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“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.”
Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.

El director del fondo de inversión Pimco, Paul McCulley, bautizó con el nombre de banca en la sombra (shadow banking) los numerosos activos financieros gestionados al margen del sistema bancario regulado. Se trata de productos financieros de alto riesgo que no están supervisados y que no tienen más garantia  que la que les ofrece el propio título. Es decir, paquetes de hipotecas, fondos de alto riesgo (hedge funds), derivados que no cotizan, futuros, proyectos inmobiliarios o prestamos a empresas.

Grandes gestoras internacionales de fondos como Apollo, Oaktree, HIG Whitehorse, ICG, KKR. O, en el caso español, Arcano con la gestora Muzinik, N+1, AFI con Renta 4, aprovechan la situación para irrumpir en el sector del préstamo directo (direct lending) con el fin de poder ofrecer una financiación alternativa a las pymes. El número de gestoras de fondos que prestan directamente a las compañías en USA y Europa se ha duplicado en los dos últimos años.

Y ¿de dónde procede el dinero que la banca en la sombra necesita para prestar a las empresas? Pues de los partícipes de esos fondos a los que se les promete una alta rentabilidad procedente de los elevados intereses que cobran a las empresas prestatarias.

Hasta aqui todo es fácil, siempre que el prestatario pague sus deudas. Pero ¿qué sucede si no es así? Pues lo que ocurrió en la provincia de Hebei, en China, donde once bancos en la sombra solicitaron ayudas económicas al todopoderoso Partido Comunista Chino para paliar la alta morosidad a la que se enfrentaban y evitar así el riesgo sistémico asociado. La banca en la sombra es un sector en el que, al no estar controlado, aparecen malos gestores, aprovechados y estafadores que embaucan al inversor con el señuelo de altas rentabilidades.

No es mala idea que los gestores de fondos financien a la economía real pero ¿conocen esos gestores las empresas a las que prestan? ¿Entienden los modelos de negocio de esas empresas? ¿Están comprando paquetes de deuda y entienden los subyacentes asociados? ¿No será que esa es una tarea de la banca bien capitalizada y con los conocimientos y dinero suficiente para prestar?

El sistema financiero es vital para el funcionamiento de la sociedad y por ello se le debe proteger ante prácticas altamente especulativas. La banca en la sombra debe ser regulada, limitada su actividad y debe estar sometida a las exigencias de solvencia de todo el sector financiero.