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Hay tantas cosas en la vida más importantes que el dinero! ¡Pero cuestan tanto!.

Groucho Marx

Para tratar de ilustrar las reflexiones previas a nuestra entrada en el mercado bursátil he escogido como ejemplo el caso de Bankia,

Sólo me serviré de su vuelta al Ibex35 para tratar de ilustrar lo más elemental que un ahorrador debe tener en cuenta antes de comprar acciones de una determinada empresa, o de ceder a la presión del empleado de la Entidad que trata de vendérselas.

1. Primera pregunta que nos debemos hacer: ¿qué/quien es la empresa, en este caso qué es Bankia? Respuesta: es el nombre de la entidad financiera filial del Banco Financiero y de Ahorros (BFA), un Sistema Institucional de Protección -SIP- (fusión fría) surgido en 2011 de la fusión de los negocios bancarios de siete cajas de ahorros: Caja de Madrid, Bancaja, Caja Canarias, Caja Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja. No vamos a entrar en detalles de los nombres ilustres vinculados a una más que pésima gestión de esas entidades.

2. Así pues, en este caso se trata de un banco nacionalizado al que se han inyectado la bonita suma de 22.424 millones de euros provenientes de fondos públicos. Cantidad que se supone habrá que devolver!!

3. El que trata de venderme la operación argumenta que desde su debut en bolsa el valor ha aumentado su numero de accionistas hasta los 485.000.

4. Pero ojo! No hay que olvidar que muchos de ellos eran sufridos tenedores de participaciones preferentes que las canjearon por acciones y por lo tanto no las compraron en el mercado bursátil.

5. Nos insisten en que el valor cotizará al alza. Pero de nuevo, atención! Es previsible que ello se deba a que los fondos de inversión que repliquen al Ibex35 deberán incluir en sus carteras el valor, por lo que tendrán que comprar acciones de esa empresa y con ello meterán presión alcista de forma artificial.

6. Por otra parte se trata de un banco que tiene importantes deberes pendientes. Debe asumir un grandioso esfuerzo de reducción de costes y de desinversiones. Además de intentar ganar negocio en un entorno de marcada debilidad económica.

7, El asesor/vendedor trata de infundirme confianza agregando que el previsible éxito de la acción contribuirá a devolver parte de los fondos inyectados.

8. Pero ello me suena más a argumento político que a una realidad previsible. Ya que ese banco tiene mucho que demostrar en cuanto a la obtención de resultados recurrentes en la actividad típica de un banco (pedir prestado dinero a unos y prestarlo a otros).

9. Importante: Debo entender el modelo de negocio en el que me “sugieren” invertir. Si ojeamos las cuentas actuales vemos que las operaciones financieras (especulación) y los resultados extraordinarios (generados por la venta de patrimonio) aportan una visión positiva pero muy artificial. Más teniendo en cuenta que las provisiones de cartera se deben a las “ayudas recibidas” y no a recursos propios generados por el negocio.

10. Luego nos debemos hacer la siguiente pregunta: ¿será capaz esa Entidad de asumir su nuevo papel en el mercado, de ser más pequeña, con un mercado geográfico determinado y recuperar unas líneas de negocio que le haga más previsible en lo que se refiere a resultados? Pues en definitiva de esos resultados dependerá la remuneración al accionista.

11. Debo también preguntarme cual es mi perfil. ¿Soy un especulador o más bien un inversor? O dicho de otra forma, ¿busco la revalorización a corto para generar plusvalías o prefiero la estabilidad a largo que me den unos dividendos aceptables y una revalorización sostenible? ¿Cuál es el nivel de riesgo que soy capaz de asumir?

12. Y por último no olvidar nunca que ante las malas situaciones los primeros que sucumben son los accionistas y los bonistas.

Por todo ello debemos tener muy claro con quien nos jugamos nuestros dineros!