Archivos para la categoría: Justícia

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“Lo que preocupa es que la globalización esté produciendo países ricos con población pobre.”

(Joseph E. Stiglitz. Nobel Price on Economics/2001)

La globalización, en su conjunto, no favorece el desarrollo económico. Aunque si existe un grupo de países que son capaces de beneficiarse de la globalización. Pero no necesariamente los más ricos, sino que lo que cuenta en realidad son sus instituciones democráticas. Aquellos países en los que sus gobiernos están controlados por la justicia se benefician de la globalización. Mientras que los que tienen regímenes totalitarios resultan perjudicados. Estos resultados se desprenden de la reciente investigación del Dr. Luigi Pascali, profesor de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y de la Graduate School of Economics (GSE).

A modo de ejemplo, en USA el PIB per capita se incrementó durante la primera ola globalizadora mientras que no fue así en China, India o África. En Europa, el Reino Unido y Holanda, donde el poder ejecutivo no está por encima del poder judicial, se beneficiaron pero no lo hicieron España e Italia.

Ahora la pregunta es: ¿Cómo se explica que la globalización sólo sea beneficiosa en aquellos países que tienen instituciones democráticas maduras? La respuesta del profesor Pascali es contundente. La globalización se muestra beneficiosa allí donde hay protección del comercio y de la innovación. Lo cual requiere de un sistema legal complejo y eficiente, en el que se hagan cumplir los contratos y donde los conflictos de intereses se resuelvan con celeridad. Y estas circunstancias se dan en países con sistemas de control de los gobiernos más que en los países con mayor laxitud o autocráticos.

El profesor Pascali concluye que los resultados de su trabajo indican que la globalización no conduce necesariamente a un beneficio general para la población, que es lo que predecían la mayoría de modelos teóricos. Lo cual está en linea con la sospecha del profesor, y premio Nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz.

En definitiva, podemos obtener grandes beneficios de la globalización, pero sólo si tenemos las instituciones adecuadas.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/ciencia/quien/20170205/414024519831/premio-vanguardia-ciencia-entrevista-luigi-pascali.html

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Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabarás formando parte de ella.
(Joan Baez)

Lo decía en Mayo del 2016: España se ha convertido en tierra abonada de corrupción. Y esa lacra, ese cáncer social, está llegando a lo más profundo de la sociedad.

España ha mantenido una puntuación de 58 sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción del 2016 elaborado por la ONG Transparency International. A pesar de esto, se sitúa en el puesto 41 de 176 del ránking y baja cinco posiciones respecto al año 2015. (España está seis puestos por debajo de Botswana !!) Según los datos, España tiene una situación de “corrupción comparativamente alta” en relación a los demás países del euro. Una comparación que, a juicio de Transparency International, es “preocupante” y “manifiestamente mejorable”.

Y es que en España, ya en el Siglo de Oro (periodo entre los siglos XVI y XVII), el Duque de Lerma ejerció el gobierno en nombre de Felipe III destacando como un notorio corrupto. En tiempos más cercanos, en el siglo XIX, la reina regente María Cristina de Borbón (tal vez ahí empieza la saga) se hizo célebre por su participación en negocios turbios que favorecieron el rechazo entre el pueblo y los políticos. Y luego sigue un sinfín de casos que van desde la República y la Dictadura franquista a la posdictadura, en ocasiones llamada periodo democrático, y llegan hasta nuestros días.

Transparency International ha alertado de que la situación de España en cuanto a percepción de corrupción “produce tristeza” porque, a pesar de las inversiones que se hacen en materia de lucha contra la corrupción, “no se consigue que se reduzca seriamente y hasta en ocasiones empeora”.

A mi juicio esa percepción produce mucho más que tristeza, produce auténtica indignación y vergüenza de ser titular de un pasaporte de un lugar que es tierra abonada de corrupción.

Si no peleamos para acabar con la corrupción y la podredumbre, acabaremos formando parte de ella !!

Docs de consulta:

 

Unknown

“Muchos jueces son incorruptibles, nadie puede inducirlos a hacer justicia.”
Bertolt Brecht (1898-1956) Dramaturgo y poeta alemán.

El banco ICBC, un gigante de la banca mundial, está siendo investigado en España por blanqueo de capitales y evasión de impuestos. Y esto sucede a los escasos cinco años de la apertura de su oficina en Madrid y de la de Barcelona. Cabe mencionar que esas oficinas del ICBC son sucursales que no tienen personalidad jurídica de filial y, por lo tanto, la supervisión correspondería a Luxemburgo que es el lugar donde radica la matriz de la que dependen las sucursales en Europa. Es pues fácil ver que esa circunstancia puede ser relevante en la “operativa” de dicha entidad.

Este es uno más de los casos de “malas prácticas empresariales” a los que nos tiene acostumbrados España (Sofico, Fidecaya, Promoción de Viviendas Sociales -PSV, Rumasa, Banesto, Fórum Filatélico, Afinsa, Kio, Gal, Gürtel, Púnica, Pretoria, Nóos, Gowex, Vitaldent y un largo etcétera). Y ante ello uno puede preguntarse el porqué van aflorando constantemente tantos casos de corrupción en sus más distintas formas y facetas.

¿No será que el problema no está tan solo en las malas prácticas de ese tipo de organizaciones, empresas y bancos, sino que tal vez el problema está en la laxitud de control y supervisión en España? En otras palabras, ¿no será que España tiene unos sistemas judicial, regulador, supervisor, lentos e ineficientes que actúan como polo de atracción e incentivo para muchas organizaciones que se aprovechan precisamente de esas fisuras en el sistema?

Comprobado una vez más que no es oro todo lo que reluce, algo deberemos hacer para enmendar la situación, ¿no les parece?

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Cuatro características corresponden al juez: Escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente.
Sócrates (470 AC-399 AC) Filósofo griego.

Efectivamente, la independencia es necesaria y me atrevo a decir que obligada en todos y cada uno de los distintos estamentos de la Justicia. Es bochornoso que los altos Tribunales de un país, de un estado, sean designados por los poderes -partidos- políticos en virtud del gran -falso- argumento de la representatividad de la sociedad. Tanto da que esos tribunales sean de lo civil, de lo penal, de lo mercantil o de lo fiscal. La intromisión de la política en su elección los convierten en meros instrumentos al servicio de unos pocos y en contra de la sociedad a la que, sin ninguna duda, deberían servir con escrupulosa imparcialidad. En la mente del lector están los innumerables casos en los que los tribunales han tomado, y toman, partido o de presidentes de tribunales que militan en partidos políticos.

Todo ello lleva a que demasiado a menudo se legisle en función de argumentos políticos muy lejanos de las necesidades reales o en aras de dar perpetuidad al status quo oficial, dando la espalda a las necesidades de la sociedad para su progreso y desarrollo ¿Donde está la profesionalidad, la ética, la meritocracia, que permitan que los mejores ocupen los más altos peldaños de ese poder -judicial- tan necesario para el progreso social? Mientras no exista INDEPENDENCIA -con mayúsculas- la credibilidad de la justicia está más que en entredicho.

Y lo peor es que con esta situación se crea un caldo de cultivo propicio a la inseguridad jurídica. Y éste es un riesgo al que ningún ciudadano ni ninguna de las empresas que operamos en este territorio, la llamada España, deberíamos estar expuestos ni deberíamos afrontar.

La INDEPENDENCIA en el caso que nos ocupa, así como en muchos otros momentos de la historia de las sociedades, es sinónimo de LIBERTAD.