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La base de nuestros sistemas políticos es el derecho del pueblo a hacer y modificar sus constituciones de Gobierno.”
(George Washington)

La CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA, así como todas las Constituciones del mundo civilizado, ES Y DEBE SER UN DOCUMENTO DE TRABAJO Y, por supuesto, DE REFERENCIA. Documento de trabajo como los que elaboran las empresas para auto regirse en su camino. La Constitución no es la inamovible Tabla de Moisés con los Diez Mandamientos. La Constitución es un documento cuyo contenido debe adaptarse constantemente a la realidad social, a la realidad plurinacional y a la realidad económica de la sociedad sobre la cual actúa. En caso contrario se convierte en un mero corsé que dificulta la respiración y que impide que llegue aire fresco y renovado a la sociedad plural a fin de que pueda seguir su camino de progreso.

La Constitución Española de 1978 ya ha cumplido su cometido, está obsoleta y necesitada de actualización. Ha acallado las voces de la España más retrograda bien fuese vestida de civil o uniformada. Voces que provenían de las catacumbas de un periodo de cuarenta años de dictadura fascista del General Franco. La Constitución de 1978 dio el café para todos, aunque han sido unos pocos los que han pagado la cuenta del bar. Esa Constitución ha quedado desfasada y, cuarenta años después, ha llegado el momento de actualizarla.

En el caso de España esa actualización es de suma importancia y máxima urgencia, si es que desea ser una sociedad de futuro. Y esa actualización debe superar los impedimentos de todos los estamentos, organizaciones civiles o militares, grupos de presión, lobbies y grupos oscuros que llevan tiempo poniendo trabas en el intento. Hay que hacerlo con valentía, determinación, ambición y amplitud de miras. Ya que de ello depende la cohesión social, el desarrollo armónico, el futuro, y en definitiva el progreso de la sociedad.

Sólo cabe dar un ojeada a la tabla adjunta para apreciar el desequilibrio entre países civilizados en cuanto a la adaptación a los tiempos de sus respectivas Constituciones.

País

Número de modificaciones

Austria

80

Alemania

60

Estados Unidos

27

Irlanda

27

Francia

24

Bélgica

12

Portugal

12

España

2

Como dato curioso mencionar que de las dos modificaciones de la Constitución española, la primera de ellas en 1992 sólo añadió una palabra en un artículo sobre el sufragio de extranjeros en las elecciones municipales. Y en la segunda, en 2011, se sustituyó el artículo 135 para garantizar el principio de estabilidad presupuestaria. Es fácil ver que ninguna de las dos era de relevancia fundamental para la cohesión y el progreso social.

Cuanto más se tarde en modificarse la Constitución peor será. Pues de esa modificación depende, nadie lo dude, el progreso social y empresarial.

 

Unknown

“El éxito no se logra sólo con cualidades especiales. Es sobre todo un trabajo de constancia, de método y de organización.”
(J.P. Sergent)

La República de Estonia (en estonio: Eesti Vabariik) es una república báltica del norte de Europa. En 1990, una vez caído the Wall en Berlín, una convención de representantes estonios aprobó la Declaración de Independencia. Aunque fue en 1991 cuando finalmente fue reconocida por la Comunidad Europea y los Estados Unidos. En la actualidad la República de Estonia forma parte de la Unión Europea y de la OTAN y su moneda es el euro. Con una superficie de 45.000 km2 (es mayor que Dinamarca o Suiza y equivalente a los Países Bajos). Estonia tiene una población de 1,3 millones de habitantes.

Desde 1996 el gobierno apostó decididamente por las tecnologías de la información, lanzando el proyecto Tiigrihüpe (hoy conocido como Hitsa) para informatizar las escuelas, formar a los docentes y mejorar el acceso de la población a la tecnología. Hoy en día Estonia está a la cabeza de Europa en penetración de Internet y telefonía móvil, y el sector de las TIC y las NNTT tiene una gran relevancia en el PIB del país.

Estonia es hoy un país hiperconectado. Gracias a una tarjeta inteligente o a su teléfono móvil, cualquiera de sus ciudadanos puede llevar a cabo, a través de los portales gubernamentales, cualquier gestión que precise. Desde votar en unas elecciones, liquidar sus impuestos, firmar digitalmente un contrato de trabajo o renovar las recetas de su médico de familia. En cuanto a la iniciativa privada cabe decir que Estonia ha apostado por la liberalización de la economía, estimulando la inversión extranjera y fomentando la colaboración con sus países vecinos, especialmente con Finlandia. Estonia cuenta hoy con el mayor número de stars-up’s por habitante de Europa. Número que se sitúa una start-up por cada 3.700 personas.

En este contexto, el primer gran éxito de país fue Skype, que en 2005 fue vendida a eBay por 2.400 millones de euros. Pero sus fundadores reinvirtieron gran parte de esa suma en otras start-up como por ejemplo TransferWise, que emplea a 600 personas, o Startship Technologies que acaba de “levantar” 16,4 millones de euros con objetivo de comercializar sus robots de distribución y entrega. Otra interesante start-up estonia es Taxify, empresa de alquiler de coches con conductor presente en 40 ciudades del muno, que está valorada en 1.000 millones de dólares (864 millones de euros) y que ha dado entrada en su capital a la alemana Daimler.

Sin embargo el país se encuentra ante una “debilidad” derivada de su estrategia hacia las nuevas tecnologías pero con una población reducida. Lo que le impide formar con rapidez la gran cantidad de ingenieros y profesionales altamente cualificados que su economía requiere. Pero para resolver ese problema el gobierno estonio lanzó en el 2014  el proyecto “e-residence“, a través del cual un extranjero puede registrar una empresa en Estonia con la única condición de que se abra una cuenta bancaria. Eso si, la identidad de los e-ciudadanos es verificada de forma escrupulosa. Mediante esta estrategia Estonia tiene además la oportunidad de incentivar la transferencia tecnológica, de dar a conocer la bondad de sus e-servicios administrativos y legales más allá de sus fronteras y de esta forma generar posibilidades futuras de negocio.

Así pues, nos encontramos ante un pequeño país que en tal solo una veintena de años ha pasado de ser un miembro pobre del bloque soviético a declarar su independencia y convertirse en líder en el sector de la economía digital. El sector de las nuevas tecnologías representa hoy el 7% de su PIB. (El PIB estonio ha pasado de los 112 millones de euros en 1991 a los 23.000 millones de euros en el 2017).

Como decía en mi anterior post: Un país pequeño puede ahora unirse a una región económica y conseguir lo mejor de dos mundos: independencia cultural y política e integración económica.

En nuestras latitudes deberíamos tomar buena nota !!! El progreso de la sociedad depende de la ilusión, la firmeza, el trabajo, la constancia, de sus miembros.

Más información:

https://www.hitsa.ee

https://e-resident.gov.ee

https://taxify.eu

https://transferwise.com/about/our-story

https://www.starship.xyz/company/

 

 

 

 

Unknown

“El futuro está oculto detrás de los hombres y mujeres que lo hacen.”
(Anatole France (1844-1924) Escritor francés).

La historia nos enseña que los últimos cuatrocientos años de la historia mundial han sido los siglos del “estado-nación occidental”. Fue la amenaza española, con su campaña para el dominio de Europa en el siglo XVI, lo que motivó al político y abogado francés Jean Bodin a definir el estado-nación y sus instituciones: un funcionariado controlado desde el centro, el control central de las fuerzas armadas, un ejército regular comandado por soldados profesionales, el control central de la acuñación de moneda, de los impuestos y de los derechos de aduana, un cuerpo judicial nombrado por el gobierno central. El estado nación fue diseñado para proteger tanto la vida y la libertad del ciudadano como su propiedad contra los actos arbitrarios del soberano, de la autoridad central.

En el siglo XIX es estado-nación había triunfado en todas partes. Sin embargo, en el siglo XX ese estado-nación se había convertido en el “megaestado”. En él se considera que un ciudadano sólo puede conservar su propiedad a juicio del recaudador de impuestos. Dicho de otra forma, el megaestado afirma que los ciudadanos tienen sólo lo que el estado les permite conservar.

El primer paso hacia el megaestado fue la creación del “Estado del Bienestar” por parte de Bismarck, como contrapunto al crecimiento del movimiento socialista de la época. Bismarck convirtió el gobierno central en una suerte de “organismo social” (medidas de asistencia social, seguro de enfermedad, seguro de accidentes laborales, seguro de enfermedad, pensiones para la vejez, seguro de desempleo). A finales del siglo XIX el megaestado se convierte en el “señor de la economía”. Empieza la regulación de los servicios y la propiedad de éstos por parte del megaestado (ferrocarril, energía eléctrica, teléfono, gas, distribución del agua, ..).

Ya en el siglo XX estado-nación y megaestado quedan anticuados. Aparecen organismos transnacionales con soberanía propia. Por otra parte dinero e información se convierten en transnacionales. El dinero no tiene patria por lo que no puede ser controlado por los estados nacionales. Y lo mismo sucede con la información para la que las fronteras han dejado de existir.

Con todo ello ha aparecido el regionalismo como exponente máximo del internacionalismo. El regionalismo no crea un superestado sino que crea organismos de gobierno regionales que funcionan de forma paralela al gobierno nacional en importantes áreas y ello hace que el gobierno nacional sea cada vez más irrelevante.

Unos ejemplos claros de regionalismo lo encontramos en la “Región Báltica” (Lituania, Letonia y Estonia), en la “Región Nórdica” (Finlandia, Noruega, Suecia), la “Región del sudeste Asiático” (Malaisia, Singapur, Indonesia, Filipinas, Tailandia). Hay quien dice que el regionalismo es irreversible e inevitable, pues responde a una nueva realidad económica. La realidad de la alta tecnología y la industria del saber. Industrias en las que los costes de producción bajan rápidamente según sube el volumen de producción.

Peter F. Drucker sugiere que el internacionalismo y el regionalismo retan al estado-nación desde fuera. Mientras que un nuevo concepto, el tribalismo, lo reta desde el interior. Y una razón para la tendencia hacia ese tribalismo es que lo grande ya no otorga muchas ventajas. Con el dinero y la información convertidos en transnacionales, incluso unidades/regiones/países muy pequeños son hoy económicamente viables. Sea grande o pequeño, todo el mundo tiene igual acceso al dinero y a la información y bajo los mismos términos.

En realidad, los verdaderos éxitos de los últimos decenios lo han sido de países muy pequeños. Austria pasó de ser un residuo del imperio Austrohúngaro a ser uno de los países más prósperos de Europa. Casos similares lo son Finlandia, Suecia, Suiza, Hong Kong o Singapur.

Sin olvidar a los cuatro motores de Europa (según el tratado firmado en septiembre de 1988 en Estocolmo), es decir, las regiones de Rhône-Alpes, Lombardía, Catalunya y Baden-Württemberg. A las que cabría añadir las regiones de Gales, Flandes, Baviera y Île de France.

Un país pequeño puede ahora unirse a una región económica y conseguir lo mejor de dos mundos: independencia cultural y política e integración económica.

Y la principal razón del tribalismo no radica en la política o en la economía, la principal razón es existencial. Las personas, los ciudadanos, necesitan raíces en un mundo transnacional, necesitan una comunidad. Las personas necesitan definirse en términos que puedan comprender, necesitan una comunidad geográfica, lingüística, religiosa, cultural, que pueda ver y abarcar con los brazos.

Internacionalismo, regionalismo, tribalismo están tejiendo una nueva organización política, una nueva y compleja estructura política sin precedentes anteriores.

El profesor Drucker afirma: “Cuanto más transnacional llegue a ser el mundo, más tribal también será”. Y ello lo deben comprender y asimilar los gobiernos del viejo estado-nación para adaptar sus políticas a la nueva realidad. Ya que tal vez sea esa la única forma de que se genere progreso y riqueza.

Más información:

http://www.lavanguardia.com/economia/20180603/444025945499/dani-rodrik-populismo-cercle-economia.html

Peter F. Drucker. “Post-capitalist Society”. (1993). HarperCollins Publishers.

Jean Bodin (1529-1596). “Los seis libros de la República”. Edita Tecnos (2006).

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“El proceso mediante el cual los bancos crean dinero, es tan simple, que la mente lo rechaza.”

(John Kenneth Galbraith)

En el mes de Abril del 2016 publiqué una contribución en la que, bajo el titular They want to kill banks, comentaba el caso de una fintech norteamericana (So-Fi) cuyo lema empresarial era “to kill banks”.

Hoy, desde mi humilde posición de conocedor e investigador del sector financiero, me atrevo a hacer algunos comentarios sobre un libro que acaba de publicarse en Febrero del 2018, cuyo título “El Fin de la Banca: el Dinero, el Crédito y la Revolución Digital” encaja a la perfección con aquella contribución. Su autor, Jonathan McMillan, es en realidad un seudónimo detrás del cual hay dos profesionales del mundo de las finanzas. Uno de ellos es un experto en finanzas que trabaja para un gran banco global mientras que el segundo es un académico.

Repasemos primero unos conceptos previos. A grandes rasgos podemos afirmar que el sector financiero contribuye a la actividad económica con dos importantes funciones básicas. La primera de ellas es la provisión de canales a través de los cuales la sociedad ahorra y convierte ese ahorro en inversión. La segunda función básica del sector financiero es la provisión de servicios de pago que permiten un funcionamiento más eficiente de los mercados y del sistema económico. Un banco, como institución de intermediación financiera que es, proporciona el vehículo para que personas, familias y empresas canalicen sus excedentes de ingresos que luego serán invertidos. Desarrollando de esta forma el proceso de canalización del ahorro hacia la inversión. En resumen, un banco es una institución cuyas operaciones corrientes consisten en la concesión de préstamos y la recepción de depósitos provenientes de sus clientes.

Así pues la banca, en general, desarrolla un conjunto de actividades que abarcan desde la captación de depósitos y su colocación en forma de productos de financiación, hasta la gestión de riesgos asociados a dichas operaciones y también la gestión de la información relativa a todos los procesos de intermediación. El análisis de la eficacia en la gestión de esos procesos por parte de la banca permite comprender la evolución de su productividad y, por lo tanto, la posibilidad de sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo y más global.

Volviendo al libro de McMillan, éste ofrece una perspectiva novedosa e interesante sobre la razón de ser de la banca. Analizándola desde una primera visión de la banca en la era industrial para luego pasar a la visión de la banca en la era digital. Da un repaso a elementos propios de la actividad bancaria: depósitos, créditos, asimetrías de información, riesgo moral y riesgo crediticio, riesgo de liquidez, pánico bancario, garantía de depósitos, regulación bancaria. Para a continuación analizar la banca en la sombra (shadow  banking), la titulación de activos, la crisis financiera del 2007 y los grandes errores cometidos durante esa crisis.

Con todo ello en el texto se sientan las bases para la tesis central del libro al postular que “la banca tal y como hoy la conocemos ha dejado de ser necesaria“. Utilizando como primer argumento para dicha aseveración el hecho de la irrupción de las TIC en el sector. Lo que han permitido el gran fenómeno de la desintermediación (P2P, directlendingcrowlending, crowfunding, digital currencies, etc.) y la aparición de múltiples nuevos actores en el mercado. Otro argumento utilizado por los autores son los gravísimos errores cometidos durante las crisis y sus amargas consecuencias. Errores que se centran en la titulación de activos tóxicos, el uso de desmesurado de derivados y la politización de los bancos centrales (o el aprovechamiento político de las Cajas de Ahorro en el caso español).

Por mi parte, la afirmación de que la banca deja de ser necesaria me parece un poco desproporcionada. Es claro que el sector financiero está experimentando grandes cambios. Cambiará el papel del sector público en cuanto al sistema financiero, cambiará la forma de hacer de la banca, aparecerán nuevos actores en el mercado, el dinero físico -el papel moneda- caerá en desuso debido a la tecnología y a la mejora en eficiencia. Pero muchas actividades perduraran. Continuará siendo necesarias la regulación y la “vigilancia” de las operaciones, la existencia de mecanismos de protección, de mecanismos mejorados de gestión de la información, actividades todas ellas que son imprescindibles para el buen funcionamiento del sistema. De hecho hoy existen multitud de plataformas en la red que ofrecen “servicios financiero-bancarios”. Plataformas que buscan arañar su trozo de pastel. Pero la liturgia continua siendo la misma: garantía de capital, control y seguimiento de la información y de las operaciones en curso, garantías aportadas, protección de los depositantes e inversores, etc.

Por que la esencia de la actividad bancaria, su core activity, continuará siendo la canalización del ahorro hacia la inversión y la provisión de servicios a la sociedad. Ya sea esta canalización por medio de la banca, de los fondos de inversión o de entidades cooperativas.

Y ante este panorama, ¿qué puede hacer la banca tradicional? La banca tiene una gran baza que es la de poder ser un proveedor global de servicios financieros para sus clientes. Pero para lograrlo tiene que innovar en la oferta de tales servicios utilizando la tecnología que le permita ganar eficiencia, abaratar el coste de los servicios y, sobre todo, acercarlos a los clientes y personalizarlos de acuerdo con sus perfiles.

En cualquier caso, no nos quepa la menor duda de que en un futuro no muy lejano continuaremos asistiendo a grandes cambios en el sector financiero.

Más información:

“The End of Banking” (Jonathan Macmillan. 2018. Penguin Random House)

https://valoradicional.wordpress.com/2016/04/04/they-want-to-kill-banks/

https://www.endofbanking.org

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“Donde hay educación no hay distinción de clases.”
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

Hagamos un breve repaso a la historia. En 1900, España y Finlandia eran dos países muy parecidos: subdesarrollados, agrarios, con un nivel de alfabetización muy bajo (apenas el 40% de la población) y una renta per cápita similar. En 1950 la renta per cápita en Finlandia duplicaba a la española, se había erradicado el analfabetismo y la educación secundaria empezaba a extenderse a todos los estratos sociales del país. Mientras, en la España de los 1950’s, el analfabetismo todavía era generalizado, y la educación secundaria era una rareza entre los ciudadanos. Hoy, en 2017, sesenta y siete años después, y a pesar del enorme desarrollo económico de España y de las mejoras en el ámbito educativo, la renta per cápita en Finlandia es todavía superior a la española. Y también lo es su nivel educativo. ¿Fueron las mejoras educativas en Finlandia la clave de su éxito? En parte, seguro que sí.

No creo que ninguno de nosotros dudemos de que la educación afecta al crecimiento económico de forma directa, en la medida en que es un elemento clave en la mejora del capital humano (ese maravilloso conjunto de: conocimientos + habilidades + hábitos). Lo que nos lleva a la pregunta: ¿Fueron las mejoras educativas en Finlandia la clave de su éxito? Respuesta: seguro que tuvieron un gran impacto. Un incremento en el nivel educativo de los trabajadores mejora su capital humano, lo que aumenta la productividad de dichos trabajadores y se traduce en un incremento del output de la economía.

Así pues, parece claro que uno de los motores del desarrollo de una sociedad es la educación. Por ello el sistema educativo del siglo XXI no puede enseñar lo mismo, ni de la misma forma, que el del siglo pasado. Sobre todo, debe enseñar a aprender. En este sentido, existen evidencias de la importancia no sólo de las competencias cognitivas, como el lenguaje, la comunicación, el procesamiento de la información, las matemáticas o la lógica, sino también de las habilidades no cognitivas (las llamadas soft skills), como la capacidad de concentración y de planificación, la perseverancia, el autocontrol o las relaciones interpersonales. Se tienen que transmitir conocimientos, pero también fórmulas para trabajar, organizarse y aprender. Y por supuesto se deben transmitir valores.

¿Y donde recae la responsabilidad del éxito del sistema educativo? Pues por una parte en los docentes. Hoy se puede afirmar que, con diferencia, el factor más importante para el éxito de un sistema educativo es la calidad del profesorado. Los países con los mejores sistemas educativos, son capaces de atraer y retener el mejor talento ofreciendo carreras profesionales atractivas, formación continuada y prestigio social a la profesión docente. Pero además de los profesores, también son de suma importancia las familias y, en especial, el tiempo que dedican a sus hijos en actividades como leer o conversar. Existe un amplio consenso en la comunidad educativa y académica internacional en torno a la trascendencia de la familia en la educación de los hijos. Investigaciones apuntan a que entre un 40% y un 60% de los resultados académicos de los alumnos viene explicado por las características de la familia.

Así pues, una vez identificado el problema y afinado el diagnóstico a qué esperan los políticos españoles, de todos los colores, para reconducir de una vez por todas ese desfase educativo que nos aleja cada vez más de los países líderes.

Sabido es que cuanto menor sea el nivel educativo menos competitiva es una sociedad y más dúctiles, maleables y manipulables, desde el punto de vista ideológico y político, se vuelven los ciudadanos. Como lo demuestra la historia reciente de España.

Más información:

https://valoradicional.wordpress.com/2017/09/25/el-nivel-de-educacion-distingue-a-las-personas-y-por-lo-tanto-tambien-a-los-paises-i/

http://www.caixabankresearch.com/sites/default/files/monthly_reports/im_1705_es.pdf

http://www.lavanguardia.com/vida/20170828/43885961277/espana-quinto-pais-ue-menos-gasto-educacion-2015.html

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“La educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela”.

(Albert Einstein)

En Septiembre de 2017 se ha publicado el nuevo informe “Panorama de la Educación – Indicadores de la OCDE”. Empecemos con algunos números relativos a España. En 2016 el porcentaje de población adulta (25-64 años) con estudios inferiores a la segunda etapa de Secundaria era del 41,6% mientras que la media de la OCDE era del 22,4%. El gasto total por alumno en instituciones educativas (públicas, concertadas y privadas) fue en 2014 de 8.752$, mientras que en la OCDE fue 10.759$ y en la UE22 de 10.897$. Datos no muy alentadores ¿no es así?

Sigamos con los datos relativos a España. En 2016, el 35% de los jóvenes entre 25 y 34 años dejaron de estudiar después de cursar la ESO, ello incluye a los que no la aprobaron. Lo cual supone duplicar la media (16%) de los 47 países analizados por la OCDE. Por otra parte la tasa de desempleo de jóvenes adultos que no han completado la ESO se sitúa en España en el 30% mientras que la media de la OCDE es del 17%. En cuanto a la situación laboral, el 23,2% de los jóvenes españoles entre los 18 y los 24 años son ninis.

Si observamos la formación profesional se constata que el nivel de titulación en formación profesional en el caso de España es del 12% mientras la media de la OCDE se sitúa en el 26%. Cabe tener en cuenta que la tasa de inserción laboral que presenta la formación profesional, en la media de los países de la OCDE, es del 74%.

En cuanto a formación universitária, paradójicamente España tiene una tasa relativamente alta (35,7%) equiparable al resto de países de la OCDE. Sin embargo, el 36,8% de los titulados universitarios españoles que en el 2016 tenían trabajo ocupaban un puesto para el cual estaban sobrecualificados.

Y un último dato curioso. El salario de los profesores españoles de enseñanza primaria es un 22% superior a la media de los países de la OCDE. Y el de los profesores de secundaria es un 30% superior a la media, tanto en la retribución inicial como en la retribución máxima. Da que pensar, ¿no?

Corolario: España tiene muchas “asignaturas pendientes” en cuanto a educación. Debería  incrementar, casi duplicar, el porcentaje de titulados en formación profesional. Para ello se debe reducir drásticamente el número de personas que no finalizan la ESO. En cuanto al nivel de sobre-educación universitaria éste refleja que la economía española no genera suficientes puestos de trabajo de alta calificación como para absorber el número de titulados que produce. Lo que indica una descoordinación total entre Política de Educación y Política Industrial. En otras palabras, y a mi juicio, debería ponerse coto al “café para todos” universitario e incentivar la formación profesional. Y por último un apunte en cuanto a la retribución del profesorado. Tal vez no se trate tanto de recortar retribuciones como de exigir calidad y resultados.

NOTA IMPORTANTE: Una vez más denuncio que cuanto menor sea el nivel educativo menos competitiva es una sociedad y más dúctiles, maleables y manipulables, desde el punto de vista ideológico y político, se vuelven los ciudadanos. Como lo demuestra la historia reciente de España.

Más información:

http://www.mecd.gob.es/dctm/inee/eag/panorama2016okkk.pdf?documentId=0901e72b82236f2b

 

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“El dinero siempre está ahí, sólo cambian los bolsillos”

(Gertrude Stein)

Hace ya un año un post de este blog trataba, a propósito de los tipos de interés negativos, de la posibilidad de abolición del papel moneda. Hoy esa posibilidad se ha convertido en realidad en algún comercio minorista.

Browns of Brockley, una cafeteria del sur de Londres ha tomado una decisión drástica: no aceptar pagos en metálico y de esta forma ganar tiempo y evitar riesgos de llevar a diario la recaudación al banco.

Un informe reciente de HSBC (The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation) predice un crecimiento del número de comercios que eliminaran la opción de cobrar en metálico en favor del pago mediante tarjetas o smartphones. Según ese informe los primeros países en desterrar el cash serían Suecia, Islandia y Dinamarca, seguidos por Noruega y Finlandia. De hecho en el Reino Unido el porcentaje de pagos en metálico ha pasado del 58% al 47% en el periodo 2011-2015.

Es claro que este cambio tendrá implicaciones económicas y sociales. En política monetaria será más fácil contener a la baja los tipos de interés. En el terreno fiscal, las administraciones podrán controlar mejor la evasión de impuestos, así como el dinero negro y el blanqueo de capitales. En el terreno de la regulación, se podrán introducir nuevas medidas que faciliten la competencia en los sistemas de pago a fin de abaratar los costes. En el terreno laboral tal vez se mejoren los salarios de los empleados del comercio minorista al desaparecer la “propinas” que tanto se usan como pretexto para unos salarios más bajos. En el terreno empresarial tal vez alguna empresa de custodia, tratamiento y traslado de efectivo deba repensar su modelo de negocio. Y hasta en el ámbito sanitario se podrán encontrar beneficios ya que se calcula que en un billete de papel moneda se pueden encontrara hasta 3.000 virus distintos.

Por el momento la cafeteria Browns of Blockley ha logrado reducir en casi un 50% sus costes contando el tiempo invertido por los empleados para cobrar al cliente, el control y cuadre de la recaudación y el ahorro de comisiones bancarias por el ingreso de efectivo. Y todo ello a pesar del incremento de  las comisiones (ligado al incremento del número de transacciones) de los emisores de tarjetas y datáfonos.

En España todavia estamos lejos de medidas tan drásticas. Dado el envejecimiento de la población y la poca cultura y predisposición a la adopción de las nuevas tecnologías. Prueba de ello es que, hoy por hoy, sólo un 18% del consumo de las familias se paga con tarjetas. Sin embargo ello no quiere decir que la disminución de uso del cash no vaya ganando terreno en nuestra cotidianidad haciendo que nuestras economías sean más eficientes.

Más información:

https://wordpress.com/post/valoradicional.wordpress.com/1750

http://www.courierpaper.com/workshop/browns-brockley-stopped-accepting-cash/

 

 

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Una pauta para que enseñanza y escuela puedan responder a las realidades de la sociedad poscapitalista es que tienen que imbuir a los alumnos de todos los niveles y todas las edades la motivación para aprender y la disciplina de una instrucción continuada.

(Peter F. Drucker)

Un buen amigo me remite unos comentarios sobre el impacto en nuestra sociedad de la cuarta revolución industrial. Comentarios que comparto y reproduzco con su permiso:

“Ahora hablamos de industria 4.0 o de la cuarta revolución industrial. Hagamos un pequeño repaso: la primera revolución industrial fue la máquina de vapor; la segunda la de la producción en cadena, simbolizada por la producción del automóvil Ford T; la tercera fue la  de los ordenadores y los robots; y la cuarta es la de la combinación de ciertos artilugios físicos (hardware) con software inteligente y que tiene como algunos de sus componentes la fabricación aditiva, el Cloud, el Big Data, el IoT (Internet of Things), los wereables, la ciberseguridad, la realidad aumentada, la Internet industrial o los robots autónomos.

Según Markus Lorenz (Partner & Managing Director of BGC in Munich) en Alemania se perderán 600.000 puestos de trabajo durante los próximos diez años debido precisamente a la cuarta revolución industrial. Pero ésta, por su parte, generará un millón de nuevos puestos de trabajo. La pregunta que se desprende es ¿si no tenemos las habilidades suficientes para subirnos al carro de esa revolución, tendremos alguna  oportunidad? Y aquí Lorenz es relativamente optimista. De la misma forma que los avances en el software han hecho que hasta un niño pueda manejar un iPad, él cree que las tecnologías harán posible que trabajos muy sofisticados puedan ser llevados a cabo por personal que no disponga de una gran formación. Y pone como ejemplo el poder reparar un helicóptero a kilómetros de distancia gracias a que, con un casco de realidad virtual, un sistema experto (humano o artificial) puede guiar al operario en los pasos precisos a dar.”

Con todo, mi amigo y yo, continuamos pensando que la educación, y su adecuación a estos cambios en la sociedad, será clave si queremos evitar los desequilibrios que esa cuarta revolución industrial va a acarrear. Y, a la vista de los intereses de los responsables de la estrategia educativa en España, no parece que los politicuchos de turno estén por la labor.

Fuente: “Industry 4.0: how intelligent machines will transform everything we know”, Markus Lorenz ( https://www.youtube.com/watch?v=uBZmJOHIN8E&feature=youtu.be ).

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“Más tecnología no es igual a mejores resultados porque el tema es qué tipo de pedagogía estamos utilizando. Si utilizas la herramienta mal, puedes causar más daño que beneficio”

(Francesc Pedró, 2015)

“En un tuit no puede decirse mucho. Esto conduce necesariamente a una mayor superficialidad”

(Noam Chomsky, 2013)

Una entrevista al Dr. Manfred Spitzer publicada en el diario “La Vanguardia”, en su edición del 22 de Octubre de 2016, ha levantado ampollas en la epidermis de una buena parte del mundillo de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación y más de uno se ha rasgado las vestiduras ante las tesis expuestas.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20161022/411206688578/moviles-y-ordenadores-en-las-aulas-dificultan-el-aprendizaje.html

¡Craso error cometen los fundamentalistas que maldicen al supuesto apóstata! El Dr. Spitzer es un científico (médico, psicólogo y filósofo) que dirige la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Ulm (Alemania) y también el Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neurociencias y el Aprendizaje. Sus trabajos y publicaciones avalan un largo camino de estudio sobre la influencia de las nuevas tecnologías, incluida Internet y las redes sociales, en el proceso de aprendizaje. Y lo hace bajo la perspectiva científico-médica del estudio del cerebro humano y de su comportamiento a lo largo de la vida, es decir, a lo largo del proceso de aprendizaje del ser humano. Sus tesis se alinean con otros estudios científicos de diversos grupos de investigación de prestigiosas universidades de toda la geografía (ver Digitale Demenz).

¿Quiere ello decir que de las ideas del Dr. Spitzer se desprende que hay que abandonar el uso de las nuevas tecnologías en el aula? En absoluto. Eso sería tan arriesgado como afirmar que los libros impresos deben desaparecer de las aulas. Aunque halla alguien que así lo postula. La propuesta central de sus ideas se basa, me atrevo a resumir, en la prudencia y en el cuidado escrupuloso con la metodología pedagógica en la docencia.

De hecho el estudio de la OECD de Septiembre de 2015, realizado con los datos de PISA-2012, corroboran las tesis del Dr. Spitzer. Este estudio constata que en los últimos diez años no se ha producido, por término medio, una mejora substancial en los alumnos en cuanto a comprensión lectora, matemáticas o ciencias, en aquellos países que han invertido más en la introducción de las nuevas tecnologías en las escuelas. Las nuevas tecnologías pueden facilitar el aprendizaje pero no garantizarlo. Según el estudio de la OECD aquellos estudiantes que hacen un uso moderado de los ordenadores en la escuela tienden a obtener mejores resultados que quienes hacen un uso intensivo. Los sistemas educativos necesitan encontrar formas más efectivas de integrar la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje para proveer a los educadores de los entornos de aprendizaje que complementen las teorías pedagógicas del siglo XXI y proveer a los niños de las habilidades del siglo XXI que necesitan para triunfar en el mundo del mañana. Si bien es cierto que la tecnología es la única manera de expandir dramáticamente el acceso al conocimiento, para cumplir con los horizontes que prometen las tecnologías los países deben invertir de forma efectiva y asegurarse que los docentes se encuentren a la cabeza del diseño y la implementación del cambio. Y, por supuesto, hacer seguimiento y obtener información empírica para comprobar la bondad, o no, de la decisiones estratégicas tomadas.

¡Estén tranquilos los talibanes! No se deben abandonar las nuevas  tecnologías. Simplemente se debe disponer de la metodología de enseñanza adecuada y ser prudente en el uso de aquellas.

Más información en:

  • “Digitale Demenz” (Manfred Spitzer, May/2013)
  • “Students, Computers and Learning: Making the Connection” (OECD, Sep 2015)

 

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“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.”
(William Shakespeare)

Entre los años 1870 y 1970 la segunda revolución industrial en los Estados Unidos cambió todos los campos de la economía y las formas de vida de los ciudadanos. En algunas décadas los grandes descubrimientos ofrecieron a los norteamericanos el acceso al agua corriente en sus casas, a la electricidad o al teléfono. El automóvil representó la revolución en el transporte y los fulgurantes avances de la medicina permitieron alargar la esperanza de vida. Estos cambios estuvieron acompañados de un alto incremento de la productividad per capita y de elevadas tasas de crecimiento económico. En las décadas posteriores, aunque se continuaron produciendo innovaciones los factores que miden el crecimiento en relación al progreso tecnológico se debilitaron.

La tercera revolución industrial, la de las TIC, no ha significado un cambio tan drástico en el comportamiento de la sociedad comparada con sus predecesoras. De hecho su impacto ha sido sobre sectores que apenas representan el 7% del PIB de los USA. Los robots entraron hace cerca de cincuenta años en las cadenas de montaje del  sector del automóvil. Pero la economía ha tenido tiempo de adaptarse. Aparecieron nuevos empleos que sustituyeron a aquellos que fueron destruidos por el progreso tecnológico.

Hoy en día el aumento de las desigualdades y las tensiones a la baja  de los salarios son causas que provocan que para las jóvenes generaciones se desvanezca la posibilidad de tener un nivel de vida superior al de sus progenitores como ha venido ocurriendo en el siglo XX. Y ello es debido al fenómeno de estancamiento (secular stagnation) en el que la debilidad de la economía, el descenso de crecimiento demográfico, el envejecimiento y el progreso tecnológico, conducen a un periodo de actividad económica anémica. (Un dato: en la actualidad el 55% de la población española tiene entre 40 y 65 años). Lo cual tendrá consecuencias en las políticas económicas. Por la parte monetaria será necesario habituarse a unos tipos de interés estructuralmente bajos. Mientras que por el lado presupuestario el descenso de los salarios y el envejecimiento de la población se traducirán en una disminución de los ingresos fiscales y en una fuerte presión al alza de los gastos sociales y de las pensiones. Lo que implicará un incremento de la deuda pública o bien un incremento de los impuestos y una disminución de las prestaciones sociales.

De acuerdo con estas reflexiones del profesor Gordon y con los datos que hoy nos indican la ralentización tanto de los países desarrollados como de los emergentes, tal vez debamos empezar a tomarnos en serio el que la edad de oro del crecimiento ya forma parte del pasado.

Fuente: “The Rise and Fall of American Growth”. Robert J. Gordon. Princeton University Press.