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“Más tecnología no es igual a mejores resultados porque el tema es qué tipo de pedagogía estamos utilizando. Si utilizas la herramienta mal, puedes causar más daño que beneficio”

(Francesc Pedró, 2015)

“En un tuit no puede decirse mucho. Esto conduce necesariamente a una mayor superficialidad”

(Noam Chomsky, 2013)

Una entrevista al Dr. Manfred Spitzer publicada en el diario “La Vanguardia”, en su edición del 22 de Octubre de 2016, ha levantado ampollas en la epidermis de una buena parte del mundillo de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación y más de uno se ha rasgado las vestiduras ante las tesis expuestas.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20161022/411206688578/moviles-y-ordenadores-en-las-aulas-dificultan-el-aprendizaje.html

¡Craso error cometen los fundamentalistas que maldicen al supuesto apóstata! El Dr. Spitzer es un científico (médico, psicólogo y filósofo) que dirige la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Ulm (Alemania) y también el Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neurociencias y el Aprendizaje. Sus trabajos y publicaciones avalan un largo camino de estudio sobre la influencia de las nuevas tecnologías, incluida Internet y las redes sociales, en el proceso de aprendizaje. Y lo hace bajo la perspectiva científico-médica del estudio del cerebro humano y de su comportamiento a lo largo de la vida, es decir, a lo largo del proceso de aprendizaje del ser humano. Sus tesis se alinean con otros estudios científicos de diversos grupos de investigación de prestigiosas universidades de toda la geografía (ver Digitale Demenz).

¿Quiere ello decir que de las ideas del Dr. Spitzer se desprende que hay que abandonar el uso de las nuevas tecnologías en el aula? En absoluto. Eso sería tan arriesgado como afirmar que los libros impresos deben desaparecer de las aulas. Aunque halla alguien que así lo postula. La propuesta central de sus ideas se basa, me atrevo a resumir, en la prudencia y en el cuidado escrupuloso con la metodología pedagógica en la docencia.

De hecho el estudio de la OECD de Septiembre de 2015, realizado con los datos de PISA-2012, corroboran las tesis del Dr. Spitzer. Este estudio constata que en los últimos diez años no se ha producido, por término medio, una mejora substancial en los alumnos en cuanto a comprensión lectora, matemáticas o ciencias, en aquellos países que han invertido más en la introducción de las nuevas tecnologías en las escuelas. Las nuevas tecnologías pueden facilitar el aprendizaje pero no garantizarlo. Según el estudio de la OECD aquellos estudiantes que hacen un uso moderado de los ordenadores en la escuela tienden a obtener mejores resultados que quienes hacen un uso intensivo. Los sistemas educativos necesitan encontrar formas más efectivas de integrar la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje para proveer a los educadores de los entornos de aprendizaje que complementen las teorías pedagógicas del siglo XXI y proveer a los niños de las habilidades del siglo XXI que necesitan para triunfar en el mundo del mañana. Si bien es cierto que la tecnología es la única manera de expandir dramáticamente el acceso al conocimiento, para cumplir con los horizontes que prometen las tecnologías los países deben invertir de forma efectiva y asegurarse que los docentes se encuentren a la cabeza del diseño y la implementación del cambio. Y, por supuesto, hacer seguimiento y obtener información empírica para comprobar la bondad, o no, de la decisiones estratégicas tomadas.

¡Estén tranquilos los talibanes! No se deben abandonar las nuevas  tecnologías. Simplemente se debe disponer de la metodología de enseñanza adecuada y ser prudente en el uso de aquellas.

Más información en:

  • “Digitale Demenz” (Manfred Spitzer, May/2013)
  • “Students, Computers and Learning: Making the Connection” (OECD, Sep 2015)

 

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