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“El dinero siempre está ahí, sólo cambian los bolsillos”

(Gertrude Stein)

Hace ya un año un post de este blog trataba, a propósito de los tipos de interés negativos, de la posibilidad de abolición del papel moneda. Hoy esa posibilidad se ha convertido en realidad en algún comercio minorista.

Browns of Brockley, una cafeteria del sur de Londres ha tomado una decisión drástica: no aceptar pagos en metálico y de esta forma ganar tiempo y evitar riesgos de llevar a diario la recaudación al banco.

Un informe reciente de HSBC (The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation) predice un crecimiento del número de comercios que eliminaran la opción de cobrar en metálico en favor del pago mediante tarjetas o smartphones. Según ese informe los primeros países en desterrar el cash serían Suecia, Islandia y Dinamarca, seguidos por Noruega y Finlandia. De hecho en el Reino Unido el porcentaje de pagos en metálico ha pasado del 58% al 47% en el periodo 2011-2015.

Es claro que este cambio tendrá implicaciones económicas y sociales. En política monetaria será más fácil contener a la baja los tipos de interés. En el terreno fiscal, las administraciones podrán controlar mejor la evasión de impuestos, así como el dinero negro y el blanqueo de capitales. En el terreno de la regulación, se podrán introducir nuevas medidas que faciliten la competencia en los sistemas de pago a fin de abaratar los costes. En el terreno laboral tal vez se mejoren los salarios de los empleados del comercio minorista al desaparecer la “propinas” que tanto se usan como pretexto para unos salarios más bajos. En el terreno empresarial tal vez alguna empresa de custodia, tratamiento y traslado de efectivo deba repensar su modelo de negocio. Y hasta en el ámbito sanitario se podrán encontrar beneficios ya que se calcula que en un billete de papel moneda se pueden encontrara hasta 3.000 virus distintos.

Por el momento la cafeteria Browns of Blockley ha logrado reducir en casi un 50% sus costes contando el tiempo invertido por los empleados para cobrar al cliente, el control y cuadre de la recaudación y el ahorro de comisiones bancarias por el ingreso de efectivo. Y todo ello a pesar del incremento de  las comisiones (ligado al incremento del número de transacciones) de los emisores de tarjetas y datáfonos.

En España todavia estamos lejos de medidas tan drásticas. Dado el envejecimiento de la población y la poca cultura y predisposición a la adopción de las nuevas tecnologías. Prueba de ello es que, hoy por hoy, sólo un 18% del consumo de las familias se paga con tarjetas. Sin embargo ello no quiere decir que la disminución de uso del cash no vaya ganando terreno en nuestra cotidianidad haciendo que nuestras economías sean más eficientes.

Más información:

https://wordpress.com/post/valoradicional.wordpress.com/1750

http://www.courierpaper.com/workshop/browns-brockley-stopped-accepting-cash/

 

 

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