Archivos para las entradas con etiqueta: educación

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“Más tecnología no es igual a mejores resultados porque el tema es qué tipo de pedagogía estamos utilizando. Si utilizas la herramienta mal, puedes causar más daño que beneficio”

(Francesc Pedró, 2015)

“En un tuit no puede decirse mucho. Esto conduce necesariamente a una mayor superficialidad”

(Noam Chomsky, 2013)

Una entrevista al Dr. Manfred Spitzer publicada en el diario “La Vanguardia”, en su edición del 22 de Octubre de 2016, ha levantado ampollas en la epidermis de una buena parte del mundillo de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación y más de uno se ha rasgado las vestiduras ante las tesis expuestas.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20161022/411206688578/moviles-y-ordenadores-en-las-aulas-dificultan-el-aprendizaje.html

¡Craso error cometen los fundamentalistas que maldicen al supuesto apóstata! El Dr. Spitzer es un científico (médico, psicólogo y filósofo) que dirige la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Ulm (Alemania) y también el Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neurociencias y el Aprendizaje. Sus trabajos y publicaciones avalan un largo camino de estudio sobre la influencia de las nuevas tecnologías, incluida Internet y las redes sociales, en el proceso de aprendizaje. Y lo hace bajo la perspectiva científico-médica del estudio del cerebro humano y de su comportamiento a lo largo de la vida, es decir, a lo largo del proceso de aprendizaje del ser humano. Sus tesis se alinean con otros estudios científicos de diversos grupos de investigación de prestigiosas universidades de toda la geografía (ver Digitale Demenz).

¿Quiere ello decir que de las ideas del Dr. Spitzer se desprende que hay que abandonar el uso de las nuevas tecnologías en el aula? En absoluto. Eso sería tan arriesgado como afirmar que los libros impresos deben desaparecer de las aulas. Aunque halla alguien que así lo postula. La propuesta central de sus ideas se basa, me atrevo a resumir, en la prudencia y en el cuidado escrupuloso con la metodología pedagógica en la docencia.

De hecho el estudio de la OECD de Septiembre de 2015, realizado con los datos de PISA-2012, corroboran las tesis del Dr. Spitzer. Este estudio constata que en los últimos diez años no se ha producido, por término medio, una mejora substancial en los alumnos en cuanto a comprensión lectora, matemáticas o ciencias, en aquellos países que han invertido más en la introducción de las nuevas tecnologías en las escuelas. Las nuevas tecnologías pueden facilitar el aprendizaje pero no garantizarlo. Según el estudio de la OECD aquellos estudiantes que hacen un uso moderado de los ordenadores en la escuela tienden a obtener mejores resultados que quienes hacen un uso intensivo. Los sistemas educativos necesitan encontrar formas más efectivas de integrar la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje para proveer a los educadores de los entornos de aprendizaje que complementen las teorías pedagógicas del siglo XXI y proveer a los niños de las habilidades del siglo XXI que necesitan para triunfar en el mundo del mañana. Si bien es cierto que la tecnología es la única manera de expandir dramáticamente el acceso al conocimiento, para cumplir con los horizontes que prometen las tecnologías los países deben invertir de forma efectiva y asegurarse que los docentes se encuentren a la cabeza del diseño y la implementación del cambio. Y, por supuesto, hacer seguimiento y obtener información empírica para comprobar la bondad, o no, de la decisiones estratégicas tomadas.

¡Estén tranquilos los talibanes! No se deben abandonar las nuevas  tecnologías. Simplemente se debe disponer de la metodología de enseñanza adecuada y ser prudente en el uso de aquellas.

Más información en:

  • “Digitale Demenz” (Manfred Spitzer, May/2013)
  • “Students, Computers and Learning: Making the Connection” (OECD, Sep 2015)

 

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“Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.”

(Benjamin Franklin)

Leo con sorpresa y asombro un artículo publicado en diario “el Periódico“,

http://www.elperiodico.com/es/noticias/educacion/escuela-innovadora-obliga-cambiar-libro-texto-vuelta-cole-curso-2016-2017-5364556

en el que aparece el siguiente texto:  “…los libros de texto no dejan de ser un refrito de la realidad y advierten de que, en un momento tan mutante como el actual, en que los estudiantes tienen un acceso permanente a nuevas informaciones, los manuales escolares se quedan en lo elemental, no animan a ir más allá. No personalizan el aprendizaje y, al contrario, encorsetan la manera de dar clases. El libro de texto es visto como un producto del pasado.”

Continuando con la lectura me encuentro con la siguiente afirmación: “La tendencia internacional, apunta a un futuro en que los materiales de trabajo en el aula se encontrarán en plataformas digitales, que conectarán a los estudiantes con las fuentes originales, que les guiarán en el aprendizaje pero sin dictarles cómo tienen que hacerlo.”

No seré yo el que ponga en duda el fundamento empírico y científico que sustenta tales declaraciones. Aunque reconozco que, de haberlo, me gustaría conocer ese fundamento. Y esas lecturas me mueven a otras reflexiones. Se debe reconocer la penetración de las nuevas tecnologías en, vamos a llamarle, “el proceso educativo”. Esas tecnologías aportan nuevos y valiosos medios y herramientas que pueden permitir optimizar la eficacia y la eficiencia del proceso. Es cierto que el libro de texto como tal no ha tenido cambios significativos en los últimos decenios. Pero de ahí a afirmar que son un refrito, un producto del pasado creo que es sumamente injusto. Y todo ello con mi más sincero reconocimiento y respeto para con los autores y editores, sin cuyos productos y aportaciones muchos de nosotros no habríamos llegado al nivel educativo y cultural que tenemos.

No menos cierto es que aquél “proceso educativo” se está viendo inmerso en variados intentos de reinvención, en parte por el impacto tecnológico. Intentos que, a mi juicio, en muchas ocasiones se asemejan más a un “prueba y error” que a la adopción de una metodología probada y con evidencia empírica de la obtención de resultados satisfactorios.

Con todo las cuestiones más importantes que se me plantean son: ¿Sabemos realmente enseñar a aprender? ¿Sabemos motivar, incentivar y potenciar la inquietud, el deseo de aprender en los alumnos? ¿Sabemos hacer sentir en el alumno la satisfacción de aprender? ¿Sabemos fomentar en los alumnos la capacidad de análisis y el espíritu crítico necesario que les permita discernir de forma adecuada una vez inmersos en el océano digital?

En cualquier caso lo cierto es que ese océano digital no es ni mucho menos incompatible con el libro. Y que éste, tenga el formato que tenga, continuará acompañando a todo aquel que sienta el deseo de saber, de conocer, de aprender.

La sabiduría está en los libros. Sin libros no hay cultura. Sin cultura no hay libertad. Sin libertad no hay progreso. Sin progreso no hay sociedad avanzada.

https://www.youtube.com/watch?v=BJSFIIO8y-g

Otras contribuciones relacionadas:

https://valoradicional.wordpress.com/2015/11/27/tenemos-la-estrategia-educativa-adecuada-i/

https://valoradicional.wordpress.com/2015/12/05/tenemos-la-estrategia-educativa-adecuada-ii/

https://valoradicional.wordpress.com/2016/04/30/es-necesario-ensenar-a-aprender-tenemos-la-estrategia-educativa-adecuada-iii/

 

 

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“La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos.”
George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

No cabe la menor duda de que es bueno que un estado disponga de la estabilidad política necesaria que le permita planificar y llevar a cabo las acciones que desemboquen en el crecimiento y desarrollo futuro de la sociedad así como en el bienestar de sus ciudadanos.

Ahora bien, en el caso del estado español y ante el resultado de las últimas elecciones celebradas el 26 de Junio de 2016, se produce una situación especial. Los dos partidos políticos más corruptos de la historia reciente de España (PP y PSOE) han logrado los dos primeros puestos de los resultados electorales, aunque cada uno de ellos sin la mayoría necesaria para gobernar. Sorprendente ¿no? Y sorprendente también el hecho de que en ninguno de sus mitines ni en sus programas electorales se ha hecho la más mínima referencia a los casos de corrupción que les afectan. Y mucho menos a cualquier intención de atajarlos.

¿Nos debería alarmar esa situación? ¿Han valorado los electores el impacto que ese sin fin de casos de corrupción tiene en la sociedad tanto desde el punto de vista ético como del económico? ¿Indican esos resultados electorales que la sociedad española se siente cómoda con la corrupción? ¿Forma parte la corrupción del ADN de la sociedad española?

Como ciudadano  me asusta pensar en algunas de las posibles respuestas a esas preguntas. La aceptación implícita de la corrupción como un hecho con el que hay que convivir no es bueno para nadie. Una sociedad que se precie y aspire a construir un futuro mejor para sus componentes no puede caer en la trampa de amparar y consentir la lacra de la corrupción. A esa lacra cancerígena hay que administrarle la quimioterapia más agresiva a fin de erradicarla por completo. En otro caso la sociedad entera enfermará y acabará muriendo.

Información adicional en: https://es.wikipedia.org/wiki/Corrupción_en_España

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En un espíritu corrompido no cabe el honor.

(Tácito – Historiador romano.)

Lamentablemente es así. España se ha convertido en tierra abonada de corrupción. Y esta lacra, este cáncer social, está llegando a lo más profundo de la sociedad. Atrás quedaron los casos de corrupción que se dieron bajo los gobiernos de la República (que de haberlos los hubieron), del franquismo, de los gobiernos de Felipe González, de Aznar, de Rodriguez Zapatero o de Rajoy. Hoy los corruptos pertenecen a gran variedad de posiciones sociales. Como siempre a la casta de los políticos ( José Manuel Soria, Rodrigo Rato, Mar Garcia Vaquero -compañera de Felipe González-, Micaela Domeq -esposa de Arias Cañete-, Oleguer Pujol -familia Pujol-, Francisco y Juan José Franco -nietos del dictador Francisco Franco-, entre otros); a los empresarios (José Luís Nuñez, Demetrio Carceller, los Albertos -Cortina y Alcocer-, Riu, Miguel Blesa, etc.); a los deportistas (Sánchez Vicario, Alex Criville, Leo Messi, Neymar Jr., entre otros); a los mediáticos y a los artistas (Montserrat Caballé, Jorge Javier Vázquez, Pedro Almodóvar, Bertin Osborne, Imanol Arias, Ana Duato, Joaquin Sabina, Ana Torroja y varios más); y también al selecto grupo de los ilustres (Mario Vargas Llosa, Pilar de Borbón o el tándem Urdangarin-Borbón, como ejemplos).

A muchos de esos corruptos les hemos oído declaraciones en favor de la progresía, de las posiciones izquierdistas o social demócratas. Pero lo que más me enoja es el absoluto desprecio que todos ellos presentan hacia la sociedad. Anteponiendo su avaricia, su maliciosa codicia, frente a la contribución al bienestar y el progreso social. Esos personajes olvidan que con los impuestos de TODOS los ciudadanos se ha construido, y se mantiene, el estado del bienestar. Que los impuestos son el precio de la civilización y del progreso social (Antony Atkinson). Y los políticos se cuidan bien de no explicarlo.

Pero atención, no son sólo los grupos sociales antes mencionados los implicados. No se puede olvidar otro fenómeno que abona el terreno a la corrupción. Se trata del desempleo. A menudo uno se pregunta cómo puede ser que en un lugar con una tasa de desempleo del 21% (4.791.000 parados en España) sobre el total de población activa, no se produzca una revuelta social. Y la respuesta está en otro tipo de corrupción que es la economía sumergida. Que para la llamada España representa el 20% del PIB. Lo que equivale a 216.000 millones de euros (fuente de datos: INE Abril 2016).

Y ¿cómo atajar este grave problema que corroe a la sociedad? Pues ahí van unas sugerencias, y que el amable lector les de el orden de prioridad que le parezca oportuno:

  • Educación. Proporcionar formación, desde los primeros años escolares, en los principios éticos, de contribución y de solidaridad que deben ayudar a construir una sociedad mejor, con mayor progreso y más justa. No se debe olvidar que la formación de calidad de las personas está íntimamente ligada a la prosperidad y el progreso de las sociedades a las que pertenecen. España es un lugar donde el 43% de la población adulta (entre 25 y 64 años) no ha pasado de la enseñanza primaria (frente al 21% de la Unión Europea).
  • Reforma de la Justicia. Es necesaria una verdadera y drástica reforma, con cambios profundos en la legislación y en el sistema judicial. A fin de que los procesos sean eficaces, ágiles y no se pudran en las manos de los funcionarios (jueces y magistrados incluidos).
  • Mejores Controles. Se hace imprescindible disponer de mecanismos de control (civil, penal, tributario, mercantil, societario) que de forma eficaz detecten de inmediato cualquier práctica corrupta a todos los niveles.
  • Castigo ejemplar. No se trata aquí del “ojo por ojo” ni de “cortar la mano al ladrón”. Pero si de que aquél, o aquella, que es cazado, de forma pública y notoria devuelva con creces a la sociedad aquello que a ella le pertenece.

Tenemos pues una dura y ardua tarea si queremos erradicar de nuestra sociedad la lacra de la corrupción. Y, además, todos debemos implicarnos. La sociedad del futuro la construimos entre todos.

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“Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender.”

(Arturo Graf -Poeta italiano)

El resultado que cuenta de verdad de toda la cadena de valor del proceso educativo es que, al final del proceso, los alumnos hayan adquirido los conocimientos, las habilidades, el dominio de las herramientas tecnológicas y, fundamentalmente, que sean capaces de actualizarse permanentemente. Es decir, que se les haya enseñado a aprender y también a responsabilizarse de su propio aprendizaje. El docente ya no debe ser una fuente, una correa de transmisión, de información. El docente que hoy se necesita es un facilitador de experiencias educativas. El alumno no deber ir al aula sólo a escuchar, debe ir a hacer otras cosas. Debe ir a encontrarse con retos que superar, a desarrollar su creatividad, a darse cuenta de que el fracaso no es tal si de él algo se aprende.

Con los métodos de enseñanza tradicionales los alumnos están acostumbrados a resolver un problema con una única respuesta. Sin embargo en la vida profesional y empresarial los problemas tienen a menudo más de una respuesta. En la vida profesional y empresarial hay muchos más proyectos que procesos, lo que obliga a que para abordarlos se deban crear equipos humanos multidisciplinares en los que cada individuo se aproxime más a la realidad y desde perspectivas distintas. Equipos en los que sus miembros afloren su espíritu creativo y emprendedor. Hoy todavía la mayoría de la gente de las empresas no está preparada para innovar, lo está para ser eficiente, mientras que el futuro del negocio con frecuencia pasa por el intraemprendimiento.

Y para que todo ello ocurra es necesario e imprescindible que el docente ayude a los alumnos a desarrollarse como personas, les ha de conocer, ha de motivarlos, les ha de asesorar, ha de proporcionarles soporte y comprensión. Ha de incentivar su creatividad, les ha de enseñar a pensar con espíritu crítico. Ha de generar en ellos una visión global e internacional que les permita descubrir nuevas culturas y nuevas oportunidades. Debe inducirles un fuerte compromiso ético para que nuestra sociedad sea un lugar mejor para vivir.

Todo esto no será posible si no les damos a los docentes los conocimientos y herramientas con los que poder afrontar ese gran reto que es la formación de los futuros miembros (trabajadores, profesionales, empresarios) de la sociedad del futuro.

En los últimos años he tenido la gran oportunidad de conocer distintos colegios y escuelas, ya fuesen de titularidad pública o privada, con distintos modelos educativos . Y he constatado la gran brecha que existe entre esas instituciones. Mientras unas se alinean con la innovación y experimentan la forma con que satisfacer las necesidades de la sociedad del mañana, otras están ancladas en lo tradicional, me atrevo a decir en el inmobilismo. Y lo más penoso es el haber encontrado a docentes desanimados. Excelentes conocedores de su disciplina pero poco comunicadores, poco o nada empáticos, faltos de recursos y de técnicas para motivar, incentivar, dirigir proyectos, adaptare al cambio o gestionar grupos humanos heterogéneos. Docentes que son conscientes de sus limitaciones y debilidades y a los que parece que nadie les preste atención para ayudarlos en los nuevos retos ante los que se encuentran.

Y ello me lleva a la pregunta inicial: Ante los grandes retos de futuro que debe afrontar nuestra sociedad ¿tiene esa sociedad, nuestro país, la estrategia educativa adecuada?

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“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.”
(William Shakespeare)

Entre los años 1870 y 1970 la segunda revolución industrial en los Estados Unidos cambió todos los campos de la economía y las formas de vida de los ciudadanos. En algunas décadas los grandes descubrimientos ofrecieron a los norteamericanos el acceso al agua corriente en sus casas, a la electricidad o al teléfono. El automóvil representó la revolución en el transporte y los fulgurantes avances de la medicina permitieron alargar la esperanza de vida. Estos cambios estuvieron acompañados de un alto incremento de la productividad per capita y de elevadas tasas de crecimiento económico. En las décadas posteriores, aunque se continuaron produciendo innovaciones los factores que miden el crecimiento en relación al progreso tecnológico se debilitaron.

La tercera revolución industrial, la de las TIC, no ha significado un cambio tan drástico en el comportamiento de la sociedad comparada con sus predecesoras. De hecho su impacto ha sido sobre sectores que apenas representan el 7% del PIB de los USA. Los robots entraron hace cerca de cincuenta años en las cadenas de montaje del  sector del automóvil. Pero la economía ha tenido tiempo de adaptarse. Aparecieron nuevos empleos que sustituyeron a aquellos que fueron destruidos por el progreso tecnológico.

Hoy en día el aumento de las desigualdades y las tensiones a la baja  de los salarios son causas que provocan que para las jóvenes generaciones se desvanezca la posibilidad de tener un nivel de vida superior al de sus progenitores como ha venido ocurriendo en el siglo XX. Y ello es debido al fenómeno de estancamiento (secular stagnation) en el que la debilidad de la economía, el descenso de crecimiento demográfico, el envejecimiento y el progreso tecnológico, conducen a un periodo de actividad económica anémica. (Un dato: en la actualidad el 55% de la población española tiene entre 40 y 65 años). Lo cual tendrá consecuencias en las políticas económicas. Por la parte monetaria será necesario habituarse a unos tipos de interés estructuralmente bajos. Mientras que por el lado presupuestario el descenso de los salarios y el envejecimiento de la población se traducirán en una disminución de los ingresos fiscales y en una fuerte presión al alza de los gastos sociales y de las pensiones. Lo que implicará un incremento de la deuda pública o bien un incremento de los impuestos y una disminución de las prestaciones sociales.

De acuerdo con estas reflexiones del profesor Gordon y con los datos que hoy nos indican la ralentización tanto de los países desarrollados como de los emergentes, tal vez debamos empezar a tomarnos en serio el que la edad de oro del crecimiento ya forma parte del pasado.

Fuente: “The Rise and Fall of American Growth”. Robert J. Gordon. Princeton University Press.

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“Donde hay educación no hay distinción de clases.”
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

Una investigación de los profesores Alessandra Bonfiglio y Gino Gancia, de la Universitat Pompeu Fabra, ha demostrado que la incertidumbre (volatilidad financiera, conflictos políticos, desastres naturales, terrorismo, ..) no siempre es perjudicial para la economía. Ya que en ocasiones puede facilitar la adopción de reformas que aportarán beneficios a corto plazo.

En su investigación destacan que los gobiernos pueden adoptar reformas estructurales en periodos de elevada incertidumbre. Reformas que pueden ser beneficiosas a medio y largo plazo, pero que tienen un alto coste político a corto plazo. Y por ello los políticos son reticentes a adoptar ese tipo de reformas a pesar de que saben sobradamente que deberían hacerlo. Los políticos suelen actuar de manera miope, fijándose sólo en el resultado de las próximas elecciones, en el cortoplacismo.

Por otra parte, es evidente que existe una cierta asimetría informativa entre los ciudadanos que votan y los políticos que toman las decisiones. Los ciudadanos disponen, por regla general, de menos información que los políticos. De forma que éstos pueden aprovecharse de esa asimetría para justificar su manera de actuar, en especial en situaciones de volatilidad.

En su análisis de datos correspondientes a 56 países, con diferentes sistemas políticos y distintos niveles de desarrollo económico, ambos investigadores han hallado que se adoptan más reformas en las democracias que en las autocracias. En especial en aquellas democracias en las que los que los ciudadanos están bien informados. Para estudiar la influencia que tiene una sociedad bien informada, han analizado el nivel de lectura de periódicos en los distintos países. Concluyendo que allí donde los ciudadanos están más y mejor informados la economía va mejor.

El trabajo de estos profesores da validez a algo que muchos ya intuíamos. Esto es: la formación de calidad de las personas está íntimamente ligada a la prosperidad y el progreso de las sociedades a las que pertenecen.

Así pues he ahí la razón por la que todas las reformas educativas llevadas a cabo en España, por los PP y PSOE, sólo buscan perpetuar la ignorancia de la ciudadanía.

Fuente: “La economía va mejor con ciudadanos bien informados”. Alessandra Bonfiglioli, Gino Gancia. Universitat Pompeu Fabra. (La Vanguardia, 02/20/2016)

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Si me engañas una vez, tuya es la culpa: si me engañas dos, es mía.

-Anaxágoras (Filósofo Griego)-

Leo en la prensa económica, esa prensa amarilla, lo siguiente: “Europa denuncia, según el comisario europeo de servicios financieros (Jonathan Hill), la desprotección del cliente ante la venta cruzada de productos financieros. Los consumidores de la UE están expuestos a un indeseable riesgo de daños“. Y la redactora de turno se abona en el tema. Que si se ha causado un detrimento significativo a los consumidores. Que si se ha minado la confianza del mercado. Que si la venta cruzada es un campo abonado para abusar de los clientes. Y otras perlas similares.

No se que pensaran ustedes, pero a mi me parece claro que para emitir semejantes opiniones no nos hace falta que desperdiciemos nuestro dinero en mantener a esos altos funcionarios ni a sus ejércitos de oficinistas bruselenses (por lo de Bruselas).

La venta cruzada la utiliza hasta el propietario de la charcutería cercana a casa cuando compro algún queso exquisito y me “recomienda” las tostadas adecuadas y el vino oportuno.

Vamos a ver. La solución no está en criminalizar al canal comercial. La solución está en proporcionar mejor formación, mejor cultura financiera al cliente, a fin de que mejore su capacidad crítica y su capacidad de evaluación de lo que más le interesa y conviene en cada momento de su vida.

Fuente: Expansión (2016, Feb. 5)

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“La educación no debe ser un arma política, sino una estrategia de competitividad de nuestra sociedad.”

Mariano Ballesteros (Director corporativo de RRHH en GRI).

A los nuevos profesionales que se incorporaran al mercado de trabajo, bien sean universitarios o provengan de ciclos de formación profesional, los conocimientos técnicos y específicos de sus estudios se les supone. Pero ¿qué otras características esperan encontrar las empresas en los nuevos candidatos?

Una de ellas es el dominio de idiomas distintos al materno y otra el dominio de la tecnología, es decir, aquello de los “nativos digitales” aunque el serlo no implica el entender las mecánicas y estrategias asociadas a aquella. En estos terrenos nuestro sistema educativo, aunque con dificultades, va avanzando. Sin embargo hay otras habilidades en las que nada se hace para que los futuros profesionales dispongan de ellas y las ejerciten. Capacidad de comunicación, de negociación, liderazgo, trabajo en equipo gestionando la diversidad, gestionar la contradicción que representa el competir y colaborar a un mismo tiempo, compromiso con los valores y objetivos del grupo y de la empresa, la transparencia, la imaginación (que es fuente de la innovación), capacidad para trabajar por proyectos, es decir, planificación de tareas, diseño del orden y orientación a resultados. la paciencia, la humildad, estar abiertos al aprendizaje continuo.

Si todo esto es cierto, y no hay duda que lo es por lo que se desprende del informe fuente de esta contribución, entonces ¿bajo qué perspectivas, con qué metodologías, debemos formar a nuestros alumnos de hoy para satisfacer sus necesidades del mañana y, por supuesto, las necesidades de la sociedad futura? ¿Están los formadores preparados? ¿Sirven los contenidos y metodologías educativas del Siglo XX?

Y ello me lleva a la pregunta inicial: ¿tiene nuestra sociedad, nuestro país, la estrategia educativa adecuada?

Fuente: “Encuesta Global de Empleabilidad”. Informe elaborado por la consultora francesa Emerging y el instituto de estadística alemán Trendence.

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Yo no enseño a mis alumnos, sólo les proporciono las condiciones en las que puedan aprender.
Albert Einstein (1879-1955).

En el año 2005 la generación Z (los nacidos después de 1995) ya habían cumplido los diez años y en el 2025 tendrán alrededor de 35. Pero a partir del 2020 desempeñarán un papel relevante en las empresas de todo el mundo. La llamada generación de Internet se caracteriza con frecuencia por su conectividad. Es la primera generación del siglo XXI.

Dicen que esta generación crece con unos factores clave que definirán su papel como profesionales: la tecnología, la crisis económica, los nuevos modelos de crecimiento y los nuevos métodos de aprendizaje. Es una generación permanentemente conectada, que son autónomos en su aprendizaje, que buscará nuevas formas de hacer las cosas a través de la tecnología y de los contenidos que comparten. Para ellos la información ya no representa el poder sino que lo más importante es compartirla.

Es una generación que primará antes al trabajo que le guste que a la seguridad y la estabilidad. A esta generación les motiva que las empresas creen escenarios que ofrezcan oportunidad de emprender. Están acostumbrados a formar parte de las decisiones que se toman en su entorno. No tienen aversión a trabajar por proyectos.

Es fácil observar que con estas premisas las empresas deberán adecuar sus estrategias a esas nuevas incorporaciones al mercado laboral e intentar “cazar” y retener el talento que aportaran.

Si todo esto es así, y parece que la tendencia lo corrobora, entonces ¿bajo qué perspectivas, con qué metodologías, debemos formar a nuestros alumnos de hoy para satisfacer sus necesidades del mañana y, por supuesto, las necesidades de la sociedad futura? ¿Sirven los contenidos y metodologías educativas del Siglo XX?

Y ello me lleva a la pregunta inicial: ¿tiene nuestra sociedad, nuestro país, la estrategia educativa adecuada?