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“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”

(Ingmar Bergman)

En estos lamentable momentos en los que nos enfrentamos a la pandemia del COVID-19, no faltan los políticos y los sindicalistas de muy bajo perfil ávidos de crear polémica pero incapaces de analizar las situaciones y de ofrecer soluciones.

No se puede culpar a la Sanidad Pública de todo aquello que la iniciativa privada no ha hecho, no ha querido o no ha sabido hacer en sus centros residenciales para la tercera edad. La Sanidad Pública ha hecho todo aquello que ha sido necesario en las residencias de su titularidad y también en muchas privadas.

Por tanto deberíamos, y sin ninguna duda debemos, preguntarnos ¿qué es lo que han hecho todas esas empresas privadas para prevenir y prever el impacto de situaciones como la presente alarma social de pandemia por el COVID-19?. Empresas como DomusVI, Ballesol, Sanitas, Orpea, Sarquavitae o CVC Capital Partners, por mencionar unas pocas.

Todos los que hemos tenido, o tenemos, familiares mayores muy cercanos y que hemos buscado centros donde pudiesen estar cuidados, sabemos la dificultad de encontrar centros públicos o concertados por los plazos de espera o por el simple hecho de que la demanda supera en creces a la oferta. Y cuando nos hemos acercado a los centros privados nos hemos encontrado con unos precios demasiado altos.

Ante la situación en que nos encontramos con la propagación del COVID-19 en esos centros que albergan a las personas más vulnerables, no es momento de criminalizar a la Sanidad Pública. Ahora toca, en primer lugar, proporcionar a esa población los máximos cuidados y medidas preventivas frente a la infección. Luego ya vendrán los análisis, las críticas y las demandas que, mucho me temo se deberán centrar en todas aquellas empresas que hacen buen negocio con “la atención a nuestros mayores”. En los cuadros adjuntos el lector puede encontrar unas cifras de cual es la distribución de centros y plazas en Catalunya (cifras fácilmente extrapolables al conjunto de España) así como la distribución del, nada despreciable, volumen que genera el negocio de las residencias para la tercera edad.

Centros para la tercera edad en Catalunya (Datos de 2018)
Iniciativa pública Iniciativa social Iniciativa privada/mercantil TOTAL
Número de plazas en Residencias por titularidad 10.298 14.073 35.517 59.888
Número de Centros de día 210 155 540 905
Número de plazas en Centros de día por titularidad 5.157 3.906 9.795 18.858
En 2017 España disponía de 5.529 residencias de las que un 75% eran de titularidad privada.

Por supuesto que se trata de negocios lícitos, pero también es cierto que como tales negocios y por las especiales características de sus clientes deberían, y deben, invertir en garantizar y tener un cuidado extremo de la salud de esas personas tan vulnerables. En lugar de tener edificios más cercanos a hoteles de cinco estrellas que a hogares cómodos y con todos los cuidados médico-sanitarios que sus huéspedes merecen.

Volumen de negocio de la gestión de residencias para la tercera edad. (Datos en millones de € para España en 2017)
Centros públicos Centros concertados Centros privados TOTAL
478,5 1.305 2.566,5 4.350
Expectativas de volumen de negocio para 2020 4.850

Toda empresa, todo negocio, por definición no está exento de riesgos. Y el empresario, el propietario, está obligado a identificarlos, gestionarlos y minimizar su impacto. Y ello debe hacerlo por responsabilidad hacia sus clientes, por responsabilidad hacia la sociedad y por simple ética profesional.

Así pues, basta ya de criminalizar a la Sanidad Pública con objetivo de desviar la atención de nuestras propias vergüenzas. Si hay responsabilidades, que las hay, ha quedado claro que están en el terreno de ese sector privado que gestiona la mayoría de residencias y centros. Ese sector que copa la mayor porción del “pastel” de negocio, el 59% de aquellos 4.350 Mns€. Razón por la que ese sector deberá hacerse cargo de su parte correspondiente de la factura.

Más información:

Fuentes: IdesCAT / CSIC