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“Ni la cultura, ni la geografia, ni la lengua, ni la raza: el éxito o el fracaso de un país lo determinan la calidad de sus instituciones.”

(Daron Acemoglu – Economista del MIT).

Excelente, instructiva, y de lectura recomendable, la entrevista al profesor Acemoglu que el lector puede encontrar al final de esta humilde contribución.

Entrevista de la que podemos extraer el siguiente corolario: “la transición política española fue pacífica, pero se pagó el alto precio de permitir que la joven democracia no depurase los elementos y la forma de hacer del franquismo. Es decir, que las élites entendieran, y entiendan hoy todavía, a la política como una mera continuación de los negocios por otros medios.” En otras palabras, que las “élites extractivas” se están apropiando hoy con demasiada facilidad del Estado y de las Administraciones. Existe demasiada connivencia i proximidad entre los negocios, las empresas y los políticos. Con unas instituciones que no son suficientemente “inclusivas”. En especial en en países de la Europa del Sur (Spain of course).

Ahora permítame el lector repasar los conceptos utilizados por el profesor Acemoglu.

Se entiende por “élite extractiva” aquella minoría que se apropia de las rentas de otra mayoría en un proceso continuado, y que la sociedad, a través de sus mecanismos disfuncionantes (diseñados a propósito) facilita. En Europa, la llamada “crisis de la deuda soberana” y los “rescates bancarios” constituyen un buen ejemplo. La deuda adquirida por unos bancos (too big to fall) sería mutualizada, mediante la enajenación de viviendas, bajada de salarios, despidos… por las rentas más bajas de la sociedad para enjuagar este déficit. El Estado a través de unas leyes, hechas a medida de los poderosos, daría cobertura legal al expolio. En el caso de la crisis de deuda, las élites especulativas internacionales lanzan, a gran escala, órdenes de venta; de este modo, a los países altamente endeudados les cuesta más obtener financiación por lo que pagan más intereses para su devolución, este coste extra se financia mediante la disminución de prestaciones sociales del estado, subidas de impuestos… que soportan sus ciudadanos. Mecanismo simple ¿no es así?

En 2012 el profesor Acemoglu, junto a James Robinson, publica Why Nations Fail, una obra que fundamenta en las instituciones de una nación la clave de su éxito o fracaso. Su postulado esencial es que las instituciones políticas, y su “extractividad”, condicionan el desarrollo económico. En el caso de que aquellas tuvieran un bajo grado de democracia por ejemplo, estarían abocadas al fracaso. Añaden los autores que las élites denominadas extractivas no mantienen instituciones socialmente disfuncionales por incompetencia o ignorancia, sino exclusivamente porque garantizan la captura de rentas para las minorías que controlan el poder político y para su red clientela. Corruptelas incluidas.

Para el profesor Acemoglu, las instituciones políticas y económicas se clasifican en “inclusivas” -es decir, estar diseñadas para el beneficio de la ciudadanía- o “extractivas”, diseñadas para extraer rentas y perpetuar el poder de las élites. Del conflicto entre las élites y la ciudadanía habría un resultado en uno u otro sentido. Él mismo reconoce que todas las naciones se mueven en una escala de grises, no existiendo naciones perfectamente inclusivas. Reconoce que, por ejemplo, en los Estados Unidos, su sistema ha pasado a estar dominado por las élites políticas y la industria de los lobbies, que canaliza el dinero hacia ellos. Existe la oportunidad de que la población, en su conjunto, se convierta en políticamente activa e intervenga. Tiene la esperanza de que en Estados Unidos esto pueda suceder en algún momento, pero cree que será un proceso lento; en cualquier caso, no debería dejarse a los políticos solos, bajo el control de ellos mismos; de no ser así, el sistema deriva inevitablemente hacia la corrupción.

Así pues, lo dicho: el éxito o el fracaso de un país lo determinan la calidad de sus instituciones, y ésta depende de la voluntad de sus ciudadanos para que esas instituciones cambien y estén definitivamente al servicio de la sociedad. Lo cual nos beneficiará a todos, ciudadanos, empresas y empresarios.

 

Más información: 

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20170626/423699679648/la-corrupcion-es-la-ultima-herencia-del-franquismo.html

“Why Nations Fall”. Acemoglu, Daron; Robinson, James A. (2012). Crown Business Publishing.