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“El dinero en el mundo estará siempre mal distribuido, porque nadie piensa en la manera de distribuirlo, sino en la manera de quedárselo.”

(Noel Clarasó Daudí – Escritor)

Durante el segundo semestre del 2017 la economía española recuperó el nivel de PIB previo a la crisis, dando por superados diez años de recesión y de recuperación económica que acarrearon un enorme coste social. No obstante esta recuperación no ha servido para reducir la brecha de la desigualdad que la crisis económica agrandó enormemente y que en los años de crecimiento esa brecha no ha sido atendida. En una sociedad desigual como la española, los beneficios de la recuperación económica se están distribuyendo de forma sumamente injusta. A pesar de ser la española una de las economías de la UE con mayor crecimiento, la mayor parte de los incrementos de renta se están quedando en manos de unos pocos, en detrimento de la mayoría de la población. Hoy España es una sociedad más desigual y más injusta que antes de la crisis. Y la recuperación no está ayudando a revertir esta situación.

El último informe de Oxfam Intermón (“¿Realidad o ficción? La recuperación económica en manos de una minoría”) ayuda a entender esas circunstancias. Con una clase media cada vez más pequeña la fractura social se agranda. Entre los años 2007 y 2016, mientras que el 10% más pobre vio disminuir su participación en la renta nacional en un 17%, el 10% más rico lo ha visto incrementarse un 5%. En el 2016 el 1% de la población más rica capturó el 40% de toda la riqueza creada, mientras que el 50% más pobre apenas capturó el 7%.

Existen otros datos significativos: los beneficios de las compañías en España crecieron en el 2016 un 200% con respecto al ejercicio anterior, mientras que el coste laboral tuvo una variación negativa del -0,1%. La participación de los salarios en la renta disponible bruta ha caído un 0,5% desde 2000 a 2016. En cambio los dividendos han incrementado la participación en un 60%.

En sueldo anual de un trabajador de 26 años es hoy un 33% inferior al del 2008. Algunas voces indican que tal vez esté llegando la hora de premiar el trabajo en lugar del capital.

Y desde el punto de vista fiscal merece la pena tener en cuenta que el 83% de la recaudación fiscal del año 2016 se nutrió del IVA, del IPRF y de otros impuestos pagados por los asalariados bien sea por su renta o por su consumo. Mientras que el Impuesto de Sociedades sólo aportó el 12% del total. Es decir un 10% menos que en el año 2007.

Merece la pena reflexionar sobre todo ello ya que la desigualdad nunca es el camino que lleva al progreso de una sociedad. Y no olvidemos que lo que llamamos “las sociedades occidentales”, y su estado de bienestar, están basadas en sus “clases medias”.

Más información:

https://oxfamintermon.s3.amazonaws.com/sites/default/files/documentos/files/recuperacion-economica-una-minoria.pdf

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