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“Muchos jueces son incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia.”
Bertolt Brecht (1898-1956) Dramaturgo y poeta alemán.

El banco ICBC, un gigante de la banca mundial, está siendo investigado en España por blanqueo de capitales y evasión de impuestos. Y esto sucede a los escasos cinco años de la apertura de su oficina en Madrid y de la de Barcelona. Cabe mencionar que esas oficinas del ICBC son sucursales que no tienen personalidad jurídica de filial y, por lo tanto, la supervisión correspondería a Luxemburgo que es el lugar donde radica la matriz de la que dependen las sucursales en Europa. Es pues fácil ver que esa circunstancia puede ser relevante en la “operativa” de dicha entidad.

Este es uno más de los casos de “malas prácticas empresariales” a los que nos tiene acostumbrados España (Sofico, Fidecaya, Promoción de Viviendas Sociales -PSV, Rumasa, Banesto, Fórum Filatélico, Afinsa, Kio, Gal, Gürtel, Púnica, Pretoria, Nóos, Gowex, Vitaldent y un largo etcétera). Y ante ello uno puede preguntarse el porqué van aflorando constantemente tantos casos de corrupción en sus más distintas formas y facetas.

¿No será que el problema no está tan solo en las malas prácticas de ese tipo de organizaciones, empresas y bancos, sino que tal vez el problema está en la laxitud de control y supervisión en España? En otras palabras, ¿no será que España tiene unos sistemas judicial, regulador, supervisor, lentos e ineficientes que actúan como polo de atracción e incentivo para muchas organizaciones que se aprovechan precisamente de esas fisuras en el sistema?

Comprobado una vez más que no es oro todo lo que reluce, algo deberemos hacer para enmendar la situación, ¿no les parece?

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