Archivos para el mes de: mayo, 2017

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“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.”
(Woody Allen)

Pedro Schwartz sentencia: “El número de personas mayores crece de forma constante mientras desciende la natalidad. Al final, para sostener las pensiones todo se reducirá a instaurar un nuevo impuesto”.

Y un humilde ciudadano añade: “Se incrementa el número de personas mayores porque han mejorado las condiciones de vida, se ha mejorado la alimentación, la sanidad ha avanzado, han disminuido las epidemias … Y el número de nacimientos ha disminuido porque la sociedad no facilita puestos de trabajo dignos y estables a sus jóvenes. Y éstos, ante las incertidumbres, tardan más en independizarse, en forjar un hogar y en procrear. Si aceptamos que todo lo dicho antes es previsible y gestionable, nos lleva a concluir que estamos rodeados de políticos inútiles y engañabobos.

Si durante los últimos cuarenta años de la sociedad española los políticos de todos los colores hubieran tenido una visión estratégica en el largo plazo, en lugar de embobarse en el corto plazo, hoy no estaríamos hablando de las pensiones y de como podemos pagarlas. Sino de como gestionar una sociedad próspera y construir un futuro mejor para nuestros hijos.

Como decía la abuela: “Manolo baja y llévatelos a todos !!!”

Más información en:

“El Gobierno admite que las pensiones deberían haber bajado un 3% en 2017″(M.Valverde/ Expansión, Lunes 29 de Mayo de 2017)

“Un sistema público de pensiones insostenible” (Pedro Schwatrz / Expansión Lunes 29 de Mayo de 2017)

http://www.europapress.es/economia/laboral-00346/noticia-gobierno-admite-no-aumentado-pension-viudedad-marca-ley-20170528112454.html

 

 

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“Vota a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione.”
(Bernard M. Baruch (1870-1965) Financiero y asesor presidencial estadounidense.)

Si, lo han leído bien, 1,9 billones de euros de nuestros bolsillos. Y el que lo niegue miente como un bellaco. Sin duda una cifra escalofriante, más si se tiene en cuenta que no incluye el pago de los intereses de la deuda en que se ha incurrido como consecuencia de las ayudas públicas.

La crisis financiera internacional que comenzó en 2008 ha comprometido desde su inicio un volumen cuantioso de recursos públicos como resultado de los esfuerzos de los Gobiernos de las principales economías avanzadas para estabilizar y reestructurar sus sistemas financieros.

Los países de Europa que más dinero público han destinado a sanear la banca son Alemania (224.000 millones de euros = 7,4% de su PIB), UK (131.400 millones = 5,1% de su PIB), Irlanda (58.300 millones = 22,8% de su PIB), España (51.600 millones = 4,8% de su PIB).

De acuerdo con la información de Eurostat, que difundió en octubre de 2016, el coste fiscal aproximado como el endeudamiento neto de activos asumido por el sector público se situaba, a finales de 2015, en el 1,9 % del PIB para la UEM. Esta cifra asciende al, nada despreciable,  4,2 % del PIB en el caso de España.

Por otra parte, las diferentes intervenciones con las que España rescató a su sector financiero entre 2008 y 2015 elevaron la deuda pública en un porcentaje equivalente al 4,8% de su PIB.

Pero no acaba ahí la cosa. El Banco de España ha advertido que el saneamiento del sector financiero aún no se ha cerrado. Es más, no quedará “completamente identificado” hasta que concluyan los procesos de reestructuración pendientes. Léase los seriales novelescos de Bankia, BMN y otros.

Y para muestra, un botón. En mayo del 2012 el Grupo BFA-Bankia fue nacionalizado. Casi 22.50 millones de euros de mi bolsillo,  y del suyo amable lector, fueron inyectados al banco para evitar su caída. Hoy, mayo del 2017, cinco años después de esa decisión Bankia sólo ha devuelto 1.838 millones de euros (a penas un 8% de la deuda).

Y mientras tanto el Gobierno de turno presenta unos presupuestos menguantes en cuanto a inversiones en educación, sanidad, desarrollo industrial, infraestructuras y, sorpresa-sorpresa, piensa endeudarse con 16.000 millones de euros paga poder hacer frente al pago de las pensiones.

Sin lugar a dudas alguna cosa estamos haciendo mal, muy mal !!! De entrada porque nos estamos dejando engañar continuamente.

Más información: 

http://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/ArticulosAnaliticos/2017/T2/fich/beaa1702-art10.pdf

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“Internet es positivo porque nos une, nos conecta. Incluso a las personas mayores. El estar conectados nos prolonga la vida y no solamente añade años a la vida, sino vida a los años”.

(Luis Rojas Marcos)

En contraposición a esa idea el autor del libro que al final se cita considera que Internet no es una herramienta al servicio de la humanidad. Sino que pone la humanidad a su servicio, nutriéndose de sus anhelos, de sus gustos, de sus costumbres, de sus formas de vida. Tengamos en cuenta que Google, a través de una cuidada combinación de IPs y de cookies, es capaz de conectar elementos de búsqueda para un individuo particular a través del tiempo. A este hecho, Eric Schmidt antiguo presidente de la compañía, lo denomina “vivir en un registro histórico”, razón por la que “deberíamos ser más cautos en nuestras contribuciones en la red y en lo que de nosotros ofrecemos a los demás”. Ciertamente Internet ha pasado de ser una herramienta de consulta con la que el usuario primero se hacía una pregunta y después buscaba la respuesta, a ser un elemento omnipresente en la sociedad. Un elemento en actividad permanente que es el que formula las preguntas impidiendo, a menudo, al individuo generar nuevos marcos de referencia.

Recientemente desayunaba con prisa en la barra de una cafetería cercana a mi domicilio y a ambos lados veía a otros clientes con la cabeza baja ensimismados en las pantallas de sus móviles. Poco después tomé un autobús en el que calculo que las dos terceras partes de los pasajeros estaban absortos concentrados en las pantallas de sus móviles consultando, jugando o enviando-recibiendo mensajes en lugar de disfrutar de una mañana excelente y de la vista a los fantásticos edificios modernistas de mi ciudad. (El tercio restante de los pasajeros, por su edad, tal vez estaban ya de vuelta de las redes sociales). Y me pregunté ¿qué está pasando? Seguro que usted, lector, habrá vivido situaciones semejantes.

Es evidente que no se puede caer en fundamentalismos ni a favor ni en contra de la Red y sus contenidos. A la que, con frecuencia, le dedicamos unos recursos personales muy superiores al retorno que recibimos. En cualquier caso recomiendo la lectura de este libro que invita a la reflexión personal acerca de nuestra actitud frente a la Red y frente al tiempo, valiosísimo tiempo, que le dispensamos.

Más información:

“La gran adicción. Como sobrevivir sin internet y no aislarse del mundo”.

(Enric Puig Punyet; Arpa editores; Septiembre-2016)

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