CEUTA-1

“No me gustan las fronteras, soy defensor de leyes abiertas, pero no comparto una política suicida de inmigración. Hay una solución que sería invertir en los países de origen, subdesarrollados.”

(Salvador Paniker)

Cuando un grupo se organiza para un asalto, cuando ese grupo se arma con radiales eléctricas, con cizallas, con mazas, con hachas, con cal viva o con aerosoles convertidos en lanzallamas. Cuando todo ello es para usarlo en el ataque a una sociedad de la que se espera cogida. Cuando esto sucede, estamos hablando de tácticas de guerra. Cuando todo eso ocurre no estamos hablando de inmigración pacífica que espera solicitar acogida, estamos hablando de personas que posiblemente no reparen en utilizar esos mismos métodos en la sociedad que les acoja. De hecho la ciudad de Barcelona ya ha sido testigo de episodios con esa agresividad extrema por parte de manteros atacando a ciudadanos y a miembros de la Guardia Urbana y de la policía Mossos d’Esquadra.

Así pues, estamos hablando de personas que más pronto que tarde se darán cuenta que han sido vilmente engañadas por aquellas mafias traficantes de seres humanos que les prometieron “el Dorado” en tierras europeas. Más pronto que tarde se darán cuenta de que aquellas oportunidades que les prometieron simplemente no existen o no están preparados para alcanzarlas. Y es entonces donde dará inicio su amargo calvario entre “la artificial vergüenza de no poder regresar a su país como perdedor” y por otra parte con un futuro con muy poca o más bien ninguna oportunidad.

No podemos dar la espalda a la cruda realidad. Pero sin embargo hay que afrontarla en su totalidad. De lo contrario sólo conseguiremos que esas situaciones anómalas se enquisten y amenacen a la sociedad minando la convivencia. La inmigración ha estado, y está, presente en todas las sociedades pero éstas deben preservar su esencia para lograr la armonía necesaria que permita que la sociedad plural avance.

Seamos claros, el futuro para la inmensa mayoría de esas personas está en sus propios países. A los que deben regresar para reconstruirlos. Países a los que la Unión Europea debe ayudar económicamente para que esa reconstrucción se haga realidad y vuelva la ilusión a sus ciudadanos.

No es sólo una cuestión de mayor o menor solidaridad. Es una cuestión de sentido común, de principios y de decencia humana.

Y todo lo demás son estúpidas palabrerías de “progres” o proclamas encendidas de populistas. ¿O no?

Más información:

https://elpais.com/politica/2018/07/26/actualidad/1532590163_134194.html

https://www.ara.cat/societat/turista-femoral-despres-agredit-Barcelona_0_2062593877.html

https://www.lavanguardia.com/sucesos/20180801/451183044916/mossos-esquadra-manteros-salou.html

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