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“Decir que Europa corre un peligro existencial ha dejado de ser una expresión figurada; es la cruda realidad.”

George Soros (Emprendedor y empresario)

Nota previa.- Pienso que es bueno y sano para nuestro intelecto el considerar, aún aquello en lo que nos cuesta creer y aceptar, la posibilidad de que las tesis de nuestro interlocutor puedan estar bien argumentadas y hasta que esas puedan ser ciertas. Y por lo tanto que el equivocado sea uno mismo.

Dicho esto, me permito la libertad de comentar un interesante artículo de Matthew Lynn publicado en Noviembre de 2017 acerca de la Europa de las regiones. Lynn es un prestigioso periodista económico y escritor con una dilatada carrera que en la actualidad es el CEO de la editorial independiente Endeavour Media, ubicada en Londres.

Bien vayamos al grano. Catalunya, la Lombardía, Flandes, Escocia, son regiones que aspiran a su soberanía. Desde luego es comprensible que “los mercados” esten nerviosos y que los Estados tradicionales se opongan, aunque seria bueno que lo hicieran con menos violencia y fiereza. Da la sensación de que esos Estados tradicionales actúan igual como los niños que temen a la oscuridad o a lo incierto. Tampoco a los inversores no les gustan nada ese tipo de tensiones (ya se sabe, el dinero es muy miedoso). Pero con todo algo parece claro, el deseo soberanista regional está ganando cada vez más fuerza. Sólo hay que prestar atención a Lombardía, a Flandes, a Catalunya, a Escocia y hasta a la Baviera alemana. Estos movimientos regionales se enfrentan a una oposición feroz en las capitales de sus estados y en Bruselas.

Es aquí que Lynn apunta: “una Europa formadas por regiones y pequeños Estados sería próspera”. La argumentación es clara. La mayoría de esas regiones son bastante exitosas desde el punto de vista económico. Catalunya es la zona más rica de España y su PIB representa el 20% del de España, Escocia es tan rica como cualquier otra zona del Reino Unido, Lombardía y el Véneto son éxitos comerciales y mercantiles.

Sus ciudadanías están cansadas de tener unos retornos muy inferiores a sus aportaciones, viendo como sus naciones-estado poco o nada hacen para motivar e incentivar al resto de sus territorios. En realidad todas aquellas regiones son viables como Estados independientes. Sólo sería necesario buena voluntad por parte de las naciones-estado a las que pertenecen y algo de ayuda de la Unión Europea para seguir teniendo acceso a sus mercados. En la operación tal vez se pierda un hermano pero se puede ganar un buen y magnifico vecino.

Y Lynn continúa, “muchos mini-Estados formarían una Europa con mucha más diversidad, competitividad y experiencia”. Hay muchas pruebas que demuestran que los países pequeños tienen más éxito, de forma similar a las pequeñas empresas que son más ágiles y crecen más rápido que los gigantes de la economía. Si atendemos al ranking de los países más ricos de Europa está encabezado por Luxemburgo, Suiza, Noruega, Irlanda e Islandia. Y si observamos el ranking global éste está encabezado por Qatar seguido por Luxemburgo y Singapur. Difícilmente se les puede considerar países grandes. Una Lombardía (10 Mns de habitantes) o una Catalunya (7,5 Mns de habitantes) con sus potenciales industrial, comercial y económico, podrían encajar en esos rankings.

Es cierto que algunos países pequeños son ricos en recursos. Pero Luxemburgo, Singapur, Hong Kong o Suiza no son ricos en recursos. Sin embargo lo que si dominan es el arte de centrarse en industrias en las que son potentes, en desarrollar excelentes relaciones comerciales, en crear la clase de economías desrreguladas, con bajos impuestos y libre comercio, que estén bien preparadas para competir en la economía del Siglo XXI, centrarse en las economías del conocimiento y del saber. Todo eso es mucho más fácil hacerlo en un país pequeño que en uno grande.

Europa lleva cincuenta años con un poder progresivamente más centralizado y funcionarial. Y sus resultados como grupo rara vez han sido espectaculares. Europa tiene una economía enferma, un alto desempleo y una moneda que se ha quedado completamente disfuncional. Aspectos estos que han sido reconocidos por pensadores, científicos e investigadores de reputación reconocida internacionalmente, incluidos algunos Premios Nobel. 

El permitir alcanzar la soberanía a muchas de esas regiones podría dar la oportunidad a que surjan Estados más cohesionados y que se pongan a prueba nuevas e innovadoras políticas.

¿Y si fuera cierto lo que Lynn postula? “Una Europa de las regiones sería una Europa más próspera”

Más información: 

http://www.endeavourmedia.co.uk

https://moneyweek.com/europe-should-let-its-regions-break-free/

 

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