Archivos para la categoría: Desempleo

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Mi escepticismo me salvaguarda de volverme un fanático, algo contra lo que ninguna fe ha conseguido nunca proteger.

Karlheinz Deschner (Escrito e historiador alemán)

Las economias del sur de Europa no han avanzado en convergencia real con respecto a la Unión Europea desde la introducción del euro. En el caso de España ésta sólo ha conseguido mantener su distancia, según un informe del BCE (Banco Central Europeo) de Diciembre del 2017. El mismo informe señala que aunque se ha reducido la dispersión en cuanto a tasas de crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto), las diferencias de renta entre los distintos países persisten.

El informe indica que la causa de esta situación no ha sido la introducción de la moneda única. En su lugar apuntan a que esas deficiencias en la convergencia entre países proceden de épocas pasadas, tal vez décadas, y responden a condiciones de naturaleza estructural de las distintas economías de los países del sur.

En el caso de España el informe indica que en la década de los 1960’s el PIB per capita creció por encima de la media de los países de la UE. Registrándose una convergencia moderada durante los 1990’s aunque parcialmente contrarrestada por una baja productividad laboral. La tendencia de España de orientar el crecimiento hacia actividades laborales intensivas y relativamente poco cualificadas, como la construcción y los servicios, ha ocasionado un efecto adverso en la productividad. A lo que hay que sumar la menor calificación del capital humano y una baja inversión en I+D, entre otras razones.

En cuanto a la tasa de desempleo, a pesar de que España se encuentra en el club de los “países ricos”, los datos comparativos no son alentadores. España con un 16,4% está justo por delante de Grecia (20,6%) y justo detrás de Italia (11,1%). Mientras que en la eurozona la tasa se  encuentra en el 8,8%. Si ahora prestamos atención al desempleo juvenil entre los menores de 25 años las cifras son preocupantes: los líderes son Grecia (40,2%) y España (38,2%)

Como que siempre una imagen vale más que cien palabras, echar un vistazo a la tabla adjunta puede ser ilustrativo de la “convergencia”, o más bien la “divergencia”, entre los distintos países. Normalmente los políticos, sobre todo los más incultos, se centran en la cifra de PIB y se les llena la boca de alabanzas y de autocomplacencia. Pero lo inteligente es fijarse en cómo se distribuye ese PIB, esa riqueza generada, de acuerdo con la población. Lo inteligente es fijarse en cuál es el salario medio de cada país y fijarse en su tasa de desempleo. Es ahí, justo en esas cifras, donde se aprecia la riqueza y el bienestar de una sociedad.

País Salario medio (€) (2016) PIB (Mns. €) (2016) PIB per cápita (€) (2016) Tasa de desempleo (%)
España 26.710 1.118.522 24.100 16,4
Alemania 47.809 3.144.050 38.100 3,6
UK 44.627 2.393.134 36.500 4,3
Francia 38.049 2.228.857 33.300 9,2
Italia 30.642 1.680.523 27.200 10,8
Austria 44.409 353.297 40.400 5,3
Bélgica 46.750 423.048 37.500 6,3
Dinamarca 55.412 277.339 48.400 5,6
Finlandia 43.816 215.615 30.200 8,7
Irlanda 35.592 275.567 58.800 6,2
Holanda 50.853 702.641 41.300 4,4
Noruega 60.730 351.599 64.100 4,1
Suecia 44.679 465.201 46.900 6,5

Y luego que cada cual saque sus propias conclusiones.

Más información:

http://www.ecb.europa.eu/pub/pdf/scpops/ecb.op203.en.pdf?8ff80dd3a3b58f231105f3e4835b2928

ec.europa.eu/social/BlobServlet?docId=18624&langId=en

http://ec.europa.eu/eurostat/documents/2995521/8631691/3-31012018-BP-EN.pdf/bdc1dbf2-6511-4dc5-ac90-dbadee96f5fb

http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Minimum_wage_statistics/es

 

 

 

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pensionistas 8

“A veces es difícil saber si la jubilación es un premio a toda una vida de trabajo duro o más bien un castigo”

(Terri Guillemets / U.S. Quotation Anthologist (b.1973))

El sistema español de pensiones es lo que se llama un “sistema de reparto“. Es decir es un impuesto y un sistema de transferencias. El impuesto se recauda sobre los que trabajan y se transfiere a los jubilados en forma de pensiones. Los sistemas de reparto no están invertidos en ningún tipo de activos pero, a cambio, cuenta con las “garantías” que ofrece la “capacidad recaudatoria” del Estado. (A modo de ejemplo en Noruega, país rico en petróleo, esas garantías recaen en los beneficios por las ventas de crudo. En países pobres como España esas garantías recaen simplemente en los impuestos que se puedan recaudar). Las pensiones españolas se concentran excesivamente en el sistema de reparto, lo que hace que este sistema sea especialmente vulnerable a las perturbaciones demográficas y económicas.

Y ahi está precisamente el quid de la cuestión. Dado que en épocas como las actuales de bajo empleo, de empleo temporal, de alta tasa de paro y de salarios a la baja el sistema sufre enormemente.

De hecho recientemente, en Noviembre de 2017, el Banco de España ha avisado de que sólo un fuerte crecimiento de la ocupación y una importante caída del paro pueden compensar la presión demográfica sobre las pensiones. Y aún ha sido más contundente: el futuro del sistema de pensiones precisa de “reformas económicas y laborales cruciales” que contribuyan a crear empleo y a mejorar la productividad. En caso contrario, o se suben las cotizaciones sociales o se reduce la “generosidad del sistema” (léase se reducen las prestaciones).

Un dato curioso: Ya en la década de los 1990s el profesor José Barea (q.e.p.d.), Director de la Oficina Presupuestaria del Gobierno nombrado por José Maria Aznar, emitió duras críticas al sistema de pensiones español. Y en un informe público, de Marzo de 1998, puso en duda “el saneado estado oficial” de las cuentas públicas españolas. Sus reflexiones sobre la eficacia en la asignación de los recursos del Estado aparecían sistemáticamente en sus informes en los que periódicamente ponía en duda la evolución de las cuentas del Gobierno. Informes y recomendaciones que no merecieron la más mínima atención por parte de los gobiernos del Partido Popular (PP) y del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)

Hoy, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) indica que, en España, las desigualdades entre personas mayores crecerán en un futuro próximo. El sistema de pensiones español va a estar sometido a una gran presión debido al envejecimiento de la población y al incremento de la esperanza de vida. Lo cual tendrá consecuencias directas en muchos aspectos y muy en especial en la financiación del sistema de pensiones.

Unos datos relevantes: En el mes de Octubre de 2017 habían en España 8.679.378 pensionistas y se pagaron 9.552.302 pensiones (cabe tener en cuenta que una misma persona puede cobrar más de una pensión dependiendo de su estado). A las que hay que sumar 3.732.000 prestaciones por desempleo (16,4% de la población activa). Todo ello con una población activa de 22.781.000 individuos de los cuales 19.049.000 están ocupados y 3.732.000 se encuentra en paro.  Si tenemos en cuenta, por un lado, que la cuantía de las prestaciones por pensión guarda relación directa con las cantidades aportadas y con el periodo de cotización.  Y por otro lado si tenemos en cuenta la “tasa de sustitución”, es decir, el porcentaje de ingresos que tiene un individuo cuando inicia su jubilación comparado con el salario que tenía cuando era un trabajador en activo (en el año 2015 ese porcentaje era en España del 82% mientras que la media de la OCDE era del 52%). Mediante estas informaciones podemos intuir que para un país pobre como la llamada España el sistema es insostenible.

Dato adicional: El Fondo (“hucha”) de Reserva de la Seguridad Social ha pasado de tener 66.815 Mns€ de en el año 2011 a tener 11.602 Mns€ en Julio de 2017. Y con una previsión, según el Gobierno español, de que durante este año se deban sacar 10.500 millones. Con lo que la “hucha” se habrá agotado para el mes de Diciembre de 2017.

¿Y como piensa el Gobierno de la llamada España solucionar el problema? Pues con una de las peores decisiones. La de otorgar a la Seguridad Social un crédito extraordinario por importe de 10.000 millones de euros. Crédito que se incluirá en los Presupuestos Generales para el ejercicio 2018. ¿Y cómo va ese Gobierno a financiar semejante crédito? Pues bien simple, mediante endeudamiento del Estado. Con lo que subyace una nueva pregunta: ¿Cuándo los compradores (léase BCE y otros) de esa deuda se darán cuenta de que ni siquiera está respaldada por el crecimiento económico la llamada España?

Además las cantidades que quedaran en la “hucha” no podrán, según el propio Gobierno, afrontar todas las mensualidades y pagas extras del 2018. Ese Gobierno ha reconocido que las cotizaciones sociales no cubrirán el gasto que van a generar las pensiones durante todo el 2018 ya que el número de puestos de trabajo basura (por días, semanas, meses, trimestres) por un lado, y por otro lado la reducción de 1/3 en los salarios (pues donde había un puesto de trabajo ahora hay tres con el sueldo de uno), todo ello hace pensar que las cotizaciones a la Seguridad Social no sean suficientes para hacer frente a los gastos.

En resumen a la vista de la situación el Gobierno de la llamada España se verá abocado a tensiones de liquidez o a seguir pidiendo préstamos, es decir, a seguir endeudándose. Y ya sabemos todos lo que significa que una empresa tenga que pedir préstamos para pagar la nómina de sus empleados. Y también sabemos en donde desembocan esas situaciones. Además crece la sospecha en los mercados de si se ha estado utilizando el dinero de la “hucha” de las pensiones para financiar otras partidas del presupuesto.

¿SERÁ ESPAÑA EL PRIMER PAÍS EN INCUMPLIR CON LAS PENSIONES DE SUS CIUDADANOS?

Seamos claros y sinceros, nos encontramos ante una más que deficiente gestión financiera de los fondos públicos españoles en el caso de las pensiones. Si ello se diese en el sector privado estaríamos hablando definitivamente de un delito.

El envejecimiento de la población y la creciente desigualdad afectará seriamente a los jóvenes de ahora y a las generaciones futuras. Que además tendrán que pagar el endeudamiento, los préstamos que Gobiernos con poca o ninguna visión tuvieron que pedir.

Y ante esta grave situación no hay ningún partido político español que hable con transparencia y que esté dispuesto a enmendarla y corregirla para evitar la quiebra del estado del bienestar.

Mas información:

https://valoradicional.wordpress.com/2017/05/30/es-sostenible-el-sistema-publico-de-pensiones/

https://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesSeriadas/DocumentosOcasionales/17/Fich/do1701.pdf

https://www.bbva.com/es/pasara-cuando-se-acabe-la-hucha-las-pensiones/

http://www.oecd.org/newsroom/population-ageing-and-rising-inequality-will-hit-younger-generations-hard.htm

http://diario16.com/no-dinero-las-pensiones-credito-urgente-10-000-millones/

https://elpais.com/diario/1996/07/10/economia/836949621_850215.html

http://multimedia2.coev.com/Economistes/econo179/art1.htm

https://elpais.com/economia/2014/09/07/actualidad/1410108563_000535.html

https://www.armstrongeconomics.com/world-news/pension-crisis/will-spain-be-the-first-to-default-on-pensions/

http://www.expansion.com/economia/2017/11/18/5a103f38e2704ee3148b463d.html

 

 

 

 

 

 

 

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“Un hombre es pobre no ya cuando carece de todo, sino cuando no trabaja.”

(Charles Louis de Secondat “Montesquieu”, jurista, historiador, filósofo, político)

Cuatro de cada diez personas de entre 20 y 24 años que quieren trabajar no pueden hacerlo por falta de oportunidades. Además, existe una preocupante cifra de más de 400.000 jóvenes de entre 16 y 29 años en total inactividad (es decir, ni estudian, ni trabajan, ni buscan empleo de forma activa). Y centrándose en los datos de desempleo, en esa franja de edad la tasa de paro se sitúa en el 34%.

Una de las causas de esta elevada cifra de desempleo es la falta de formación. Un44% de los jóvenes de entre 16 y 29 años abandona los estudios sin completar la educación secundaria y muchos de ellos ni si quiera consideran retomarlo más adelante. La falta de oportunidades laborales también se da en recién titulados, diplomados y licenciados, principalmente por falta de experiencia laboral y porque la formación que han recibido no se adapta a los requerimientos que demanda el mercado.

Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden del estudio “El camino hacia el empleo juvenil. ¿Qué puede hacer la empresa?”, presentado por el Observatorio Empresarial contra la Pobreza.

Reducir el desempleo, es una cuestión económica y social. El estudio advierte de que el sector empresarial debe incluir cuanto antes programas que mejoren la empleabilidad de los jóvenes, bien desde su estrategia de negocio, bien desde su acción social, bien desde su posición como lobby. Esto es esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) basados en el empleo digno, pero también para que las compañías puedan mejorar en competitividad en el medio y largo plazo.

Los autores denuncian la dureza con que la crisis ha tratado a los jóvenes en lo relativo al empleo, la infrautilización de las becas y los contratos de prácticas, así como el uso inapropiado de determinados modos de contratación, ligados a la contratación temporal. Más de la mitad de los jóvenes ocupados están empleados bajo modalidades contractuales de este tipo; sin embargo, sólo un 7% lo hace con un convenio relacionado con la formación y las prácticas.

La ausencia de empleo tiene consecuencias muy importantes sobre los niveles de vulnerabilidad social de los jóvenes. Así el 58% de los jóvenes desempleados en España se encuentran en riesgo de exclusión social.

Prevenir, reincorporar y reciclar. El informe propone un conjunto de medidas en las que los distintos agentes coordinados –empresa, tercer sector y administración– pueden trabajar para mejorar este escenario:

Prevención del abandono escolar temprano. Según las estadísticas, el abandono escolar suele estar vinculado al desconocimiento y/o impacto que puede ocasionar en el joven a largo plazo el hecho de no finalizar sus estudios.

Reincorporación al sistema educativo. Una buena iniciativa sería la de crear entornos formativos muy distintos a los actuales, más flexibles, de menor duración, orientados y cercanos a la práctica y al desempeño profesional. El informe también recomienda a las empresas con trabajadores sin formación reglada que les ayuden a completarla con políticas de formación.

Transición de la formación al empleo. Se recomienda poner en marcha programas de asesoramiento, de creación de becas y contratos de prácticas, o de fomento del emprendimiento juvenil, entre otros ejemplos. También alcanzar acuerdos con centros educativos, crear titulaciones o centros de formación propios que sirvan también para cubrir las propias necesidades de cada empresa.

Empleabilidad y gestión de jóvenes en especial riesgo de exclusión social. Trabajando de forma conjunta empresa y entidades del Tercer Sector.

Políticos, Administraciones, Empresas, Ciudadanos, ¿qué estamos haciendo para construir un futuro digno para las generaciones que nos van a suceder?

Fuente: “El camino hacia el empleo juvenil. Qué puede hacer la empresa” (Observatorio Empresarial contra la Pobreza – Enero 2017)

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“Las élites se están dando cuenta de que la desigualdad está convirtiéndose en un hecho políticamente peligroso”

(Guy Standing, University of London (SOAS) & Basic Income Earth Network -BIEN-)

¿Qué está pasando? Pues, por una parte, que la globalización y la robotización amenazan con destruir miles de puestos de trabajo ya sean muy cualificados o poco cualificados. Y, por otra, que la forma desigual en la que se reparten los beneficios de la globalización y de los cambios tecnológicos está angustiando a la sociedad.

Las mismas élites se dan cuenta de que las desigualdades no pueden continuar creciendo. Ya empieza a haber reacciones, no siempre bien encaminadas (los populismos). El sistema actual de protección social genera mucha burocracia y hace que algunas personas en lugar de dedicar su tiempo a actividades generadoras de riqueza lo dediquen a buscar cuantas más ventajas mejor de la red de protección.

Que los cambios tecnológicos afectan al mercado de trabajo es un hecho que ha ocurrido otras veces y, al final, a pesar de las personas que han sufrido durante la transición, el cambio ha sido, en general, positivo. Las máquinas nos han liberado de los trabajos más tediosos y que exigían más esfuerzo físico, la productividad ha aumentado y con ella lo ha hecho el nivel de vida. Ahora, sin embargo, hay expertos que opinan que con el grado de automatización que aporta la inteligencia artificial, el escenario puede ser diferente y se pueden perder muchos puestos de trabajo de forma permanente.

Para intentar paliar esa situación, algunos países están planteando la creación de una renta básica universal, y Finlandia es hoy pionera en ello. Ese país va a hacer una prueba piloto, con horizonte temporal de dos años, con 2000 personas escogidas estadísticamente entre los 25 y los 58 años de edad que ya reciben ayudas públicas no contributivas por su situación de desempleados. Cada una de ellas recibirá una renta básica de 560 €/mes sin condiciones. Es decir no deberán demostrar que buscan un empleo, y podrán trabajar a tiempo parcial como temporeros o como autónomos. Tampoco tendrán la obligación de asistir a cursos de formación o mantener reuniones de control y seguimiento por parte de las oficinas de empleo. Paradójicamente  el primer objetivo de la renta básica a la finlandesa es el de fomentar la ocupación. Lo que ocurre en Finlandia es que los parados tienen una gran protección, pero la pierden si cogen trabajos aunque sea a tiempo parcial. Ahora, por ejemplo, en la ciudad de Oulu, tienen muchos parados profesionalmente muy competentes debido a la crisis de Nokia. Al mismo tiempo, hay empresas start-ups que les podrían dar trabajo, a veces a tiempo parcial, pero las cuentas no salen si el parado puede perder la protección social. Con esta situación salen perdiendo la start-up, el desempleado, el estado finés y la sociedad en general.

Esta nueva situación, en la que las sociedades occidentales se van a ver envueltas, genera muchas dudas y preguntas:

  • Si repartimos una renta básica, ¿habrá más personas que trabajarán o crearán empresas o más personas que dejarán de trabajar y malgastaran el dinero en alcohol o drogas? ¿Habrá gente que dejará trabajos poco interesantes y lo aprovechará para obtener una mejor formación y así poder optar a una mejora profesional?
  • Esa renta básica ¿aumentará la creación de pequeños negocios y se convertirá en un colchón amortiguador que permitirá probar suerte con menos riesgo?
  • Esa renta básica ¿frenará la situación actual en la que los beneficiarios de subsidios esquivan al sistema manteniendo los ingresos justo por debajo del nivel que les permite recibir importantes subsidios (por ejemplo la cobertura del 60% del alquiler de la vivienda en el caso finlandés)?
  • La linea entre la responsabilidad individual y la social ¿se hará más imperceptible? ¿Será más fácil “moverse” dentro del sistema en beneficio propio?
  • ¿Provocará esa renta básica un “efecto llamada”?
  • Esa renta básica ¿es sostenible desde el punto de vista financiero a nivel país? (Unos primeros cálculos estiman que a Finlandia le puede costar el 17% de su PIB. Que extrapolado a España obligaría a elevar la presión fiscal del actual 44% hasta el 65%).
  • Y ¿qué hay de las posibles externalidades? ¿Provocará esa renta básica que una parte de los beneficiarios, al tener unos ingresos garantizados, descarte cualquier forma de ocupación laboral? ¿Fomentará esa renta básica el crecimiento de la economía sumergida?
  • ¿Se perderá la consciencia del trabajo como acto enriquecedor para uno mismo y como un servicio, una colaboración, una contribución, para con la sociedad?

No sólo Finlandia está experimentando con la renta básica universal. Suiza ya se ha manifestado recientemente al respecto mediante un referéndum. El senado francés ha aprobado otro experimento y también los tendrán pronto en Canadá y en Holanda.

En cualquier caso el experimento finlandés merecerá ser tenido en cuenta y estudiados sus resultados. Aunque no debemos olvidar la distancia abismal que, hoy por hoy, existe entre el importantísimo sentido de la responsabilidad colectiva que se tiene en  los países nórdicos y el de los países mediterráneos al norte de África.

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