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“Donde hay educación no hay distinción de clases.”
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

Hagamos un breve repaso a la historia. En 1900, España y Finlandia eran dos países muy parecidos: subdesarrollados, agrarios, con un nivel de alfabetización muy bajo (apenas el 40% de la población) y una renta per cápita similar. En 1950 la renta per cápita en Finlandia duplicaba a la española, se había erradicado el analfabetismo y la educación secundaria empezaba a extenderse a todos los estratos sociales del país. Mientras, en la España de los 1950’s, el analfabetismo todavía era generalizado, y la educación secundaria era una rareza entre los ciudadanos. Hoy, en 2017, sesenta y siete años después, y a pesar del enorme desarrollo económico de España y de las mejoras en el ámbito educativo, la renta per cápita en Finlandia es todavía superior a la española. Y también lo es su nivel educativo. ¿Fueron las mejoras educativas en Finlandia la clave de su éxito? En parte, seguro que sí.

No creo que ninguno de nosotros dudemos de que la educación afecta al crecimiento económico de forma directa, en la medida en que es un elemento clave en la mejora del capital humano (ese maravilloso conjunto de: conocimientos + habilidades + hábitos). Lo que nos lleva a la pregunta: ¿Fueron las mejoras educativas en Finlandia la clave de su éxito? Respuesta: seguro que tuvieron un gran impacto. Un incremento en el nivel educativo de los trabajadores mejora su capital humano, lo que aumenta la productividad de dichos trabajadores y se traduce en un incremento del output de la economía.

Así pues, parece claro que uno de los motores del desarrollo de una sociedad es la educación. Por ello el sistema educativo del siglo XXI no puede enseñar lo mismo, ni de la misma forma, que el del siglo pasado. Sobre todo, debe enseñar a aprender. En este sentido, existen evidencias de la importancia no sólo de las competencias cognitivas, como el lenguaje, la comunicación, el procesamiento de la información, las matemáticas o la lógica, sino también de las habilidades no cognitivas (las llamadas soft skills), como la capacidad de concentración y de planificación, la perseverancia, el autocontrol o las relaciones interpersonales. Se tienen que transmitir conocimientos, pero también fórmulas para trabajar, organizarse y aprender. Y por supuesto se deben transmitir valores.

¿Y donde recae la responsabilidad del éxito del sistema educativo? Pues por una parte en los docentes. Hoy se puede afirmar que, con diferencia, el factor más importante para el éxito de un sistema educativo es la calidad del profesorado. Los países con los mejores sistemas educativos, son capaces de atraer y retener el mejor talento ofreciendo carreras profesionales atractivas, formación continuada y prestigio social a la profesión docente. Pero además de los profesores, también son de suma importancia las familias y, en especial, el tiempo que dedican a sus hijos en actividades como leer o conversar. Existe un amplio consenso en la comunidad educativa y académica internacional en torno a la trascendencia de la familia en la educación de los hijos. Investigaciones apuntan a que entre un 40% y un 60% de los resultados académicos de los alumnos viene explicado por las características de la familia.

Así pues, una vez identificado el problema y afinado el diagnóstico a qué esperan los políticos españoles, de todos los colores, para reconducir de una vez por todas ese desfase educativo que nos aleja cada vez más de los países líderes.

Sabido es que cuanto menor sea el nivel educativo menos competitiva es una sociedad y más dúctiles, maleables y manipulables, desde el punto de vista ideológico y político, se vuelven los ciudadanos. Como lo demuestra la historia reciente de España.

Más información:

https://valoradicional.wordpress.com/2017/09/25/el-nivel-de-educacion-distingue-a-las-personas-y-por-lo-tanto-tambien-a-los-paises-i/

http://www.caixabankresearch.com/sites/default/files/monthly_reports/im_1705_es.pdf

http://www.lavanguardia.com/vida/20170828/43885961277/espana-quinto-pais-ue-menos-gasto-educacion-2015.html

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