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“Hacer la cosa correcta es algo más importante que hacer algo correctamente”

(Peter F. Drucker)

Una buen amigo me pregunta ¿Cúales crees que son los mejores negocios? A lo que respondo, pues en mi opinión aquellos que generan ingresos recurrentes. Es decir, aquellos en los que el cliente debe volver a pagar por que ya ha consumido el bien/servicio por el que pagó con anterioridad. Elementos tales como un caramelo de palo, un litro de gasolina, 1 Gb de Internet, minutos de móvil, el peaje de una autopista, una canción o una película en streaming, por poner unos pocos ejemplos. A modo de ampliación de estos ejemplos, un profesional de la compañía Telefónica me comento un día: amigo Javier nuestro negocio son los “pasos de contador” (cuando la utilización de la telefonía fija y el fax era mucho mayor que en la actualidad  y la tecnología de transmisión era el par trenzado de cobre). También el Director de Operaciones de una concesionaria de autopistas me comentaba hace ya unos años: nuestra empresa es una hucha de 500 km de longitud. Por el simil de cuando el peaje se podia pagar en monedas que echavamos en una suerte de cesta situada en el punto de peaje. Es decir, a más conversaciones telefónicas y más kilómetros de autopista recorridos mayores ingresos. Y si alguien duda del acierto de esos negocios sólo necesita echar un vistazo a la cartera de participaciones del holding inversor Criteria (Cellnex, Naturgy, Telefónica, Suez, Saba, entre otras). O a la cartera de Berksire Hathaway de Warren Buffet (Apple, Coca Cola, Bank of America, Kraft Heinz, entre otras).

Detrás de todos esos ejemplos de bienes y servicios hay centenares de puestos de trabajo estable, millones de euros de inversión en producción, mantenimiento, I+D+i. Se trata en definitiva de la economía productiva.

Si eso es así, ¿porqué España se empeña en fomentar el “negocio del ladrillo” que no genera ingresos recurrentes y en el que los únicos que se bebefician son los promotores inmobiliarios y los intermediarios comisionistas? ¿Porqué España abandona al sector industrial? ¿Porqué España se empeña en ser un lugar de servicios de poco valor añadido, servicios supeditados a una industria, la turística, que se encuentra siempre en el va y ven de externalidades que nunca se controlan atrayendo al “turismo basura”? Si me permite el lector la expresión. En lugar de fomentar el turismo de convenciones y congresos, el turismo cultural o el de alto poder adquisitivo. Y, por otra parte, construir un tejido industrial innovador y potente.

Tal vez la respuesta haya que buscarla en las estadísticas. España es el quinto país de la UE que menos invierte en educación. Según el último Ranking de Talento Mundial, elaborado por la escuela suiza IMD, los trabajadores españoles están poco motivados y sus habilidades para los idiomas son muy limitadas. En innovación España se sitúa en un más que modesto puesto 29 del Global Innovation Index 2019 (OMPI). En cuanto a I+D+i, mientras la UE aumenta su presupuesto al pasar del 1,84% al 2,03 del PIB, España baja su presupuesto desde el 1,32% al 1,19% del PIB. Y, ciertamente, estos datos se reflejan en la composición del PIB español. Donde la Industria ha pasado del 34% del PIB en 1970 al 12,6% del PIB en nuestros días (año 2019) y el peso de los Servicios ha pasado el 46% al 74%.

Un país se convierte en un país fuerte y próspero gracias a su nivel de productividad, a su nivel industrial, a su nivel de I+D+i y, por supuesto a su nivel educativo. NO LO DEBEMOS OLVIDAR NUNCA.

Como dice el profesor Xavier Ferràs, el mundo se divide en países i bloques. Los first-mover nations y los laggards. Es decir, las naciones líderes tecnológicamente y los rezagados. Los primeros invierten estratégicamente para crear riqueza a partir de su talento interno. Y los segundos simplemente consumen tecnología de otros, regalan sus datos y se precarizan. Mientras, los que tenemos claro el camino a seguir continuaremos trabajando para dejar a nuestros hijos una sociedad mejor de la que nosotros encontramos.

¿Va bien España?

Más información:

https://www.lavanguardia.com/economia/20191116/471636793858/talento-prosperidad-y-crisis.html

https://www.lavanguardia.com/economia/20191119/471741057039/trabajador-espanol-poco-motivado-debil-idiomas.html