilidades operativas.

Parece que en Km.0 de la llamada España se han olvidado de que estamos en un mercado global en el que los países, los estados, también compiten por su supervivencia y por la supervivencia y progreso de sus ciudadanos. Y me vuelvo a preguntar ¿donde está la política industrial española?

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Coge el día presente y fíate lo menos posible del mañana

(Horacio)

Hay que ser observador e ir leyendo entre lineas las noticias del mundo económico. Parece que se avecinan nubarrones por el horizonte del panorama económico y empresarial. Diversos sectores productivos se repliegan y buscan arrejuntameintos -léase fusiones- que permitan aflorar sinergias para sobrevivir. En los océanos globales empresariales y económicos hay mucho depredador desaprensivo siempre ávido de saciar su apetito y de incrementar su masa corporal. Mientras otros necesitan engordar a fin de lograr ser un bocado lo suficientemente grande como para ser difícil de digerir.

En este mes de Octubre del 2015 Repsol nos anuncia que explora una integración con Gas Natural. El precio del barril por los suelos, las grandes inversiones en perforaciones poco rentabilizadas y el negocio del gas en alza, parecen motivos suficientes.

Por otro lado tenemos el sector financiero. Con una rentabilidad en mínimos y con grandes vulnerabilidades. Esto es, una presión regulatoria que exige más capital, de más calidad y activos con capacidad de asumir pérdidas. La persistencia de tipos de interés tendientes a cero. La gran magnitud de los activos improductivos, es decir, préstamos de dudoso cobro y la gran cantidad de inmuebles adjudicados. Y por último el elevado nivel de endeudamiento del sector privado. Por no mencionar la banca en la sombra o las fin tech. Todo ello junto a la presión incesante para el recorte de los costes, empujan al regulador (Banco de España) a demandar  una nueva ronda de fusiones en la banca española.

Y por si fuera poco uno lee en la prensa norteamericana que el Citibank ha anunciado que cerrará todas sus sucursales en el estado de Massachusetts (USA). No olvidemos que este estado es muy avanzado en conocimiento. No en vano alberga a universidades como la de Harvard, el MIT o la Universidad de Boston.

Así pues, ¿que se otea en el horizonte? Pues movimientos concentradores,  menos actores en el mercado y cambios importantes en las estrategias. Lo que conllevará peligros de situaciones monopolísticas. Ello nos obliga a estar ojo avizor. Ya que las decisiones y los movimientos de las grandes empresas acaban por afectarnos a todos.

 

 

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CHICO: Este contrato no sirve para nada. No tiene escapatoria. 

GROUCHO: Usted lo firma y ya le pondremos luego las escapatorias.

(Una noche en la ópera (1935) – Marx Brothers)

El Mecanismo Único de Supervisión (MUS) es el sistema de supervisión bancaria en Europa. Está integrado por el Banco Central Europeo (BCE) y las autoridades supervisoras competentes de los países de la Unión Europea (UE) participantes. Sus objetivos principales son: (i) velar por la seguridad y la solidez del sistema bancario europeo; (ii) potenciar la integración y la estabilidad financieras en Europa, y (iii) asegurar la coherencia de la supervisión

La reciente crisis financiera ha mostrado la rapidez e intensidad con que pueden propagarse los problemas del sector financiero, especialmente en una unión monetaria, y cómo esos problemas pueden afectar directamente a los ciudadanos del conjunto de la zona del euro. En cuanto institución independiente de la UE, el BCE se encarga de la supervisión bancaria desde una perspectiva europea, para ello: establece un enfoque común para la supervisión diaria, adopta medidas de supervisión armonizadas así como medidas correctoras y asegura la aplicación coherente de los reglamentos y normativas en materia de supervisión. Con ello contribuye a restablecer la confianza en el sector bancario europeo.

Pero, ¿En qué consiste la supervisión bancaria? El BCE, en colaboración con los supervisores nacionales, es responsable del funcionamiento eficaz y coherente del MUS. Es competente para: (i) realizar revisiones supervisoras, inspecciones in situ e investigaciones; (ii) conceder o revocar licencias bancarias; (iii) evaluar adquisiciones bancarias y ventas de participaciones cualificadas; (iv) asegurar el cumplimiento de las normas prudenciales de la UE, y (v) aumentar los requerimientos de capital para prevenir riesgos financieros.

Y ¿quien debe someterse a esa supervisión? Pues los bancos cuyos activos superen los 30.000 millones de euros. Y he aquí el gran gazapo. Con esa cifra mágica de activos Alemania dejó fuera de supervisión a 425 de las 426 Cajas de Ahorros alemanas. El problema, o la curiosidad si lo prefiere el lector, radica por un lado en que el volumen de activos de esas 425 entidades que no están sometidas a supervisión alcanza el billón de euros, que viene ser la suma de Santander+BBVA+CaixaBank. Y por otro lado que esas 425 Cajas de Ahorros representan el 20% de los activos locales de la banca alemana. Luego el riesgo intrínseco en esas entidades en elevado. Demasiado elevado, a mi juicio, como para mirar hacia otro lado y hacer la vista gorda.

Así pues, en el contrato de acuerdo para la supervisión bancaria en Europa que en su día se suscribió es claro que en algún momento se fijaron las escapatorias (listón en los 30.000 millones de euros). Y la señora Angela Merkel todavía hoy está riendo.