Archivos para la categoría: Tipos de interés

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“El proceso mediante el cual los bancos crean dinero, es tan simple, que la mente lo rechaza.”
(John Kenneth Galbraith)

La zona Euro lleva desde el año 2014 con unos tipos de interés del 0,00%. Ello hace que las entidades financieras vengan realizando grandes esfuerzos para potenciar los ingresos por comisiones reformulando así su oferta comercial para aumentar la vinculación de sus clientes con la contratación de un mayor número de productos (seguros, planes de pensiones, electrónica de consumo, viajes, y muchos otros). Todo ello en un intento de paliar la baja rentabilidad de su negocio tradicional (tomar pasivos a un tipo y conceder activos a un tipo superior) ante la escasa capacidad de sacar rendimiento a su activo debido al contexto de bajos tipos de interés, que ha hecho caer durante los últimos años el margen de intereses, tradicionalmente el más importante de la cuenta de resultados. En definitiva, la banca lleva ya un tiempo revisando, actualizando, reinventando su modelo de negocio, buscando nuevos negocios más allá de los servicios financieros. Todo ello con el objetivo de dar respuesta a los nuevos escenarios a los que se enfrenta (bajos tipos de interés, aparición de las fintech, el shadow banking y la entrada de nuevos actores en el mercado como Apple, Facebook, Google, ….).

Sin embargo ante este panorama la Banca tiene una baza muy importante. La baza de disponer de mucha información de sus clientes. Información que puede “monetizar” y a su vez abrirle nuevas oportunidades de fidelizar a sus clientes, proporcionando una nueva entrada en su cuenta de resultados. Y entre toda esa información se encuentra el uso y consumo de las tarjetas de débito y crédito por parte de sus clientes.

Cardlytics Inc. es una empresa norteamericana dedicada a la minería de datos. Entre sus clientes se encuentran Bank of America Corp., JPMorgan Chase & Co. y Wells Fargo & Co. En particular se centran en unos datos personales extremadamente reveladores, se trata de saber cómo los clientes usan sus tarjetas de débito y crédito. La empresa está ayudando a los bancos a extraer los “perfiles de compra” de sus clientes a fin de incentivarlos a continuar usando sus medios de pago.

Y ¿cómo funciona ese nuevo modelo de negocio?. Veámoslo:

El banco permite que Cardlytics acceda a sus bases de datos de uso de tarjetas en las que, por supuesto, no figuran nombres ni cualquier otra información que permita identificar al cliente. Mediante ese acceso extrae las tendencias de compra, el patrón de comportamiento, de los clientes para luego ofrecer esa información a los comercios quienes pueden llegar a pagar para poner anuncios personalizados y otras ofertas en las aplicaciones móviles de los bancos.  Esa misma información vuelve al banco que la puede utilizar para realizar campañas específicas.

Un primer análisis nos dice que el modelo permite ver cómo los consumidores gastan su dinero entre múltiples comercios. Por ejemplo, se puede identificar a los clientes que viajan a menudo según sus gastos de pernoctas en hoteles y de compras de billetes de aerolíneas para luego contactar con comercios como Airbnb Inc. o la cadena Marriott para ofrecerles una oferta personalizada. A cambio, Cardlytics le cobra al anunciante una tarifa, generalmente alrededor del 4 por ciento de todas las ventas que genera la oferta, y la compañía transfiere una parte de ese dinero al banco. Desde su inicio hace una década, la compañía ha pagado 175 millones de dólares a sus socios bancarios. El mayor atractivo/retorno para los bancos es el mayor uso de sus tarjetas por parte de los clientes. Con un incremento, según Cardlytics, de alrededor del 9 por ciento de operaciones.

Un ejemplo adicional. La asociación de Bank of America Corp. con Cardlytics ayudó al banco a desarrollar BankAmeriDeals, que ofrece a los titulares de tarjetas de crédito y débito del banco ofertas de devolución de dinero en efectivo en los comercios. En los Estados Unidos estas llamadas “ofertas vinculadas a la tarjeta” han crecido en popularidad entre los consumidores y podrían pronto alcanzar una buena porción del mercado de publicidad digital, siempre según la organización CardLinx. Este tipo de ofertas también se dan en nuestras latitudes. CaixaBank, por ejemplo, ofrece el retorno al cliente del 4% de la reserva y compra que se realice en el comercio Booking.com.

Por su parte, durante el 2017, Google y MasterCard llegaron a un acuerdo que permite intercambiar datos de clientes. Es decir, los anunciantes de Google tuvieron acceso a una herramienta que les permitía rastrear si los anuncios que publicaron on-line acabaron, o no, en una venta en una tienda física.

Estamos pues ante modelos en los que “todos juegan todos ganan”. Modelos que le permiten a la banca mejorar su cuenta de resultados y continuar resistiendo en el campo de batalla, y a los anunciantes comprobar el éxito de sus campañas publicitarias. Finalmente el cliente “se beneficia” de ofertas personalizadas y descuentos atractivos. Eso sí, él es que debe dar la última autorización para que sus datos de tarjetas entren en el bombo de datos a explorar.

Y como decía en un post anterior, sin ninguna duda los datos de los clientes de un banco, y en este caso los de sus tarjetas de crédito o débito, constituyen un activo importantísimo y son fuente de una clara ventaja competitiva”.

Más información:

https://es.euribor-rates.eu/tipo-de-interes-del-BCE.asp

http://www.cardlytics.com

https://www.wsj.com/articles/facebook-to-banks-give-us-your-data-well-give-you-our-users-1533564049

https://promo.bankofamerica.com/deals/

https://www.cardlinx.org

https://www.caixabank.es/particular/home/particulares_es.html

https://valoradicional.wordpress.com/2018/03/31/mis-datos-financieros-ya-no-son-solo-mios/

https://valoradicional.wordpress.com/2018/04/06/mercadeo-de-datos-personales/

https://www.lavanguardia.com/economia/20180831/451544350808/google-mastercard-acuerdo-datos-clientes.html

 

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“Las deudas son como cualquier otra trampa en la que se es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir.”
(George Bernard Shaw)

Un reciente estudio de McKinsey sitúa la deuda total en el mundo (sumando deuda pública y deuda privada, considerada ésta como la suma de la deuda de las empresas y la de las familias) para el año 2007 en 97 billones de dólares. Y diez años más tarde, en 2017, esta deuda global ya se sitúa en 169 billones de dólares y en 2018 ha alcanzado los 182 billones de dólares. Es decir, esa deuda ha pasado del 167% al 209% del PIB mundial. En el caso de España el salto ha sido desde el 242% del PIB en 2007 hasta el 275% en 2017.

¿A qué se debe ese endeudamiento tan desaforado? Pues a un periodo inusualmente largo de políticas financieras laxas, es decir de tipos de interés en el 0%. Ello ha contribuido a paliar en cierta medida la gran crisis financiera del 2007 pero como muchas veces ocurre la medicina que es buena para una enfermedad puede no serlo tanto para otras partes del cuerpo.

Hay quien vaticina que esa inmensa cantidad de deuda, que para algunos países sigue en un camino ascendente se va a convertir, en los próximos dos o tres años, en la siguiente recesión. No hay que olvidar que la deuda hay que pagarla. Y que más pronto que tarde los Bancos Centrales se verán abocados a subir los tipos de interés. De hecho la Fed de Estados Unidos ya ha situado el tipo de interés por encima del 2%.

Ahora la pregunta que surge es: ¿Qué hacer, cómo reducir la deuda? Pues los estudiosos nos dicen que la historia propone cuatro formas de hacerlo. CRECER, pero el sobre endeudamiento, el envejecimiento de la población, la innovación tecnológica, los bajos salarios y la productividad actuales no permiten crecer la ritmo deseado. AUMENTAR LA INFLACIÓN, no se ha conseguido tampoco. La inflación ayuda a los deudores y perjudica a los acreedores. Y hoy en nuestra sociedad hay muchos deudores y pocos acreedores que tienen mucho poder, van más a votar y no quieren ver como sus ahorros pierden valor (¿le suena al lector de algún gran país de Europa?). REESTRUCTURAR LA DEUDA o HACER QUITAS, esta es una opción histórica que se ha hecho en múltiples ocasiones. Pero algunos países están más preparados que otros. En USA se admite que el acreedor arriesga cuando invierte (presta) y por lo tanto puede incurrir en pérdidas. En China el sistema permite que muchos acreedores acepten pérdidas en el presente si quieren hacer negocio en el futuro. Pero en Europa el criterio imperante es que el deudor tiene que pagar todas sus deudas (¿Grecia?). Y por último, una GUERRA CIVIL O CON OTROS PAISES. Este es el peor de los remedios. Reduce la desigualdad pero provoca que todo el mundo sea más pobre. A pesar de ello, dan que pensar los conflictos bélicos que hoy permanecen abiertos.

Este escenario de gran endeudamiento afecta tanto a los países avanzados como a los emergentes, siendo éstos los que van a tener más problemas para pagar sus préstamos lo cual afectará al crecimiento de las economías.

Así pues, parece que pintan bastos en el futuro cercano. Y a los ciudadanos de a pié sólo nos queda el “wait & see & keep hope”.

Más información:

https://www.mckinsey.com/mgi/our-research

https://www.elboletin.com/noticia/165259/economia/que-paises-son-los-mas-endeudados-del-mundo.html

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/09/27/mercados/1538063281_448982.html

http://www.expansion.com/economia/2018/10/01/5bb239f1e2704e8b0c8b46c2.html

 

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“El dinero siempre está ahí, sólo cambian los bolsillos”

(Gertrude Stein)

Hace ya un año un post de este blog trataba, a propósito de los tipos de interés negativos, de la posibilidad de abolición del papel moneda. Hoy esa posibilidad se ha convertido en realidad en algún comercio minorista.

Browns of Brockley, una cafeteria del sur de Londres ha tomado una decisión drástica: no aceptar pagos en metálico y de esta forma ganar tiempo y evitar riesgos de llevar a diario la recaudación al banco.

Un informe reciente de HSBC (The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation) predice un crecimiento del número de comercios que eliminaran la opción de cobrar en metálico en favor del pago mediante tarjetas o smartphones. Según ese informe los primeros países en desterrar el cash serían Suecia, Islandia y Dinamarca, seguidos por Noruega y Finlandia. De hecho en el Reino Unido el porcentaje de pagos en metálico ha pasado del 58% al 47% en el periodo 2011-2015.

Es claro que este cambio tendrá implicaciones económicas y sociales. En política monetaria será más fácil contener a la baja los tipos de interés. En el terreno fiscal, las administraciones podrán controlar mejor la evasión de impuestos, así como el dinero negro y el blanqueo de capitales. En el terreno de la regulación, se podrán introducir nuevas medidas que faciliten la competencia en los sistemas de pago a fin de abaratar los costes. En el terreno laboral tal vez se mejoren los salarios de los empleados del comercio minorista al desaparecer la “propinas” que tanto se usan como pretexto para unos salarios más bajos. En el terreno empresarial tal vez alguna empresa de custodia, tratamiento y traslado de efectivo deba repensar su modelo de negocio. Y hasta en el ámbito sanitario se podrán encontrar beneficios ya que se calcula que en un billete de papel moneda se pueden encontrara hasta 3.000 virus distintos.

Por el momento la cafeteria Browns of Blockley ha logrado reducir en casi un 50% sus costes contando el tiempo invertido por los empleados para cobrar al cliente, el control y cuadre de la recaudación y el ahorro de comisiones bancarias por el ingreso de efectivo. Y todo ello a pesar del incremento de  las comisiones (ligado al incremento del número de transacciones) de los emisores de tarjetas y datáfonos.

En España todavia estamos lejos de medidas tan drásticas. Dado el envejecimiento de la población y la poca cultura y predisposición a la adopción de las nuevas tecnologías. Prueba de ello es que, hoy por hoy, sólo un 18% del consumo de las familias se paga con tarjetas. Sin embargo ello no quiere decir que la disminución de uso del cash no vaya ganando terreno en nuestra cotidianidad haciendo que nuestras economías sean más eficientes.

Más información:

https://wordpress.com/post/valoradicional.wordpress.com/1750

http://www.courierpaper.com/workshop/browns-brockley-stopped-accepting-cash/

 

 

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El que trabaja principia bien, el que ahorra termina mejor.

(Anónimo)

Durante los últimos 30 años, y alentadas por unas excepcionales expectativas económicas y de negocio, las rentabilidades de la renta fija y de la renta variable, en los Estados Unidos y en la Europa Occidental han sido considerablemente más altas que lo que mostraba la tendencia del largo plazo. Hoy, esas condiciones se están debilitando o incluso revertiendo. En un informe realizado por McKinsey se apunta a un desplome de la rentabilidad media anual de que disfrutaran los inversores en los países occidentales entre el 2016 y el 2035, comparada con la del periodo 1985-2014.

  • Durante el periodo 1985-2014 , los rendimientos de la renta variables en USA y EU se situaron en el  7,9% lo que representa un incremento de entre 1,4 y 3,0 puntos porcentuales sobre la media de 100 años. En el mismo periodo los rendimientos de la renta fija se situaron en USA en el 5,0%, es decir 3,3 puntos porcentuales por encima de la media de 100 años. Mientras que en EU el rendimiento e situó en el 5,9% (4,2 punto porcentuales por encima de esa media).
  • Diversas causas han influido en esa situación: la reducción de las tasas de inflación y tipos de interés desde los niveles inusualmente altos de la década de los 1970’s y principios de los 1980’s; el crecimiento del PIB mundial impulsado por la demografía, las mejoras en la productividad, el rápido crecimiento de China; el incremento de beneficios empresariales con la apertura de nuevos mercados; y los avances en la automatización y las mejoras en las cadenas de suministros que contribuyen a la contención de costes.
  • Algunas de esas tendencias se mantienen hoy aunque con mayor lentitud. Mientras que  las TIC y las tecnologías disruptivas mejoraran los márgenes futuros de algunas empresas,  las grandes compañías que obtuvieron suculentos beneficios en el pasado deberán hacer frente a la presión competitiva de las nuevas empresas que emergen de la globalización. Los rivales más pequeños y más ágiles, les robarán cuota de mercado. Los gigantes de la tecnología (Amazon, Google, entre otros) entrarán en negocios y mercados hasta ahora privilegio de unos pocos. Sin olvidar que grandes economías como la China, que han crecido con rapidez,  deberán hacer frente al endeudamiento acumulado.
  • Como resultado de ello, la rentabilidad de las inversiones en los próximos 20 años es previsible que caiga por debajo de la que se obtuvo en el periodo 1985-2014. En un escenario de crecimiento global lento la rentabilidad de la bolsa en USA, para los próximos 20 años, se situará entre el 4,0% y el 5,0% (más de 2,5 puntos porcentuales por debajo de la media del periodo 1985-2014). En cuanto a la renta fija, su rentabilidad se situará entre el 0,0% y el 1,0% (4,0 puntos porcentuales de la del periodo 1985-2014). Aún en un escenario de mayor crecimiento basado en un incremento de la productividad, las rentabilidades seguirán estando por debajo de la media de los últimos 30 años. Con caídas de entre el 1,4% y el 2,4% para la renta variable, y caídas de entre el 3,0% y el 4,0% para la renta fija, tanto en USA como en EU.

La mayoría de los inversores de hoy -los baby boomers– han pasado toda su vida laboral durante esa edad de oro del periodo 1985-2014. Para ellos un largo periodo de rentabilidades muy bajas les representará tener que afrontar ajustes muy dolorosos. Se hará absolutamente necesario incrementar el ahorro para la jubilación, jubilarse más tarde o reducir el consumo durante la jubilación, lo que representará un lastre adicional para las economías.

En cuanto a la generación de los hoy treintañeros –la generación Y–  para poder compensar una caída del 2,0% de la rentabilidad de sus ahorros de jubilación deberán alargar en 7 años su edad de jubilación o doblar las cantidades periódicas que destinen a ese ahorro.

Con estos escenarios los fondos de pensiones, bien sean públicos o privados, deberán hacer frente a situaciones tales como el déficit de ingresos (menos ahorradores y menos cantidades ahorradas) o los riesgos de insolvencias (¿suena lo de la hucha de las pensiones en España?). Las dotaciones empresariales a fondos de pensiones se verán seriamente afectadas. Por las mismas razones también sufrirán las compañías aseguradoras que administran el ahorro finalista. Los Gobiernos y las Administraciones tendrán que hacer frente en sus presupuestos a demandas crecientes de servicios sociales, de atención a los más mayores y de atención a la pobreza.

Pero que no cunda el pánico, we need be positive !!. Como mínimo tenemos la información que nos marca una tendencia. Ahora nos toca, como individuos y como sociedad, tomar las medidas necesarias para paliar la situación que se avecina. What else can we do ?

Fuente: “Diminishing Returns: Why Investors May Need To Lower Their Expectations”

(Mckinsey Global Institute / May 2016)

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“El interés es la rueda principal de la máquina del mundo.”
(August von Kotzebue (1761-1819) Dramaturgo alemán.)

Pues parece que de hecho, y aunque hay muchos tipos de interés, si son posibles. Pero ante todo hagamos dos apuntes previos. El primero: “el objetivo de cualquier inversión debe ser el de mantener el poder adquisitivo del dinero a invertir o en otras palabras batir a la inflación para que con cada euro podamos comprar cosas equivalentes hoy y en el futuro.” El segundo viene determinado por la siguiente ecuación:

Tipo de interés nominal = Tipo de interés real + Tasa de inflación esperada

Veamos un ejemplo. Si deseo invertir 1000€ en un bono de deuda soberana, es decir deuda de un Gobierno, con vencimiento de un año y un interés nominal del 4%. Es lógico que piense que dentro de un año recibiré 1040€. Ahora bien, si durante ese año la inflación ha sido del 3% entonces el interés real que percibiré será del 1%. Aún más, si la inflación durante ese año fuese del 5% entonces entonces el interés real recibido será del -1%. En este caso los 1040€ que recibo sólo podrán comprar el equivalente a 990 de hoy, y comprobaremos que hemos cometido un error de previsión ya que la inflación ha ido en nuestra contra.

En la actualidad esa situación de interés negativo se ha producido por una parte por las políticas de algunos bancos centrales (como el BCE) con la esperanza de activar las economías. Y por la otra por la gran demanda de deuda, o si se prefiere de activos financieros, de alta calidad (AAA) y solvencia y con bajo riesgo (como el caso de la deuda alemana, la suiza o la danesa por ejemplo). Y esto ¿cómo pasa? Pues una razón es por que las compañías de seguros y los bancos europeos deben aumentar sus reservas de bonos sin riesgo para cumplir con las normas de los reguladores (Solvencia II y Basilea III) con lo que aumenta la demanda de tales bonos y por ello sus rentabilidades caen. Lo cual mete presión a las entidades financieras que deberán sobrevivir en escenarios tan hostiles (comprar deuda soberana de alta calidad a un interés negativo). Sin embargo parece que, en contra de lo esperado, no está claro que la situación tenga un impacto positivo en la economía real, es decir, un impacto positivo sobre sobre el crecimiento y la inflación. Dado que la presión sobre los márgenes amenaza a las cuentas de resultados de la entidades financieras y puede provocar que dejen de dar crédito con lo que se frena el crecimiento.

Así las cosas, las preguntas inmediatas son: ¿Llegará tal situación a las economías domésticas? ¿Deberemos pagar por que nos custodien nuestros ahorros? Existe consenso en que las respuestas son ambas negativas. A nadie le parecería razonable pagar por depositar sus dineros en la cuenta en el banco y tampoco cobrar por el crédito solicitado o por la hipoteca contratada.

Entonces ¿dónde está el gazapo? Está en el propio sector financiero que tendrá que adoptar estrategias y políticas que le permita ensanchar los diferenciales y mejorar márgenes para que el negocio continue siendo rentable y siga jugando el papel tan crucial que tiene en el ciclo económico. Y de forma adicional el sector financiero deberá reestructurar las redes de oficinas y las plantillas a fin de incrementar su eficiencia.

Es probable que en un futuro próximo veamos como se reduce la remuneración de los depósitos  a plazo, se producen trasvases desde esas cuentas hacia productos como los fondos de inversión, y se empieza a cobrar a las grandes empresas por custodiar sus puntas de tesorería cosa que obligará a los tesoreros a evaluar con cautela qué niveles de liquidez conviene mantener. Se encarecerá el crédito mediante el aumento de los diferenciales o por la prolongación del periodo a tipo de interés fijo. Se irán acabando las políticas de comisiones cero, sobre todo para los clientes menos rentables.

En definitiva, se avecinan unos tiempos complejos en el que las entidades financieras deberán extremar las medidas para incrementar la eficiencia y controlar de forma rigurosa los costes. Sin olvidar el cumplimiento obligado de los objetivos de rentabilidad. ¿Y qué pasa con nosotros los clientes? Pues lo dicho, “seat, look and see !! What else?” Ah, y sin olvidar estar bien informados para tomar decisiones sobre nuestras finanzas con un mínimo de rigor, aunque en ocasiones nos dejemos aconsejar.

 

 

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“La forma más rápida de doblar tu dinero es plegar los billetes y metértelos de nuevo en el bolsillo.”
(Will Rogers (1879-1935) Humorista estadounidense.)

En la primavera del 2015 JPMorgan Chase envió una carta a sus mayores clientes en la que anunciaba que iba a gravar con un 1% aquellos depósitos que excediesen sus necesidades operativas. Es decir, y en otras palabras, se iniciaba la era de los intereses negativos sobre los depósitos. Una era en la que la banca sólo aceptaría depósitos de sus clientes si estos estaban dispuestos a pagar por el servicio de custodia de sus dineros. En los primeros meses del 2016 el Banco Central Europeo -BCE- ha dejado los tipos de interés en el 0%  y en el -0,4% las facilidades de depósito. Mientras que el Banco Nacional Suizo -SNB- ha ido más allá al fijar en el -0,75% el tipo de interés de los depósitos. Y uno se pregunta ¿cuál es el objetivo de tales decisiones? Pues parece que la respuesta está en el intento desesperado de canalizar el crecimiento económico global. En la esperanza de que al tener que pagar por que alguien guarde los dineros, los inversores canalicen esos recursos hacia la economía real en busca de mayores rentabilidades.

Dejo para otra contribución consideraciones, visiones y argumentos más rigurosos de esta situación de tipos de interés negativos. Prefiero ahora centrarme en una primera derivada que me parece sumamente interesante. Parece ser que a raíz de la nueva situación hay ciertos signos de “innovación creativa” que tendrían su foco en la abolición del papel moneda. Que duda cabe que la abolición de los billetes (bank notes) representa un anatema para la mayoría de los ciudadanos, pues se abandona el anonimato del cash y al convertirse éste en simples apuntes electrónicos seria mucho más fácil el control sobre movimientos dinerarios por los gobiernos y administraciones. Por otra parte, el lado menos malo, ello acarrearía grandes ahorros al sistema dado que ya no habría que emitir/imprimir el tedioso papel moneda, no habría que invertir en las innumerables medidas de seguridad ni tampoco en su manipulación, control, almacenamiento y custodia.

En un hecho que, hoy en día, los bancos centrales cuentan cada vez con menos recursos para nuevos estímulos de las economías. Así, una solución para disponer de nuevas herramientas podría ser la abolición del dinero en metálico. Ello permitiría imponer intereses negativos a todo el dinero en circulación, por lo que empresas y hogares se verían forzados a invertir o gastar sus recursos en lugar de guardarlos. De esta forma los bancos centrales podrían recuperar tal vez  un margen de 2 ó 3 puntos porcentuales que les irían muy bien para ejecutar sus políticas. Es claro que el final del papel moneda representa grandes obstáculos prácticos. Pero la pregunta es si el BCE seguirá empujando en esa dirección al presionar a la baja los tipos de interés.

Interesante ¿verdad? Habrá que estar alerta a los cambios. Y como siempre, a los de a pie sólo nos queda el “seat, look and see !! What else?

Fuente: Bloomberg BusinessWeek; Banco de Inglaterra, Andrew Haldane.