Archivos para la categoría: Deuda

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“Las deudas son como cualquier otra trampa en la que se es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir.”
(George Bernard Shaw)

Un reciente estudio de McKinsey sitúa la deuda total en el mundo (sumando deuda pública y deuda privada, considerada ésta como la suma de la deuda de las empresas y la de las familias) para el año 2007 en 97 billones de dólares. Y diez años más tarde, en 2017, esta deuda global ya se sitúa en 169 billones de dólares y en 2018 ha alcanzado los 182 billones de dólares. Es decir, esa deuda ha pasado del 167% al 209% del PIB mundial. En el caso de España el salto ha sido desde el 242% del PIB en 2007 hasta el 275% en 2017.

¿A qué se debe ese endeudamiento tan desaforado? Pues a un periodo inusualmente largo de políticas financieras laxas, es decir de tipos de interés en el 0%. Ello ha contribuido a paliar en cierta medida la gran crisis financiera del 2007 pero como muchas veces ocurre la medicina que es buena para una enfermedad puede no serlo tanto para otras partes del cuerpo.

Hay quien vaticina que esa inmensa cantidad de deuda, que para algunos países sigue en un camino ascendente se va a convertir, en los próximos dos o tres años, en la siguiente recesión. No hay que olvidar que la deuda hay que pagarla. Y que más pronto que tarde los Bancos Centrales se verán abocados a subir los tipos de interés. De hecho la Fed de Estados Unidos ya ha situado el tipo de interés por encima del 2%.

Ahora la pregunta que surge es: ¿Qué hacer, cómo reducir la deuda? Pues los estudiosos nos dicen que la historia propone cuatro formas de hacerlo. CRECER, pero el sobre endeudamiento, el envejecimiento de la población, la innovación tecnológica, los bajos salarios y la productividad actuales no permiten crecer la ritmo deseado. AUMENTAR LA INFLACIÓN, no se ha conseguido tampoco. La inflación ayuda a los deudores y perjudica a los acreedores. Y hoy en nuestra sociedad hay muchos deudores y pocos acreedores que tienen mucho poder, van más a votar y no quieren ver como sus ahorros pierden valor (¿le suena al lector de algún gran país de Europa?). REESTRUCTURAR LA DEUDA o HACER QUITAS, esta es una opción histórica que se ha hecho en múltiples ocasiones. Pero algunos países están más preparados que otros. En USA se admite que el acreedor arriesga cuando invierte (presta) y por lo tanto puede incurrir en pérdidas. En China el sistema permite que muchos acreedores acepten pérdidas en el presente si quieren hacer negocio en el futuro. Pero en Europa el criterio imperante es que el deudor tiene que pagar todas sus deudas (¿Grecia?). Y por último, una GUERRA CIVIL O CON OTROS PAISES. Este es el peor de los remedios. Reduce la desigualdad pero provoca que todo el mundo sea más pobre. A pesar de ello, dan que pensar los conflictos bélicos que hoy permanecen abiertos.

Este escenario de gran endeudamiento afecta tanto a los países avanzados como a los emergentes, siendo éstos los que van a tener más problemas para pagar sus préstamos lo cual afectará al crecimiento de las economías.

Así pues, parece que pintan bastos en el futuro cercano. Y a los ciudadanos de a pié sólo nos queda el “wait & see & keep hope”.

Más información:

https://www.mckinsey.com/mgi/our-research

https://www.elboletin.com/noticia/165259/economia/que-paises-son-los-mas-endeudados-del-mundo.html

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/09/27/mercados/1538063281_448982.html

http://www.expansion.com/economia/2018/10/01/5bb239f1e2704e8b0c8b46c2.html

 

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Unknownimages

“Sólo hay dos medios de pagar las deudas: por el trabajo y por el ahorro.”
(Thomas Carlyle (1795-1881) Historiador, pensador y ensayista inglés.)

El “agujero” en el sistema de pensiones español, cerró el ejercicio 2017 con un déficit de 18.800 millones de euros (Trescientos millones más que en 2016). Mientras tanto los componentes del Pacto de Toledo se van pintando las uñas pensando en una “fórmula mágica” que garantice la sostenibilidad del sistema a medio y largo plazo.

De todos es sabido que cuando uno tiene deudas a pagar sólo tiene dos caminos: ahorrar y/o incrementar sus ingresos. En el caso del déficit de las pensiones y ante la disyuntiva de reducir gasto o aumentar los ingresos del sistema, miembros del actual Gobierno español de Pedro Sánchez apuestan claramente por la segunda opción. Lo cual está bien, pero …….

Cuando a una familia o a una empresa, no le alcanzan sus ingresos para hacer frente a sus gastos mes tras mes ¿Qué ha de hacer? Pues eso exactamente, racionalizar y reducir sus gastos, es decir, “apretarse el cinturón” y luchar para mantener sus ingresos. A nadie se le ocurriría ir a ver al dueño de la empresa y pedir que le aumenten el sueldo por que no puede llegar a fin de mes. O decir a los clientes que se incrementa el precio de los productos/servicios pues hay que pagar los impuestos, la electricidad, las nóminas. Es claro que también se puede pensar en el pluriempleo o en el incremento de las ventas. Sin embargo puede que estas opciones no sean demasiado fáciles según la coyuntura ¿No es así?

Como hemos dicho, el Gobierno de turno se inclina por aumentar los ingresos. Pero igual que los gobiernos que le precedieron, sólo contemplan “nuevas figuras impositivas” para poder seguir pagando las pensiones. Que si un impuesto a las tecnológicas, que si un impuesto a los automóviles que más contaminen, que si un impuesto a la banca. Medidas todas ellas que no harían más que encarecer los productos y los servicios o lo que es lo mismo, trasladar la medida a los bolsillos de los ciudadanos. En definitiva: TODO SANDECES.

Ante semejante despilfarro y mala gestión por parte de los políticos de turno no hay, por supuesto, una solución única. Pero por algún sitio se debe empezar. Por ejemplo, España tiene unas administraciones (estatales, regionales, comarcales, municipales, …) y empresas públicas sobredimensionadas en todo tipo de recursos. Por lo tanto hay margen para racionalizar ese sobredimensionamiento y forzar la mejora de la productividad en el sector público y a su vez eliminar el gasto público inútil. Ya que es la productividad la que crea la reserva de riqueza con la que se pagan los sueldos, los salarios y las pensiones.

También fomentar la reindustrialización de la economía e incentivar la competitividad entres las distintas zonas geográficas del Estado. No tiene sentido que en muchas zonas no se luche por la implantación de industrias que generen puestos de trabajo y por lo tanto riqueza, y sólo se administre las cuotas recibidas de papá Estado.

Otra alternativa es fomentar el ahorro finalista. Incentivar ese ahorro por parte de los ciudadanos mientras se encuentren en edad laboral activa -guardar para el futuro-. Y  fomentar los fondos de pensiones de empresa, incentivando a empresa y a trabajador.

Y es que el tema de las pensiones es de suma importancia para un estado en el que su población envejece a mayor ritmo del que se procrea. Para un estado con unas alarmantes cifras de desempleo y de empleo precario. Todo ello afectará al nivel de consumo interno de los próximos años y por ende al crecimiento de la economía real. Dando, además, una pésima imagen al mundo de un estado mal gestionado y dependiente del endeudamiento.

Que nadie se engañe, como a menudo me dice una buena amiga: hay que trabajar y recoger la cosecha para luego poder guardar pues el invierno es muy largo y muy duro.

Recuerde el lector la fábula de la Cigarra y la Hormiga !!

Más información:

https://valoradicional.wordpress.com/2017/11/27/pensiones-publicas-en-espana-un-sistema-en-quiebra/

 

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“El que no se atreve a ser inteligente, se hace político.”
(Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) Escritor español.)

SAREB es el “banco malo” creado en 2013 por el Gobierno español de turno para integrar la mayoría de activos inmobiliarios tóxicos de los bancos intervenidos por el Estado español después de la explosión de la burbuja inmobiliaria que causó la gran recesión iniciada en el 2007. La creación de ese banco se produjo después de que el Gobierno español recibiera una suculenta ayuda económica, el RESCATE se quiera o no, procedente de Europa.

Para hacernos creer a todos que el RESCATE no computaba como déficit público el Gobierno se inventó una triquiñuela por la que el sector privado (mi banco, tu banco, mi aseguradora, tu aseguradora) aportarían los dineros (nuestros dineros), a excepción del BBVA que no quiso entrar en el juego. En total 4.800 millones de euros contantes y sonantes. Como cebo se esgrimía que SAREB obtendría una rentabilidad anual del 14% a los largo de su existencia (hasta 2027 según la vida pactada para la SAREB).

En el mes de Abril de 2017, el presidente de SAREB (personificado por El Sr. Jaime Echegoyen) tuvo la desfachatez de anunciar a la opinión pública que los accionistas, es decir, los aportantes de los dineros antes mencionados, van a perder el 30% de su inversión. En otras palabras, de una u otra forma los contribuyentes vamos a perder la friolera de 1.440 millones de euros.

Visto toto ello, una vez más es URGENTE que la ciudadania tenga unos mínimos conocimientos que le aporten criterio a la hora de acudir a las urnas para unas nuevas elecciones.

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“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.”
(Woody Allen)

Pedro Schwartz sentencia: “El número de personas mayores crece de forma constante mientras desciende la natalidad. Al final, para sostener las pensiones todo se reducirá a instaurar un nuevo impuesto”.

Y un humilde ciudadano añade: “Se incrementa el número de personas mayores porque han mejorado las condiciones de vida, se ha mejorado la alimentación, la sanidad ha avanzado, han disminuido las epidemias … Y el número de nacimientos ha disminuido porque la sociedad no facilita puestos de trabajo dignos y estables a sus jóvenes. Y éstos, ante las incertidumbres, tardan más en independizarse, en forjar un hogar y en procrear. Si aceptamos que todo lo dicho antes es previsible y gestionable, nos lleva a concluir que estamos rodeados de políticos inútiles y engañabobos.

Si durante los últimos cuarenta años de la sociedad española los políticos de todos los colores hubieran tenido una visión estratégica en el largo plazo, en lugar de embobarse en el corto plazo, hoy no estaríamos hablando de las pensiones y de como podemos pagarlas. Sino de como gestionar una sociedad próspera y construir un futuro mejor para nuestros hijos.

Como decía la abuela: “Manolo baja y llévatelos a todos !!!”

Más información en:

“El Gobierno admite que las pensiones deberían haber bajado un 3% en 2017″(M.Valverde/ Expansión, Lunes 29 de Mayo de 2017)

“Un sistema público de pensiones insostenible” (Pedro Schwatrz / Expansión Lunes 29 de Mayo de 2017)

http://www.europapress.es/economia/laboral-00346/noticia-gobierno-admite-no-aumentado-pension-viudedad-marca-ley-20170528112454.html

 

 

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“Vota a aquel que prometa menos. Será el que menos te decepcione.”
(Bernard M. Baruch (1870-1965) Financiero y asesor presidencial estadounidense.)

Si, lo han leído bien, 1,9 billones de euros de nuestros bolsillos. Y el que lo niegue miente como un bellaco. Sin duda una cifra escalofriante, más si se tiene en cuenta que no incluye el pago de los intereses de la deuda en que se ha incurrido como consecuencia de las ayudas públicas.

La crisis financiera internacional que comenzó en 2008 ha comprometido desde su inicio un volumen cuantioso de recursos públicos como resultado de los esfuerzos de los Gobiernos de las principales economías avanzadas para estabilizar y reestructurar sus sistemas financieros.

Los países de Europa que más dinero público han destinado a sanear la banca son Alemania (224.000 millones de euros = 7,4% de su PIB), UK (131.400 millones = 5,1% de su PIB), Irlanda (58.300 millones = 22,8% de su PIB), España (51.600 millones = 4,8% de su PIB).

De acuerdo con la información de Eurostat, que difundió en octubre de 2016, el coste fiscal aproximado como el endeudamiento neto de activos asumido por el sector público se situaba, a finales de 2015, en el 1,9 % del PIB para la UEM. Esta cifra asciende al, nada despreciable,  4,2 % del PIB en el caso de España.

Por otra parte, las diferentes intervenciones con las que España rescató a su sector financiero entre 2008 y 2015 elevaron la deuda pública en un porcentaje equivalente al 4,8% de su PIB.

Pero no acaba ahí la cosa. El Banco de España ha advertido que el saneamiento del sector financiero aún no se ha cerrado. Es más, no quedará “completamente identificado” hasta que concluyan los procesos de reestructuración pendientes. Léase los seriales novelescos de Bankia, BMN y otros.

Y para muestra, un botón. En mayo del 2012 el Grupo BFA-Bankia fue nacionalizado. Casi 22.50 millones de euros de mi bolsillo,  y del suyo amable lector, fueron inyectados al banco para evitar su caída. Hoy, mayo del 2017, cinco años después de esa decisión Bankia sólo ha devuelto 1.838 millones de euros (a penas un 8% de la deuda).

Y mientras tanto el Gobierno de turno presenta unos presupuestos menguantes en cuanto a inversiones en educación, sanidad, desarrollo industrial, infraestructuras y, sorpresa-sorpresa, piensa endeudarse con 16.000 millones de euros paga poder hacer frente al pago de las pensiones.

Sin lugar a dudas alguna cosa estamos haciendo mal, muy mal !!! De entrada porque nos estamos dejando engañar continuamente.

Más información: 

http://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/ArticulosAnaliticos/2017/T2/fich/beaa1702-art10.pdf

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“El interés es la rueda principal de la máquina del mundo.”
(August von Kotzebue (1761-1819) Dramaturgo alemán.)

Pues parece que de hecho, y aunque hay muchos tipos de interés, si son posibles. Pero ante todo hagamos dos apuntes previos. El primero: “el objetivo de cualquier inversión debe ser el de mantener el poder adquisitivo del dinero a invertir o en otras palabras batir a la inflación para que con cada euro podamos comprar cosas equivalentes hoy y en el futuro.” El segundo viene determinado por la siguiente ecuación:

Tipo de interés nominal = Tipo de interés real + Tasa de inflación esperada

Veamos un ejemplo. Si deseo invertir 1000€ en un bono de deuda soberana, es decir deuda de un Gobierno, con vencimiento de un año y un interés nominal del 4%. Es lógico que piense que dentro de un año recibiré 1040€. Ahora bien, si durante ese año la inflación ha sido del 3% entonces el interés real que percibiré será del 1%. Aún más, si la inflación durante ese año fuese del 5% entonces entonces el interés real recibido será del -1%. En este caso los 1040€ que recibo sólo podrán comprar el equivalente a 990 de hoy, y comprobaremos que hemos cometido un error de previsión ya que la inflación ha ido en nuestra contra.

En la actualidad esa situación de interés negativo se ha producido por una parte por las políticas de algunos bancos centrales (como el BCE) con la esperanza de activar las economías. Y por la otra por la gran demanda de deuda, o si se prefiere de activos financieros, de alta calidad (AAA) y solvencia y con bajo riesgo (como el caso de la deuda alemana, la suiza o la danesa por ejemplo). Y esto ¿cómo pasa? Pues una razón es por que las compañías de seguros y los bancos europeos deben aumentar sus reservas de bonos sin riesgo para cumplir con las normas de los reguladores (Solvencia II y Basilea III) con lo que aumenta la demanda de tales bonos y por ello sus rentabilidades caen. Lo cual mete presión a las entidades financieras que deberán sobrevivir en escenarios tan hostiles (comprar deuda soberana de alta calidad a un interés negativo). Sin embargo parece que, en contra de lo esperado, no está claro que la situación tenga un impacto positivo en la economía real, es decir, un impacto positivo sobre sobre el crecimiento y la inflación. Dado que la presión sobre los márgenes amenaza a las cuentas de resultados de la entidades financieras y puede provocar que dejen de dar crédito con lo que se frena el crecimiento.

Así las cosas, las preguntas inmediatas son: ¿Llegará tal situación a las economías domésticas? ¿Deberemos pagar por que nos custodien nuestros ahorros? Existe consenso en que las respuestas son ambas negativas. A nadie le parecería razonable pagar por depositar sus dineros en la cuenta en el banco y tampoco cobrar por el crédito solicitado o por la hipoteca contratada.

Entonces ¿dónde está el gazapo? Está en el propio sector financiero que tendrá que adoptar estrategias y políticas que le permita ensanchar los diferenciales y mejorar márgenes para que el negocio continue siendo rentable y siga jugando el papel tan crucial que tiene en el ciclo económico. Y de forma adicional el sector financiero deberá reestructurar las redes de oficinas y las plantillas a fin de incrementar su eficiencia.

Es probable que en un futuro próximo veamos como se reduce la remuneración de los depósitos  a plazo, se producen trasvases desde esas cuentas hacia productos como los fondos de inversión, y se empieza a cobrar a las grandes empresas por custodiar sus puntas de tesorería cosa que obligará a los tesoreros a evaluar con cautela qué niveles de liquidez conviene mantener. Se encarecerá el crédito mediante el aumento de los diferenciales o por la prolongación del periodo a tipo de interés fijo. Se irán acabando las políticas de comisiones cero, sobre todo para los clientes menos rentables.

En definitiva, se avecinan unos tiempos complejos en el que las entidades financieras deberán extremar las medidas para incrementar la eficiencia y controlar de forma rigurosa los costes. Sin olvidar el cumplimiento obligado de los objetivos de rentabilidad. ¿Y qué pasa con nosotros los clientes? Pues lo dicho, “seat, look and see !! What else?” Ah, y sin olvidar estar bien informados para tomar decisiones sobre nuestras finanzas con un mínimo de rigor, aunque en ocasiones nos dejemos aconsejar.

 

 

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“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.”
Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.

El director del fondo de inversión Pimco, Paul McCulley, bautizó con el nombre de banca en la sombra (shadow banking) los numerosos activos financieros gestionados al margen del sistema bancario regulado. Se trata de productos financieros de alto riesgo que no están supervisados y que no tienen más garantia  que la que les ofrece el propio título. Es decir, paquetes de hipotecas, fondos de alto riesgo (hedge funds), derivados que no cotizan, futuros, proyectos inmobiliarios o prestamos a empresas.

Grandes gestoras internacionales de fondos como Apollo, Oaktree, HIG Whitehorse, ICG, KKR. O, en el caso español, Arcano con la gestora Muzinik, N+1, AFI con Renta 4, aprovechan la situación para irrumpir en el sector del préstamo directo (direct lending) con el fin de poder ofrecer una financiación alternativa a las pymes. El número de gestoras de fondos que prestan directamente a las compañías en USA y Europa se ha duplicado en los dos últimos años.

Y ¿de dónde procede el dinero que la banca en la sombra necesita para prestar a las empresas? Pues de los partícipes de esos fondos a los que se les promete una alta rentabilidad procedente de los elevados intereses que cobran a las empresas prestatarias.

Hasta aqui todo es fácil, siempre que el prestatario pague sus deudas. Pero ¿qué sucede si no es así? Pues lo que ocurrió en la provincia de Hebei, en China, donde once bancos en la sombra solicitaron ayudas económicas al todopoderoso Partido Comunista Chino para paliar la alta morosidad a la que se enfrentaban y evitar así el riesgo sistémico asociado. La banca en la sombra es un sector en el que, al no estar controlado, aparecen malos gestores, aprovechados y estafadores que embaucan al inversor con el señuelo de altas rentabilidades.

No es mala idea que los gestores de fondos financien a la economía real pero ¿conocen esos gestores las empresas a las que prestan? ¿Entienden los modelos de negocio de esas empresas? ¿Están comprando paquetes de deuda y entienden los subyacentes asociados? ¿No será que esa es una tarea de la banca bien capitalizada y con los conocimientos y dinero suficiente para prestar?

El sistema financiero es vital para el funcionamiento de la sociedad y por ello se le debe proteger ante prácticas altamente especulativas. La banca en la sombra debe ser regulada, limitada su actividad y debe estar sometida a las exigencias de solvencia de todo el sector financiero.

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Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.
(Martin Luther King)

El 22 de Febrero de 2015 publiqué un post (Grecia otra vez?) en el que pretendía ilustrar el porqué de la difícil situación griega. Hoy creo que esos que se autoproclaman líderes del Eurogrupo (Jeroen Dijsselbloem, Angela Merkel, François Hollande y el resto de la banda) han sobrepasado los límites de obscenidad, que cualquier ciudadano sensato y con un mínimo de cultura es capaz de soportar, respecto a nuestros conciudadanos griegos. Está pudiendo más el ansia de “venganza económica” por parte de Alemania de sus derrotas en 1918 y 1945 que la fidelidad a los principios de la Unión Europea que se definía allá por la década de los 1990’s.

El acoso y derribo a que se está sometiendo a la sociedad griega es deleznable. Una sociedad europea del siglo XXI no puede verse sometida a las penurias a las que se enfenta la sociedad griega. Imaginemos que una situación similar sucediese en España, en Italia, en Portugal, en Francia. ¿Qué cree el lector que sucedería? ¿Cual sería la respuesta del lector? ¿Cómo cree el lector que actuaría? Se trata de un problema de dignidad, de respeto a la dignidad de los pueblos.

Con la actual actitud de esos políticofuncionarios Europa nunca será tal y como nos la quieren vender. Es obvio que nunca existirá una unión fiscal, nunca se hablará un idioma común, nunca existirán políticas sociales comunes, nunca existirá políticas educativas comunes, nunca existirán políticas laborables comunes. De seguir así sólo continuará existiendo una moneda común que permita, como hace ya más de una década, que los sureños compremos los excedentes de producción de los norteños, cuyas sociedades son incapaces de absorber, y nos sintamos estúpidamente felices por ello. Y también que actuemos como tampón de la masiva ola de inmigración que llega desde África y Oriente Medio debida a unas nefastas políticas europeas de ayuda al desarrollo de esas regiones.

No se si esta visión, tal vez algo pesimista, se corresponde con la realidad. Porque de ser así significará, tarde o temprano, el final del proyecto europeo tal como fue concebido. Y entonces cualquiera podrá preguntarse si merece la pena pertenecer a una Europa así.

 UnknownEl capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso.

(Mahatma Ghandi)

 

La crisis económica de Grecia llega tras el inicio de la crisis financiera global en el año 2007. Pero antes de ese momento Grecia vivió épocas de abundancia. Sobre todo por la organización de los Juegos Olímpicos del año 2004. Y a esa “prosperidad” contribuyeron a manos llenas los grandes bancos europeos, y muy en particular los grandes bancos alemanes y franceses, sin que los organismos reguladores del momento prestaran demasiada atención a la situación, a la cuantía de los préstamos y a la capacidad de retorno del prestatario. O tal vez miraran hacia otro lado. De hecho el propio Banco Central Europeo (BCE) aceptaba deuda pública griega como garantía y aval. Así pues, esa banca europea llegaba a ser titular del 81% del total de la deuda de Grecia. Pero la cruda realidad era que la economía sumergida del país heleno rondaba el 40%, por lo que los ingresos fiscales se veían rápidamente reducidos mientras la evasión y la fuga de capitales crecía de forma acelerada. Y, por si fuera poco, los gobiernos griegos de la época maquillaban -léase falseaban- la situación real de la enorme deuda que el país arrastraba.

He aquí que en el año 2009 con la llegada de un nuevo gobierno, esta vez socialista/socialdemócrata, se destapa la caja de los truenos y la realidad económica griega aflora. Y llega el pánico! ¿Qué hacer para que la gran banca europea no se viese arrastrada por la posible suspensión de pagos de Grecia? La solución aparece cuando Grecia “se ve obligada” a solicitar el rescate a sus “socios europeos”. Esta situación permitiría, a cambio de “ciertas condiciones impuestas”, que el país recibiera fondos europeos con los que devolver a los bancos alemanes y franceses los 80.000 millones de euros que le habían prestado en los años de vacas gordas. Es definitiva, los “socios europeos”  salvaban a la banca alemana y francesa de una situación más que delicada y los ciudadanos griegos se convertían en víctimas de las malas prácticas de los grandes bancos europeos, del BCE y de los organismos reguladores.

Hoy sólo un pequeño y selecto grupo de seres humanos sabe a ciencia cierta qué ocurrirá con la actual situación griega en el 2015. Así pues, y una vez más, seamos excépticos con lo que nos cuentan. Leamos entre lineas, analicemos toda información que nos suministran, seamos críticos con cualquier noticia. Pues es muy fácil tergiversar las situaciones y lanzar mensajes equivocados destinados a confundir nuestras opiniones.