Archivos para la categoría: Trabajo

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“El futuro puede ser tanto una gran amenaza como una gran oportunidad, según sea la actitud y la preparación de nuestra sociedad”

(Ángel Bonet Codina)

Desde el 12 de Mayo de 2019 ha entrado en vigor, en España, la nueva legislación sobre el control horario y ya se está convirtiendo en una de las mayores chapuzas que un gobierno puede permitirse. De la noche a la mañana esa España se ha convertido en el país más estricto de Europa en cuanto a control horario presencial de los empleados de las empresas.

Los sindicatos se quejan de que no se respetan las limitaciones sobre la jornada de trabajo ni las garantías del tiempo de descanso. Su gran objetivo es el del control de las horas extraordinarias. Control que, por supuesto, es de gran importancia para evitar posibles abusos. Pero omiten tener en cuenta, por ejemplo, la productividad, el control de las “horas perdidas” o de las “ausencias laborables de difícil justificación” que de forma sutil se producen en las empresas.

Mientras tanto la señora Magdalena Valerio, Ministra de Trabajo en funciones del Gobierno de España, amenaza con que “la Inspección de Trabajo va a actuar contra las empresas que no cumplan el registro de la jornada. Hay que cumplir con las jornadas laborales, hay que cumplir con la legislación vigente”.

Unos y otra no se dan cuenta que esa legislación es algo de la “vieja economía” en la que el cliente pasa a un segundo plano tras el producto. En la que la aversión al riesgo está presente cada día. En la que la jerarquía, los departamentos y el control son los pilares fundamentales. En la que la innovación no forma parte del léxico cotidiano. ¿Donde están el sentido de responsabilidad y el compromiso personal con la actividad y los objetivos de la organización/empresa? ¿Qué deberán hacer médicos, enfermeras/os, consultores, abogados, agentes de inversiones, bomberos (por poner unos ejemplos)? ¿Deberán abandonar a sus pacientes, a sus clientes, a los ciudadanos, cuando se sobrepase la “jornada según convenio”?

Muchas cosas han de cambiar si esa España quiere convertirse en un país competitivo, en un país del siglo XXI. Por cierto la imagen del inicio se corresponde al Ayuntamiento de un pequeño pueblo de la región de Murcia.

Más información:

http://www.expansion.com/economia/2019/05/11/5cd5e907e5fdea3a2d8b45a5.html

https://elpais.com/economia/2019/05/13/actualidad/1557747353_597860.html

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/05/11/midinero/1557571104_590395.html

https://www.lavanguardia.com/economia/20190514/462240145406/tjue-registro-horario-horas-extra-registro-jornada.html

https://www.elespanol.com/economia/empresas/20190513/valerio-nadie-tomado-serio-registro-jornada-laboral/398210705_0.html

https://www.abc.es/sociedad/abci-ayuntamiento-murcia-cierra-media-hora-desayuno-funcionarios-201809261344_noticia.html

http://www.expansion.com/economia/2019/05/17/5cddc57b468aebe5798b45bf.html

http://www.expansion.com/economia/2019/05/17/5cddc616468aeb25038b45a7.html

http://www.expansion.com/economia/2019/05/17/5cdea26522601dcd1a8b45a1.html

 

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“Las horas perdidas no tendrían que existir nunca.”

(Montserrat Caballé)

A partir del 12 de Mayo del 2019 las empresas españolas deben registrar cada día las horas de trabajo de sus plantillas. La legislación establece que recae en la empresa la responsabilidad de llevar un registro diario minucioso y guardar durante un periodo de cuatro años esos datos, así como ponerlos a disposición de la plantilla, del comité de empresa si existe y de la Inspección de Trabajo.

Los defensores de la medida argumentan que está en juego la lucha contra el abuso hacia los asalariados que trabajan más allá de la jornada establecida en sus contratos. En cualquier caso, lo que parece claro es que la medida influirá en las relaciones laborales y en las negociaciones colectivas futuras.

El lector me va a perdonar si le revelo mi opinión acerca de tal medida: “Valiente simpleza”.

“El control horario que se plantea es algo viejo, algo de los siglos XVIII y XIX. Es algo asociado a la vieja economía. La empresa del siglo XXI trabaja por proyectos y está orientada a resultados. La empresa del siglo XXI pone al cliente en el centro de sus operaciones. En la empresa del siglo XXI se prima la innovación, el emprendimiento interno, el trabajo en equipo. En la empresa del siglo XXI se tiende a eliminar las jerarquías y se adopta la horizontalidad. La empresa del siglo XXI es escalable, dispone de gente muy buena pero que prefiere trabajar por proyectos o por horas. La empresa del siglo XXI se centra en las personas como entes que aportan valor”.

Cuando una empresa trabaja así, la adopción de controles rigurosos no hace más que poner piedras en su camino. ¿O es que esos controles van a discernir entre el puro presentismo y  las horas realmente productivas? ¿Van a ayudar a aflorar el absentismo encubierto? ¿Van esos controles a aportar luz sobre la contribución de cada uno de los empleados a la cuenta de resultados de la empresa? De hecho de esa aportación depende en gran medida las retribuciones salariales de los empleados.

A la vista de los datos que siguen:

  • En España el paro juvenil entre los menores de 25 años se sitúa en el 33,7% frente al 14,6% de media en la UE.
  • El nivel de productividad en la economía española se sitúa en un -19,2% respecto a la UE.
  • El nivel de desempleo en España es del 14,0% mientras que en la UE28 es del 7,3%.

Definitivamente, a los gobiernos de España más les valdría fomentar medidas que garanticen el incremento de la productividad, la creación de empleo, la responsabilidad del trabajador y su compromiso con los objetivos de la empresa.

P.D. Por cierto ¿será esa medida de control horario también de aplicación a los sectores menos productivos de la economía como las Administraciones locales y públicas?

 

Más información:

https://www.lavanguardia.com/economia/20190511/462179720273/un-sistema-que-arranca-con-muchas-dudas-el-fraude-a-la-baja.html

https://www.lavanguardia.com/economia/20190512/462150247120/jornada-laboral-horario-horas-control-registro-trabajo-video-seo-lv.html

 

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Mi escepticismo me salvaguarda de volverme un fanático, algo contra lo que ninguna fe ha conseguido nunca proteger.

Karlheinz Deschner (Escrito e historiador alemán)

Las economias del sur de Europa no han avanzado en convergencia real con respecto a la Unión Europea desde la introducción del euro. En el caso de España ésta sólo ha conseguido mantener su distancia, según un informe del BCE (Banco Central Europeo) de Diciembre del 2017. El mismo informe señala que aunque se ha reducido la dispersión en cuanto a tasas de crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto), las diferencias de renta entre los distintos países persisten.

El informe indica que la causa de esta situación no ha sido la introducción de la moneda única. En su lugar apuntan a que esas deficiencias en la convergencia entre países proceden de épocas pasadas, tal vez décadas, y responden a condiciones de naturaleza estructural de las distintas economías de los países del sur.

En el caso de España el informe indica que en la década de los 1960’s el PIB per capita creció por encima de la media de los países de la UE. Registrándose una convergencia moderada durante los 1990’s aunque parcialmente contrarrestada por una baja productividad laboral. La tendencia de España de orientar el crecimiento hacia actividades laborales intensivas y relativamente poco cualificadas, como la construcción y los servicios, ha ocasionado un efecto adverso en la productividad. A lo que hay que sumar la menor calificación del capital humano y una baja inversión en I+D, entre otras razones.

En cuanto a la tasa de desempleo, a pesar de que España se encuentra en el club de los “países ricos”, los datos comparativos no son alentadores. España con un 16,4% está justo por delante de Grecia (20,6%) y justo detrás de Italia (11,1%). Mientras que en la eurozona la tasa se  encuentra en el 8,8%. Si ahora prestamos atención al desempleo juvenil entre los menores de 25 años las cifras son preocupantes: los líderes son Grecia (40,2%) y España (38,2%)

Como que siempre una imagen vale más que cien palabras, echar un vistazo a la tabla adjunta puede ser ilustrativo de la “convergencia”, o más bien la “divergencia”, entre los distintos países. Normalmente los políticos, sobre todo los más incultos, se centran en la cifra de PIB y se les llena la boca de alabanzas y de autocomplacencia. Pero lo inteligente es fijarse en cómo se distribuye ese PIB, esa riqueza generada, de acuerdo con la población. Lo inteligente es fijarse en cuál es el salario medio de cada país y fijarse en su tasa de desempleo. Es ahí, justo en esas cifras, donde se aprecia la riqueza y el bienestar de una sociedad.

País Salario medio (€) (2016) PIB (Mns. €) (2016) PIB per cápita (€) (2016) Tasa de desempleo (%)
España 26.710 1.118.522 24.100 16,4
Alemania 47.809 3.144.050 38.100 3,6
UK 44.627 2.393.134 36.500 4,3
Francia 38.049 2.228.857 33.300 9,2
Italia 30.642 1.680.523 27.200 10,8
Austria 44.409 353.297 40.400 5,3
Bélgica 46.750 423.048 37.500 6,3
Dinamarca 55.412 277.339 48.400 5,6
Finlandia 43.816 215.615 30.200 8,7
Irlanda 35.592 275.567 58.800 6,2
Holanda 50.853 702.641 41.300 4,4
Noruega 60.730 351.599 64.100 4,1
Suecia 44.679 465.201 46.900 6,5

Y luego que cada cual saque sus propias conclusiones.

Más información:

http://www.ecb.europa.eu/pub/pdf/scpops/ecb.op203.en.pdf?8ff80dd3a3b58f231105f3e4835b2928

ec.europa.eu/social/BlobServlet?docId=18624&langId=en

http://ec.europa.eu/eurostat/documents/2995521/8631691/3-31012018-BP-EN.pdf/bdc1dbf2-6511-4dc5-ac90-dbadee96f5fb

http://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php/Minimum_wage_statistics/es

 

 

 

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“Un hombre es pobre no ya cuando carece de todo, sino cuando no trabaja.”

(Charles Louis de Secondat “Montesquieu”, jurista, historiador, filósofo, político)

Cuatro de cada diez personas de entre 20 y 24 años que quieren trabajar no pueden hacerlo por falta de oportunidades. Además, existe una preocupante cifra de más de 400.000 jóvenes de entre 16 y 29 años en total inactividad (es decir, ni estudian, ni trabajan, ni buscan empleo de forma activa). Y centrándose en los datos de desempleo, en esa franja de edad la tasa de paro se sitúa en el 34%.

Una de las causas de esta elevada cifra de desempleo es la falta de formación. Un44% de los jóvenes de entre 16 y 29 años abandona los estudios sin completar la educación secundaria y muchos de ellos ni si quiera consideran retomarlo más adelante. La falta de oportunidades laborales también se da en recién titulados, diplomados y licenciados, principalmente por falta de experiencia laboral y porque la formación que han recibido no se adapta a los requerimientos que demanda el mercado.

Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden del estudio “El camino hacia el empleo juvenil. ¿Qué puede hacer la empresa?”, presentado por el Observatorio Empresarial contra la Pobreza.

Reducir el desempleo, es una cuestión económica y social. El estudio advierte de que el sector empresarial debe incluir cuanto antes programas que mejoren la empleabilidad de los jóvenes, bien desde su estrategia de negocio, bien desde su acción social, bien desde su posición como lobby. Esto es esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) basados en el empleo digno, pero también para que las compañías puedan mejorar en competitividad en el medio y largo plazo.

Los autores denuncian la dureza con que la crisis ha tratado a los jóvenes en lo relativo al empleo, la infrautilización de las becas y los contratos de prácticas, así como el uso inapropiado de determinados modos de contratación, ligados a la contratación temporal. Más de la mitad de los jóvenes ocupados están empleados bajo modalidades contractuales de este tipo; sin embargo, sólo un 7% lo hace con un convenio relacionado con la formación y las prácticas.

La ausencia de empleo tiene consecuencias muy importantes sobre los niveles de vulnerabilidad social de los jóvenes. Así el 58% de los jóvenes desempleados en España se encuentran en riesgo de exclusión social.

Prevenir, reincorporar y reciclar. El informe propone un conjunto de medidas en las que los distintos agentes coordinados –empresa, tercer sector y administración– pueden trabajar para mejorar este escenario:

Prevención del abandono escolar temprano. Según las estadísticas, el abandono escolar suele estar vinculado al desconocimiento y/o impacto que puede ocasionar en el joven a largo plazo el hecho de no finalizar sus estudios.

Reincorporación al sistema educativo. Una buena iniciativa sería la de crear entornos formativos muy distintos a los actuales, más flexibles, de menor duración, orientados y cercanos a la práctica y al desempeño profesional. El informe también recomienda a las empresas con trabajadores sin formación reglada que les ayuden a completarla con políticas de formación.

Transición de la formación al empleo. Se recomienda poner en marcha programas de asesoramiento, de creación de becas y contratos de prácticas, o de fomento del emprendimiento juvenil, entre otros ejemplos. También alcanzar acuerdos con centros educativos, crear titulaciones o centros de formación propios que sirvan también para cubrir las propias necesidades de cada empresa.

Empleabilidad y gestión de jóvenes en especial riesgo de exclusión social. Trabajando de forma conjunta empresa y entidades del Tercer Sector.

Políticos, Administraciones, Empresas, Ciudadanos, ¿qué estamos haciendo para construir un futuro digno para las generaciones que nos van a suceder?

Fuente: “El camino hacia el empleo juvenil. Qué puede hacer la empresa” (Observatorio Empresarial contra la Pobreza – Enero 2017)

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“Las élites se están dando cuenta de que la desigualdad está convirtiéndose en un hecho políticamente peligroso”

(Guy Standing, University of London (SOAS) & Basic Income Earth Network -BIEN-)

¿Qué está pasando? Pues, por una parte, que la globalización y la robotización amenazan con destruir miles de puestos de trabajo ya sean muy cualificados o poco cualificados. Y, por otra, que la forma desigual en la que se reparten los beneficios de la globalización y de los cambios tecnológicos está angustiando a la sociedad.

Las mismas élites se dan cuenta de que las desigualdades no pueden continuar creciendo. Ya empieza a haber reacciones, no siempre bien encaminadas (los populismos). El sistema actual de protección social genera mucha burocracia y hace que algunas personas en lugar de dedicar su tiempo a actividades generadoras de riqueza lo dediquen a buscar cuantas más ventajas mejor de la red de protección.

Que los cambios tecnológicos afectan al mercado de trabajo es un hecho que ha ocurrido otras veces y, al final, a pesar de las personas que han sufrido durante la transición, el cambio ha sido, en general, positivo. Las máquinas nos han liberado de los trabajos más tediosos y que exigían más esfuerzo físico, la productividad ha aumentado y con ella lo ha hecho el nivel de vida. Ahora, sin embargo, hay expertos que opinan que con el grado de automatización que aporta la inteligencia artificial, el escenario puede ser diferente y se pueden perder muchos puestos de trabajo de forma permanente.

Para intentar paliar esa situación, algunos países están planteando la creación de una renta básica universal, y Finlandia es hoy pionera en ello. Ese país va a hacer una prueba piloto, con horizonte temporal de dos años, con 2000 personas escogidas estadísticamente entre los 25 y los 58 años de edad que ya reciben ayudas públicas no contributivas por su situación de desempleados. Cada una de ellas recibirá una renta básica de 560 €/mes sin condiciones. Es decir no deberán demostrar que buscan un empleo, y podrán trabajar a tiempo parcial como temporeros o como autónomos. Tampoco tendrán la obligación de asistir a cursos de formación o mantener reuniones de control y seguimiento por parte de las oficinas de empleo. Paradójicamente  el primer objetivo de la renta básica a la finlandesa es el de fomentar la ocupación. Lo que ocurre en Finlandia es que los parados tienen una gran protección, pero la pierden si cogen trabajos aunque sea a tiempo parcial. Ahora, por ejemplo, en la ciudad de Oulu, tienen muchos parados profesionalmente muy competentes debido a la crisis de Nokia. Al mismo tiempo, hay empresas start-ups que les podrían dar trabajo, a veces a tiempo parcial, pero las cuentas no salen si el parado puede perder la protección social. Con esta situación salen perdiendo la start-up, el desempleado, el estado finés y la sociedad en general.

Esta nueva situación, en la que las sociedades occidentales se van a ver envueltas, genera muchas dudas y preguntas:

  • Si repartimos una renta básica, ¿habrá más personas que trabajarán o crearán empresas o más personas que dejarán de trabajar y malgastaran el dinero en alcohol o drogas? ¿Habrá gente que dejará trabajos poco interesantes y lo aprovechará para obtener una mejor formación y así poder optar a una mejora profesional?
  • Esa renta básica ¿aumentará la creación de pequeños negocios y se convertirá en un colchón amortiguador que permitirá probar suerte con menos riesgo?
  • Esa renta básica ¿frenará la situación actual en la que los beneficiarios de subsidios esquivan al sistema manteniendo los ingresos justo por debajo del nivel que les permite recibir importantes subsidios (por ejemplo la cobertura del 60% del alquiler de la vivienda en el caso finlandés)?
  • La linea entre la responsabilidad individual y la social ¿se hará más imperceptible? ¿Será más fácil “moverse” dentro del sistema en beneficio propio?
  • ¿Provocará esa renta básica un “efecto llamada”?
  • Esa renta básica ¿es sostenible desde el punto de vista financiero a nivel país? (Unos primeros cálculos estiman que a Finlandia le puede costar el 17% de su PIB. Que extrapolado a España obligaría a elevar la presión fiscal del actual 44% hasta el 65%).
  • Y ¿qué hay de las posibles externalidades? ¿Provocará esa renta básica que una parte de los beneficiarios, al tener unos ingresos garantizados, descarte cualquier forma de ocupación laboral? ¿Fomentará esa renta básica el crecimiento de la economía sumergida?
  • ¿Se perderá la consciencia del trabajo como acto enriquecedor para uno mismo y como un servicio, una colaboración, una contribución, para con la sociedad?

No sólo Finlandia está experimentando con la renta básica universal. Suiza ya se ha manifestado recientemente al respecto mediante un referéndum. El senado francés ha aprobado otro experimento y también los tendrán pronto en Canadá y en Holanda.

En cualquier caso el experimento finlandés merecerá ser tenido en cuenta y estudiados sus resultados. Aunque no debemos olvidar la distancia abismal que, hoy por hoy, existe entre el importantísimo sentido de la responsabilidad colectiva que se tiene en  los países nórdicos y el de los países mediterráneos al norte de África.

Más información en:

 

 

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“La educación no debe ser un arma política, sino una estrategia de competitividad de nuestra sociedad.”

Mariano Ballesteros (Director corporativo de RRHH en GRI).

A los nuevos profesionales que se incorporaran al mercado de trabajo, bien sean universitarios o provengan de ciclos de formación profesional, los conocimientos técnicos y específicos de sus estudios se les supone. Pero ¿qué otras características esperan encontrar las empresas en los nuevos candidatos?

Una de ellas es el dominio de idiomas distintos al materno y otra el dominio de la tecnología, es decir, aquello de los “nativos digitales” aunque el serlo no implica el entender las mecánicas y estrategias asociadas a aquella. En estos terrenos nuestro sistema educativo, aunque con dificultades, va avanzando. Sin embargo hay otras habilidades en las que nada se hace para que los futuros profesionales dispongan de ellas y las ejerciten. Capacidad de comunicación, de negociación, liderazgo, trabajo en equipo gestionando la diversidad, gestionar la contradicción que representa el competir y colaborar a un mismo tiempo, compromiso con los valores y objetivos del grupo y de la empresa, la transparencia, la imaginación (que es fuente de la innovación), capacidad para trabajar por proyectos, es decir, planificación de tareas, diseño del orden y orientación a resultados. la paciencia, la humildad, estar abiertos al aprendizaje continuo.

Si todo esto es cierto, y no hay duda que lo es por lo que se desprende del informe fuente de esta contribución, entonces ¿bajo qué perspectivas, con qué metodologías, debemos formar a nuestros alumnos de hoy para satisfacer sus necesidades del mañana y, por supuesto, las necesidades de la sociedad futura? ¿Están los formadores preparados? ¿Sirven los contenidos y metodologías educativas del Siglo XX?

Y ello me lleva a la pregunta inicial: ¿tiene nuestra sociedad, nuestro país, la estrategia educativa adecuada?

Fuente: “Encuesta Global de Empleabilidad”. Informe elaborado por la consultora francesa Emerging y el instituto de estadística alemán Trendence.

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Yo no enseño a mis alumnos, sólo les proporciono las condiciones en las que puedan aprender.
Albert Einstein (1879-1955).

En el año 2005 la generación Z (los nacidos después de 1995) ya habían cumplido los diez años y en el 2025 tendrán alrededor de 35. Pero a partir del 2020 desempeñarán un papel relevante en las empresas de todo el mundo. La llamada generación de Internet se caracteriza con frecuencia por su conectividad. Es la primera generación del siglo XXI.

Dicen que esta generación crece con unos factores clave que definirán su papel como profesionales: la tecnología, la crisis económica, los nuevos modelos de crecimiento y los nuevos métodos de aprendizaje. Es una generación permanentemente conectada, que son autónomos en su aprendizaje, que buscará nuevas formas de hacer las cosas a través de la tecnología y de los contenidos que comparten. Para ellos la información ya no representa el poder sino que lo más importante es compartirla.

Es una generación que primará antes al trabajo que le guste que a la seguridad y la estabilidad. A esta generación les motiva que las empresas creen escenarios que ofrezcan oportunidad de emprender. Están acostumbrados a formar parte de las decisiones que se toman en su entorno. No tienen aversión a trabajar por proyectos.

Es fácil observar que con estas premisas las empresas deberán adecuar sus estrategias a esas nuevas incorporaciones al mercado laboral e intentar “cazar” y retener el talento que aportaran.

Si todo esto es así, y parece que la tendencia lo corrobora, entonces ¿bajo qué perspectivas, con qué metodologías, debemos formar a nuestros alumnos de hoy para satisfacer sus necesidades del mañana y, por supuesto, las necesidades de la sociedad futura? ¿Sirven los contenidos y metodologías educativas del Siglo XX?

Y ello me lleva a la pregunta inicial: ¿tiene nuestra sociedad, nuestro país, la estrategia educativa adecuada?