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“Lo que más odio de la banca es que reduce la gente a cifras”

(Brad Pitt)

En Noviembre de 2017 publicaba un post acerca del nuevo concepto de “Open Banking“, sistema que proporciona a un usuario (terceras empresas) acceder a las bases de datos de clientes de las instituciones financieras (bancos y empresas del sector financiero) mediante APIs (Application Programming Interfaces) que proporcionan las propias entidades financieras. Sistema que se basa en un estándar internacional que define la forma en la que los datos de los perfiles de los clientes de un banco se crean, se comparten y se acceden, de tal forma que esas informaciones sean accesibles por terceros. En definitiva, mediante los denominados TPPs (Third Party Payment Service Providers) se permitirá el acceso de terceros a las cuentas de los clientes de un banco, y el inicio de pagos en su nombre. Eso si, “a priori previa autorización del titular de la cuenta”.

Hoy ese nuevo concepto ya ha tomado forma definitiva. Se trata de la recién aprobada norma europea de medios de pago PSD2 (Payment Service Directive 2). Con ella se pone en manos de los usuarios/clientes/ciudadanos todos sus datos bancarios. Es decir, que éstos, si así lo desean y dan su consentimiento expreso, pueden hacer uso de la información contenida en sus cuentas y tarjetas y compartirla si necesidad de que cada entidad de su consentimiento. Dicho de otra forma, el usuario/cliente/ciudadano puede permitir el acceso y explotación de todos sus datos financieros. Esto es, los saldos y movimientos de sus cuentas incluidas las nóminas o ingresos que percibe, el número de tarjetas que posee, los límites de crédito de sus tarjetas, las compras que ha realizado con sus tarjetas, los recibos que tiene domiciliados, los importes de dichos recibos, los préstamos de los que es titular, las garantías aportadas en dichos préstamos, los seguros contratados, y multitud más de datos que permiten definir con exactitud el perfil financiero/consumidor del usuario/cliente/ciudadano.

En España el primer banco en apuntarse a esta novedad fue Santander con el lanzamiento de su aplicación Money Plan. El segundo mayor banco, el BBVA también ha modificado su aplicación API Market con el fin de permitir la entrada de datos de cuentas y tarjetas que sus clientes tengan en otras entidades. Y CaixaBank acaba de presentar Family Now un servicio que está disponible tanto en aplicación como en web. Su nueva versión incluye la “funcionalidad multientidad” mediante la cual cada cliente puede agregar todas las cuentas y tarjetas de distintos competidores en una misma solución informática  “para tener una visión global de las finanzas personales”.

Sin ninguna duda los datos de los clientes de un banco constituyen un activo importantísimo y son fuente de una clara ventaja competitiva. Y las entidades financieras, y multitud de empresas y start up’s, se están apresurando a entrar en este “nuevo negocio” del mercadeo de “mi perfil bancario y financiero” con la excusa de ofrecerme con rapidez y prontitud productos y servicios basados en el análisis de mi perfil.

Pero con todo subyacen unas cuestiones muy importantes: ¿Qué sucede con mi privacidad? ¿Qué sucede con la confidencialidad de tan importantes informaciones personales? ¿Cuál es la cobertura jurídica tanto nacional como internacional acerca de ello?

Y la más importante, “The million dollar question”: ¿yo/nosotros que soy/somos fuente de tan preciada información, qué gano/ganamos con el mercadeo de nuestros datos?

Cuestiones que, mucho me temo, hoy por hoy todavía no tienen una respuesta clara.

 

Más información:

https://valoradicional.wordpress.com/2017/11/07/open-banking-nuestros-datos-personales-bancarios-y-financieros-van-a-subasta/

http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=celex:32015L2366