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“Sólo hay dos medios de pagar las deudas: por el trabajo y por el ahorro.”
(Thomas Carlyle (1795-1881) Historiador, pensador y ensayista inglés.)

El “agujero” en el sistema de pensiones español, cerró el ejercicio 2017 con un déficit de 18.800 millones de euros (Trescientos millones más que en 2016). Mientras tanto los componentes del Pacto de Toledo se van pintando las uñas pensando en una “fórmula mágica” que garantice la sostenibilidad del sistema a medio y largo plazo.

De todos es sabido que cuando uno tiene deudas a pagar sólo tiene dos caminos: ahorrar y/o incrementar sus ingresos. En el caso del déficit de las pensiones y ante la disyuntiva de reducir gasto o aumentar los ingresos del sistema, miembros del actual Gobierno español de Pedro Sánchez apuestan claramente por la segunda opción. Lo cual está bien, pero …….

Cuando a una familia o a una empresa, no le alcanzan sus ingresos para hacer frente a sus gastos mes tras mes ¿Qué ha de hacer? Pues eso exactamente, racionalizar y reducir sus gastos, es decir, “apretarse el cinturón” y luchar para mantener sus ingresos. A nadie se le ocurriría ir a ver al dueño de la empresa y pedir que le aumenten el sueldo por que no puede llegar a fin de mes. O decir a los clientes que se incrementa el precio de los productos/servicios pues hay que pagar los impuestos, la electricidad, las nóminas. Es claro que también se puede pensar en el pluriempleo o en el incremento de las ventas. Sin embargo puede que estas opciones no sean demasiado fáciles según la coyuntura ¿No es así?

Como hemos dicho, el Gobierno de turno se inclina por aumentar los ingresos. Pero igual que los gobiernos que le precedieron, sólo contemplan “nuevas figuras impositivas” para poder seguir pagando las pensiones. Que si un impuesto a las tecnológicas, que si un impuesto a los automóviles que más contaminen, que si un impuesto a la banca. Medidas todas ellas que no harían más que encarecer los productos y los servicios o lo que es lo mismo, trasladar la medida a los bolsillos de los ciudadanos. En definitiva: TODO SANDECES.

Ante semejante despilfarro y mala gestión por parte de los políticos de turno no hay, por supuesto, una solución única. Pero por algún sitio se debe empezar. Por ejemplo, España tiene unas administraciones (estatales, regionales, comarcales, municipales, …) y empresas públicas sobredimensionadas en todo tipo de recursos. Por lo tanto hay margen para racionalizar ese sobredimensionamiento y forzar la mejora de la productividad en el sector público y a su vez eliminar el gasto público inútil. Ya que es la productividad la que crea la reserva de riqueza con la que se pagan los sueldos, los salarios y las pensiones.

También fomentar la reindustrialización de la economía e incentivar la competitividad entres las distintas zonas geográficas del Estado. No tiene sentido que en muchas zonas no se luche por la implantación de industrias que generen puestos de trabajo y por lo tanto riqueza, y sólo se administre las cuotas recibidas de papá Estado.

Otra alternativa es fomentar el ahorro finalista. Incentivar ese ahorro por parte de los ciudadanos mientras se encuentren en edad laboral activa -guardar para el futuro-. Y  fomentar los fondos de pensiones de empresa, incentivando a empresa y a trabajador.

Y es que el tema de las pensiones es de suma importancia para un estado en el que su población envejece a mayor ritmo del que se procrea. Para un estado con unas alarmantes cifras de desempleo y de empleo precario. Todo ello afectará al nivel de consumo interno de los próximos años y por ende al crecimiento de la economía real. Dando, además, una pésima imagen al mundo de un estado mal gestionado y dependiente del endeudamiento.

Que nadie se engañe, como a menudo me dice una buena amiga: hay que trabajar y recoger la cosecha para luego poder guardar pues el invierno es muy largo y muy duro.

Recuerde el lector la fábula de la Cigarra y la Hormiga !!

Más información:

https://valoradicional.wordpress.com/2017/11/27/pensiones-publicas-en-espana-un-sistema-en-quiebra/