Archivos para las entradas con etiqueta: financiación

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El dinero es como el estiércol, no es bueno a no ser que se esparza.

(Francis Bacon)

En el origen, el negocio de la banca es extremadamente sencillo: toma dinero prestado (pasivos) de sus clientes a los que ofrece un tipo de interés, para luego prestarlo (activos) a otros clientes a un tipo de interés superior. Pero, ¿deben esos pasivos ser necesariamente dinerarios, es decir, papel moneda? Pues la respuesta es que no necesariamente, como ocurre en Indonesia, un país insular del sudeste asiático que abarca más de 17.000 islas con una población de 255 millones de personas y con una renta per capita de 3.600 US$ (en 2014).

Makassar es la capital y mayor ciudad de la provincia de Sulawesi (islas Célebres Meridional) en Indonesia. Cada día esta ciudad de 2,5 millones de personas produce 800 toneladas de basura, la mayor parte de la cual acaba formando parte de una montaña de desperdicios de cinco pisos de altura y que ocupa una superficie de dos campos de futbol. Según el Ministerio de Medio Ambiente indonesio un 70% de la basura del país se almacena en grandes vertederos al descubierto.

Esta situación de gran impacto medioambiental junto al perfil de extrema pobreza de la población, ha llevado a que se gestase y creciera una iniciativa emprendedora realmente creativa: la banca de la basura. Que nace, por una parte, como una forma de reducir la presión sobre la proliferación de grandes vertederos y, por otra, como vía de incentivar e incrementar el reciclaje. Como ejemplo de ello tenemos al  Mutiara Trash Bank. Esta nueva banca permite a los ciudadano más pobres el acceso a servicios financieros básicos como el ahorro y el crédito. Servicios de los que nunca antes habían disfrutado.

El modelo de este particular negocio bancario es simple e ingenioso. Los ciudadanos recogen elementos reciclables como los envases de plástico, el papel, los envases Brik o el metal, llevándolos a los puntos de recogida, es decir, a la “oficina del banco de basura” donde serán pesados y depositados a la vez que se les adjudica un valor monetario que a su vez se registrará debidamente en “la cuenta de ahorro” del ciudadano cliente. Cuenta de la que, de forma periódica, el titular podrá retirar dinero o hasta solicitar créditos.  Para garantizar el sistema, la Administración establece y fija los precios, el importe económico, a los que cada unidad de peso de la basura que se deposite estará asociada. Toda la basura recogida es llevada a diario a empresas recicladoras que las pagaran también a un precio pactado. He aquí el margen financiero de este singular modelo de banca, aunque sea con precios fijados.

El Mutiara Trash Bank desarrolla además una importante labor social financiando que jóvenes estudiantes ayuden a la escolarización de los más pequeños sin recursos. Los “clientes titulares de cuentas de ahorro” pueden cambiar los productos reciclables  recogidos directamente por arroz, tarjetas de prepago para teléfonos o bien para pagar sus consumos de electricidad.

Para esos ciudadanos este modelo de banca es la forma más cercana a una institución financiera que han tenido en su vida. En Indonesia hay más de 2.800 Trash Banks que operan en 129 ciudades y que dan servicio a 175.000 “clientes”.

Fuente: Bloomberg BusinessWeek (May30/June6-2016)

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El que trabaja principia bien, el que ahorra termina mejor.

(Anónimo)

Durante los últimos 30 años, y alentadas por unas excepcionales expectativas económicas y de negocio, las rentabilidades de la renta fija y de la renta variable, en los Estados Unidos y en la Europa Occidental han sido considerablemente más altas que lo que mostraba la tendencia del largo plazo. Hoy, esas condiciones se están debilitando o incluso revertiendo. En un informe realizado por McKinsey se apunta a un desplome de la rentabilidad media anual de que disfrutaran los inversores en los países occidentales entre el 2016 y el 2035, comparada con la del periodo 1985-2014.

  • Durante el periodo 1985-2014 , los rendimientos de la renta variables en USA y EU se situaron en el  7,9% lo que representa un incremento de entre 1,4 y 3,0 puntos porcentuales sobre la media de 100 años. En el mismo periodo los rendimientos de la renta fija se situaron en USA en el 5,0%, es decir 3,3 puntos porcentuales por encima de la media de 100 años. Mientras que en EU el rendimiento e situó en el 5,9% (4,2 punto porcentuales por encima de esa media).
  • Diversas causas han influido en esa situación: la reducción de las tasas de inflación y tipos de interés desde los niveles inusualmente altos de la década de los 1970’s y principios de los 1980’s; el crecimiento del PIB mundial impulsado por la demografía, las mejoras en la productividad, el rápido crecimiento de China; el incremento de beneficios empresariales con la apertura de nuevos mercados; y los avances en la automatización y las mejoras en las cadenas de suministros que contribuyen a la contención de costes.
  • Algunas de esas tendencias se mantienen hoy aunque con mayor lentitud. Mientras que  las TIC y las tecnologías disruptivas mejoraran los márgenes futuros de algunas empresas,  las grandes compañías que obtuvieron suculentos beneficios en el pasado deberán hacer frente a la presión competitiva de las nuevas empresas que emergen de la globalización. Los rivales más pequeños y más ágiles, les robarán cuota de mercado. Los gigantes de la tecnología (Amazon, Google, entre otros) entrarán en negocios y mercados hasta ahora privilegio de unos pocos. Sin olvidar que grandes economías como la China, que han crecido con rapidez,  deberán hacer frente al endeudamiento acumulado.
  • Como resultado de ello, la rentabilidad de las inversiones en los próximos 20 años es previsible que caiga por debajo de la que se obtuvo en el periodo 1985-2014. En un escenario de crecimiento global lento la rentabilidad de la bolsa en USA, para los próximos 20 años, se situará entre el 4,0% y el 5,0% (más de 2,5 puntos porcentuales por debajo de la media del periodo 1985-2014). En cuanto a la renta fija, su rentabilidad se situará entre el 0,0% y el 1,0% (4,0 puntos porcentuales de la del periodo 1985-2014). Aún en un escenario de mayor crecimiento basado en un incremento de la productividad, las rentabilidades seguirán estando por debajo de la media de los últimos 30 años. Con caídas de entre el 1,4% y el 2,4% para la renta variable, y caídas de entre el 3,0% y el 4,0% para la renta fija, tanto en USA como en EU.

La mayoría de los inversores de hoy -los baby boomers– han pasado toda su vida laboral durante esa edad de oro del periodo 1985-2014. Para ellos un largo periodo de rentabilidades muy bajas les representará tener que afrontar ajustes muy dolorosos. Se hará absolutamente necesario incrementar el ahorro para la jubilación, jubilarse más tarde o reducir el consumo durante la jubilación, lo que representará un lastre adicional para las economías.

En cuanto a la generación de los hoy treintañeros –la generación Y–  para poder compensar una caída del 2,0% de la rentabilidad de sus ahorros de jubilación deberán alargar en 7 años su edad de jubilación o doblar las cantidades periódicas que destinen a ese ahorro.

Con estos escenarios los fondos de pensiones, bien sean públicos o privados, deberán hacer frente a situaciones tales como el déficit de ingresos (menos ahorradores y menos cantidades ahorradas) o los riesgos de insolvencias (¿suena lo de la hucha de las pensiones en España?). Las dotaciones empresariales a fondos de pensiones se verán seriamente afectadas. Por las mismas razones también sufrirán las compañías aseguradoras que administran el ahorro finalista. Los Gobiernos y las Administraciones tendrán que hacer frente en sus presupuestos a demandas crecientes de servicios sociales, de atención a los más mayores y de atención a la pobreza.

Pero que no cunda el pánico, we need be positive !!. Como mínimo tenemos la información que nos marca una tendencia. Ahora nos toca, como individuos y como sociedad, tomar las medidas necesarias para paliar la situación que se avecina. What else can we do ?

Fuente: “Diminishing Returns: Why Investors May Need To Lower Their Expectations”

(Mckinsey Global Institute / May 2016)

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” Si alguna vez, ve saltar por la ventana a un banquero suizo, salte detrás. Seguro que hay algo que ganar. ”

(Voltaire ( 1694 – 1778 ) Escritor, historiador y filósofo francés.)

Es viernes por la tarde, en el centro de Manhattan, un numeroso grupo de millenials se dispone a disfrutar de su happiest hour en una fiesta privada a la que han sido invitados. Todos ellos tienen en común que, en un pasado más o menos reciente, han suscrito un préstamo con una sociedad no bancaria de servicios financieros (shadow bank) de nombre Social  Financie, más conocida como SoFi. La organización de la fiesta se enmarca en la campaña iniciada por SoFi bajo el lema:  to kill banks.

SoFi nació hace apenas cinco años ofreciendo la refinanciación de préstamos de estudios a graduados y postgraduados de las universidades top de los USA. Para luego entrar también en el mercado de los préstamos personales, las hipotecas y la gestión de patrimonios. Esta empresa fija su cliente objetivo en los millenials, a los que invita a sentirse miembros de un selecto club con la esperanza de crear una larga relación comercial-financiera con ellos. En lugar de basarse en la clásica evaluación de riesgos y en los ratios de endeudamiento sobre ingresos, el modelo seguido por SoFi se centra en aquellos segmentos de clientes potenciales que ingresan más de lo que gastan, que trabaja en profesiones con altas remuneraciones. Cuando un cliente pierde su empleo, SoFi le ofrece la suspensión temporal de las cuotas de préstamo y le facilita entrevistas con empresas que pueden ser posibles empleadoras. Y si un cliente tiene la intención de iniciar su propio negocio/empresa, SoFi suspende por un semestre los pagos de cuotas del préstamo al tiempo que le facilita contactos con agentes de capital-riesgo que le puedan ayudar en la cristalización de la idea.

SoFi es un claro ejemplo de fin tech y de banca en la sombra, que aprovechan nichos de mercado con la intención de ofrecer un mejor servicio, más adaptado a las necesidades y circunstancias del cliente, y mediante un uso exhaustivo de las TIC y de los dispositivos móviles.

Pero, como siempre, no todo es color de rosa. Este tipo de empresas no captan depósitos lo que les permite esquivar el estar bajo la lupa de los organismos reguladores lo cual, a su vez, les otorga una cierta opacidad. Y es precisamente por no captar depósitos, que actúen como contrapartida de los préstamos que conceden, que les hace necesario captar capital bien sea a través de inversores, de capital riesgo o mediante la emisión de bonos (que no es más que la consabida titulización de la cartera de préstamos (algo deja vu ¿no es así?). Ya que para poder prestar dinero primero hay que disponer de él. Por otra parte, se basan en un modelo que no deja claro que se vaya a obtener una cuenta de resultados apetitosa en cuanto a beneficios. Por no mencionar el riesgo, que esas empresas siempre deben tener presente, de que los Bancos Centrales alteren las políticas de tipos de interés (a la baja) y mermen de forma muy seria su competitividad y rentabilidad de esas empresas.

Además no podemos olvidar que la banca tradicional dispone de mayor músculo financiero y mayores recursos para hacer frente a los vaivenes del mercado y para adaptarse a los cambios en éste. No en vano una de esas empresas en  “la sombra” (OnDeck) ha anunciado haber llegado a un acuerdo con JPMorgan Chase para convertirse en su filial de financiación a pequeñas empresas (si no puedes vencer a tu competidor, alíate con él !!).

En cualquier caso el shadow banking está ahí, luchando por hacerse un hueco en el mercado y habrá que ver con que trozo de tarta se queda y si esa porción es suficientemente apetitosa (léase rentable).

Fuente: 

https://www.sofi.com

Bloomberg BusinessWeek

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“El interés es la rueda principal de la máquina del mundo.”
(August von Kotzebue (1761-1819) Dramaturgo alemán.)

Pues parece que de hecho, y aunque hay muchos tipos de interés, si son posibles. Pero ante todo hagamos dos apuntes previos. El primero: “el objetivo de cualquier inversión debe ser el de mantener el poder adquisitivo del dinero a invertir o en otras palabras batir a la inflación para que con cada euro podamos comprar cosas equivalentes hoy y en el futuro.” El segundo viene determinado por la siguiente ecuación:

Tipo de interés nominal = Tipo de interés real + Tasa de inflación esperada

Veamos un ejemplo. Si deseo invertir 1000€ en un bono de deuda soberana, es decir deuda de un Gobierno, con vencimiento de un año y un interés nominal del 4%. Es lógico que piense que dentro de un año recibiré 1040€. Ahora bien, si durante ese año la inflación ha sido del 3% entonces el interés real que percibiré será del 1%. Aún más, si la inflación durante ese año fuese del 5% entonces entonces el interés real recibido será del -1%. En este caso los 1040€ que recibo sólo podrán comprar el equivalente a 990 de hoy, y comprobaremos que hemos cometido un error de previsión ya que la inflación ha ido en nuestra contra.

En la actualidad esa situación de interés negativo se ha producido por una parte por las políticas de algunos bancos centrales (como el BCE) con la esperanza de activar las economías. Y por la otra por la gran demanda de deuda, o si se prefiere de activos financieros, de alta calidad (AAA) y solvencia y con bajo riesgo (como el caso de la deuda alemana, la suiza o la danesa por ejemplo). Y esto ¿cómo pasa? Pues una razón es por que las compañías de seguros y los bancos europeos deben aumentar sus reservas de bonos sin riesgo para cumplir con las normas de los reguladores (Solvencia II y Basilea III) con lo que aumenta la demanda de tales bonos y por ello sus rentabilidades caen. Lo cual mete presión a las entidades financieras que deberán sobrevivir en escenarios tan hostiles (comprar deuda soberana de alta calidad a un interés negativo). Sin embargo parece que, en contra de lo esperado, no está claro que la situación tenga un impacto positivo en la economía real, es decir, un impacto positivo sobre sobre el crecimiento y la inflación. Dado que la presión sobre los márgenes amenaza a las cuentas de resultados de la entidades financieras y puede provocar que dejen de dar crédito con lo que se frena el crecimiento.

Así las cosas, las preguntas inmediatas son: ¿Llegará tal situación a las economías domésticas? ¿Deberemos pagar por que nos custodien nuestros ahorros? Existe consenso en que las respuestas son ambas negativas. A nadie le parecería razonable pagar por depositar sus dineros en la cuenta en el banco y tampoco cobrar por el crédito solicitado o por la hipoteca contratada.

Entonces ¿dónde está el gazapo? Está en el propio sector financiero que tendrá que adoptar estrategias y políticas que le permita ensanchar los diferenciales y mejorar márgenes para que el negocio continue siendo rentable y siga jugando el papel tan crucial que tiene en el ciclo económico. Y de forma adicional el sector financiero deberá reestructurar las redes de oficinas y las plantillas a fin de incrementar su eficiencia.

Es probable que en un futuro próximo veamos como se reduce la remuneración de los depósitos  a plazo, se producen trasvases desde esas cuentas hacia productos como los fondos de inversión, y se empieza a cobrar a las grandes empresas por custodiar sus puntas de tesorería cosa que obligará a los tesoreros a evaluar con cautela qué niveles de liquidez conviene mantener. Se encarecerá el crédito mediante el aumento de los diferenciales o por la prolongación del periodo a tipo de interés fijo. Se irán acabando las políticas de comisiones cero, sobre todo para los clientes menos rentables.

En definitiva, se avecinan unos tiempos complejos en el que las entidades financieras deberán extremar las medidas para incrementar la eficiencia y controlar de forma rigurosa los costes. Sin olvidar el cumplimiento obligado de los objetivos de rentabilidad. ¿Y qué pasa con nosotros los clientes? Pues lo dicho, “seat, look and see !! What else?” Ah, y sin olvidar estar bien informados para tomar decisiones sobre nuestras finanzas con un mínimo de rigor, aunque en ocasiones nos dejemos aconsejar.

 

 

Unknown

Es la tecnología la que resuelve los problemas, no la política.

(Jacque Fresco)

La reciente gran crisis bancaria, los constantes avances tecnológicos, la demografía, los millennials y la generación Z, los cambios en el perfil y en el patrón de comportamiento de esas generaciones que viven y vivirán inmersas en la inmediatez de la respuesta y en la facilidad a la hora de realizar, sin tener que desplazarse, las gestiones que les permitan satisfacer sus necesidades financieras, todos ellos son los factores que están empujando a la banca tradicional a adaptarse a la nueva realidad.

Pero aparecen nuevos actores en el mercado. Y ¿quienes son esos nuevos actores? Pues por una parte los grandes de la tecnología (Apple, Amazon, Google, Facebook, PayPal y otros) que ya han empezado a lanzar servicios financieros propios (p.e. la tarjeta de crédito de Amazon o el servicio de financiación de compras de Apple). Por otro lado están las start up que operan en determinados nichos muy concretos de negocio (p.e. el pequeño crédito al consumo o los préstamos para financiar los estudios universitarios) y que erosionan los márgenes de la banca al no tener grandes costes fijos. Sin olvidar de mencionar el universo del shadow banking  la banca en la sombra que realiza en muchos casos una verdadera actividad bancaria. O las plataformas de crowdfunding. Los medios de pago están siendo el principal caballo de Troya con el cual esos nuevos actores están entrando en el negocio bancario. En definitiva, esos actores pertenecen a la FinTech (Financial Technology), un sector económico compuesto por empresas que utilizan la tecnología para crear un sistema financiero más eficiente.

Y ante ello, ¿qué puede hacer la banca tradicional? La banca tiene una gran baza que es la de poder ser un proveedor global de servicios financieros para sus clientes. Pero tiene que avanzar en la oferta de esos servicios utilizando la tecnología que le permita ser más eficiente, lograr abaratar dichos servicios y, muy importante, acercarlos al cliente y personalizarlos a sus perfiles.

Sin duda grandes retos se plantean y en los próximos tiempos vamos a asistir, sin ninguna duda, a grandes e insospechados cambios en el sector financiero.

Unknown

“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.”
Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.

El director del fondo de inversión Pimco, Paul McCulley, bautizó con el nombre de banca en la sombra (shadow banking) los numerosos activos financieros gestionados al margen del sistema bancario regulado. Se trata de productos financieros de alto riesgo que no están supervisados y que no tienen más garantia  que la que les ofrece el propio título. Es decir, paquetes de hipotecas, fondos de alto riesgo (hedge funds), derivados que no cotizan, futuros, proyectos inmobiliarios o prestamos a empresas.

Grandes gestoras internacionales de fondos como Apollo, Oaktree, HIG Whitehorse, ICG, KKR. O, en el caso español, Arcano con la gestora Muzinik, N+1, AFI con Renta 4, aprovechan la situación para irrumpir en el sector del préstamo directo (direct lending) con el fin de poder ofrecer una financiación alternativa a las pymes. El número de gestoras de fondos que prestan directamente a las compañías en USA y Europa se ha duplicado en los dos últimos años.

Y ¿de dónde procede el dinero que la banca en la sombra necesita para prestar a las empresas? Pues de los partícipes de esos fondos a los que se les promete una alta rentabilidad procedente de los elevados intereses que cobran a las empresas prestatarias.

Hasta aqui todo es fácil, siempre que el prestatario pague sus deudas. Pero ¿qué sucede si no es así? Pues lo que ocurrió en la provincia de Hebei, en China, donde once bancos en la sombra solicitaron ayudas económicas al todopoderoso Partido Comunista Chino para paliar la alta morosidad a la que se enfrentaban y evitar así el riesgo sistémico asociado. La banca en la sombra es un sector en el que, al no estar controlado, aparecen malos gestores, aprovechados y estafadores que embaucan al inversor con el señuelo de altas rentabilidades.

No es mala idea que los gestores de fondos financien a la economía real pero ¿conocen esos gestores las empresas a las que prestan? ¿Entienden los modelos de negocio de esas empresas? ¿Están comprando paquetes de deuda y entienden los subyacentes asociados? ¿No será que esa es una tarea de la banca bien capitalizada y con los conocimientos y dinero suficiente para prestar?

El sistema financiero es vital para el funcionamiento de la sociedad y por ello se le debe proteger ante prácticas altamente especulativas. La banca en la sombra debe ser regulada, limitada su actividad y debe estar sometida a las exigencias de solvencia de todo el sector financiero.

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Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado.
(Benjamin Franklin. Estadista y científico estadounidense)

Una cuarta parte de la población en el mundo no tiene una cuenta bancaria, ni calificación crediticia, ni tan solo una identidad financiera !! Es decir, no dispone de capacidad para pedir un crédito !! Ante este hecho docenas de pequeñas, y no tan pequeñas, start-up intentan atraer a esos 2.000 millones de personas hacia el sistema financiero. Pero ¿cómo lo piensan hacer? Pues sencillo: monitorizando el uso que hacen de sus teléfonos móviles e investigando sus hábitos personales y patrones de comportamiento (consultas a la Web, uso de las redes sociales, uso del correo electrónico, etc.) a fin de identificar posibles prestatarios y poder predecir su solvencia, es decir, su capacidad de devolución de un dinero que se le preste.

Mediante estas técnicas se descubre que las personas que no dejan que la batería de su teléfono se agote tienden a atender con puntualidad las cuotas de sus préstamos. Que las personas que reciben más llamadas que las que ellas hacen tienen mayor riesgo para que se les conceda un préstamo. O que aquellos solicitantes de crédito que lo justifican con pocas palabras son preferibles a los que utilizan largos argumentos. Interesante ¿no es así?

Kreditech, una de esas start-up con base en Hamburgo, ha concedido más de 300 millones de euros en préstamos desde que fue creada en el 2012. Sus algoritmos son capaces de generar decenas de miles de inputs de información que son resultado de acciones como las compras realizadas on-line, la geolocalización de las llamadas realizadas o la historia de uso de las redes sociales.

Sabían que las personas que realizan una compra en el mismo día (p.e. tomar un desayuno) durante todas las semanas son buenos candidatos a ofrecerles un préstamo. Que cuando un teléfono móvil permanece en la misma ubicación geolocalizada a diario y durante el mismo intervalo de tiempo es indicador de que su propietario, presumiblemente, está en su lugar de trabajo y por lo tanto también es candidato a ofrecerle un préstamo. Que hasta nuestros amigos pueden ser predictores de nuestra solvencia, pues las personas cuyos amigos pagan con puntualidad sus deudas son más propensas a ser buenas pagadoras también.

En este contexto, hasta el Presidente del Banco Mundial (Jim Yong Kim) ha impulsado una iniciativa para proporcionar acceso universal a los servicios y productos financieros para el año 2020. Está claro que tanto los actores tradicionales (la banca en general) como lo nuevos actores en el mercado (los llamados shadow banks o las  fintechs) van a usar todas esas nuevas fuentes de información que proporciona “la Red” para la evaluación de riesgos en crédito con el fin de ofrecer servicios financieros al mayor número posible de ciudadanos del mundo.

Y es que el Big Data va a abrir una auténtica mina de oro en el sector financiero internacional.

Fuente: Bloomberg

 UnknownEl capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso.

(Mahatma Ghandi)

 

La crisis económica de Grecia llega tras el inicio de la crisis financiera global en el año 2007. Pero antes de ese momento Grecia vivió épocas de abundancia. Sobre todo por la organización de los Juegos Olímpicos del año 2004. Y a esa “prosperidad” contribuyeron a manos llenas los grandes bancos europeos, y muy en particular los grandes bancos alemanes y franceses, sin que los organismos reguladores del momento prestaran demasiada atención a la situación, a la cuantía de los préstamos y a la capacidad de retorno del prestatario. O tal vez miraran hacia otro lado. De hecho el propio Banco Central Europeo (BCE) aceptaba deuda pública griega como garantía y aval. Así pues, esa banca europea llegaba a ser titular del 81% del total de la deuda de Grecia. Pero la cruda realidad era que la economía sumergida del país heleno rondaba el 40%, por lo que los ingresos fiscales se veían rápidamente reducidos mientras la evasión y la fuga de capitales crecía de forma acelerada. Y, por si fuera poco, los gobiernos griegos de la época maquillaban -léase falseaban- la situación real de la enorme deuda que el país arrastraba.

He aquí que en el año 2009 con la llegada de un nuevo gobierno, esta vez socialista/socialdemócrata, se destapa la caja de los truenos y la realidad económica griega aflora. Y llega el pánico! ¿Qué hacer para que la gran banca europea no se viese arrastrada por la posible suspensión de pagos de Grecia? La solución aparece cuando Grecia “se ve obligada” a solicitar el rescate a sus “socios europeos”. Esta situación permitiría, a cambio de “ciertas condiciones impuestas”, que el país recibiera fondos europeos con los que devolver a los bancos alemanes y franceses los 80.000 millones de euros que le habían prestado en los años de vacas gordas. Es definitiva, los “socios europeos”  salvaban a la banca alemana y francesa de una situación más que delicada y los ciudadanos griegos se convertían en víctimas de las malas prácticas de los grandes bancos europeos, del BCE y de los organismos reguladores.

Hoy sólo un pequeño y selecto grupo de seres humanos sabe a ciencia cierta qué ocurrirá con la actual situación griega en el 2015. Así pues, y una vez más, seamos excépticos con lo que nos cuentan. Leamos entre lineas, analicemos toda información que nos suministran, seamos críticos con cualquier noticia. Pues es muy fácil tergiversar las situaciones y lanzar mensajes equivocados destinados a confundir nuestras opiniones.

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Las deudas son como cualquier otra trampa en la que se es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir.

(George Bernard Shaw)

¿Quién compra la Deuda que emite el Gobierno de España? O, ¿porqué no fluye el crédito a la economía real? Busquemos las respuestas en las cifras. En el año 2000 las entidades de crédito domésticas, es decir los Bancos y las Cajas, tenían en cartera 61.381 millones de Deuda Pública lo que representaba el 28,75% del total de Deuda. Ese mismo año los inversores extranjeros disponían en cartera 91.490 millones, es decir, un 42,38% del total.

En el año 2007 la situación era muy similar y hasta podríamos decir que había mejorado. La Deuda en cartera de Bancos y Cajas era de 63.297 millones de euros, o un 25,63% del total. Mientras que en cartera de los inversores extranjeros había 105.312 millones que equivalían al 42,64% del total. Así pues Bancos y Cajas mantenían sus niveles de Deuda en cartera y los inversores extranjeros continuaban confiando en las emisiones españolas.

Sin embargo alguna cosa empezó a cambiar a partir del 2008 hasta la fecha. Las tendencias se invirtieron. En marzo de 2013 la banca doméstica tiene en cartera 224.056 millones de euros de Deuda pública, o un 40,30% del total. Y los inversores extranjeros 206.542 millones de euros, es decir un 37,15% del total. Parece que esos inversores extranjeros perdieron su apetito o miraron con otros ojos los lugares donde invertir. Además, desde Diciembre del 2012 el volumen de Deuda en cartera de la banca doméstica ha aumentado en casi 25.000 millones de euros.

Así pues, la respuesta a la primera de las preguntas iniciales es: la banca doméstica es quien está comprando mayormente la deuda emitida por el Gobierno de España.

Para financiar esas compras es muy posible que esa banca doméstica haya aprovechado las ventanas de liquidez a bajos tipos de interés abiertas por el Banco Central Europeo, por lo que no es descabellado pensar que se ha buscado un empujoncito a la mejora de márgenes tomando dinero muy barato e invirtiéndolo en Deuda (¿sugerencia gubernamental?).

¿Riesgo? Es deuda soberana y está muy lejos del riesgo de financiación a la economía real, dirán algunos. Y ahí está la respuesta a la segunda de las preguntas iniciales.

Ahora la cuestión es que, por una parte,  sin financiación en los tejidos productivos poco vamos a poder hacer para remontar el vuelo. Y por la otra, recemos para que este Estado con una deuda del 84% del PIB, con una economía en recesión, desindustrializada, basada en sectores de poco valor añadido, con unas constantes vitales que hacen temer por su salud, con un gran  apetito por endeudarse y con una dudosa capacidad de generación sostenible de ingresos, recemos pues por que pueda mantener su solvencia.

(Fuente de datos: Tesoro de España)

Unknown

Los deseos deben obedecer a la razón
(Cicerón)

La introducción del Euro en 1999 perseguia “dinamizar la economia de los países que lo adoptaran, la profundización del mercado financiero de la Eurozona, la convergencia de tasas de crecimiento y competitividad de los países del Euro“. En definitiva, se perseguía crear prosperidad facilitando el libre flujo de comercio y capitales en Europa.

Ahora la pregunta es: ¿se ha cumplido el objetivo? Y mi respuesta es: claramente NO!!! En la actualidad el comercio y las inversiones entre los países de la zona Euro ha disminuido considerablemente lo cual se puede considerar como un indicador de la pérdida de razón de ser de la propia zona Euro. Durante los últimos años Alemania ha sido el gran motor comercial. En 2007 el volumen sus exportaciones hacia Italia, España, Grecia, Irlanda y Portugal fue un 27% superior a sus exportaciones a China. Mientras que en 2012 el volumen de exportaciones alemanas hacia esos cinco países fue un 35% inferior a sus exportaciones a China. Una lectura clara es que, fundamentalmente, durante mucho tiempo los países del sur de Europa han sido los consumidores natos de los excedentes de producción de las grandes economías como la alemana y la francesa. Eso si, un consumo incentivado por los préstamos provenientes de la banca europea. Pero con la crisis financiera, y con la bajada de la marea dineraria, se ha descubierto que algunos nadaban desnudos y el consumo ha hechado el freno de mano.

Aún en los años de bonanza, el comercio entre los países de la zona Euro no era del todo eficiente en el sentido de que aquella gran economía en lugar de incrementar sus importaciones desde sus países socios, utilizaba las ganancias de sus exportaciones a esos países para comprarles deuda o concederles prestamos con jugosos rendimientos. Pero con la crisis financiera esa gran economía ha perdido el interés por esas inversiones dada la caída de poder adquisitivo y de consumo de los ciudadanos de esos países.

¿Y ahora qué? Pues que, por una parte, la gran locomotora europea ha girado su atención hacia nuevos mercados y economías emergentes como Rusia o China, que disponen de millones de consumidores potenciales y a su vez de grandes cantidades de materias primas y recursos naturales. Y por la otra que aquellos países receptores de dinero tratan ahora de encontrar financiación en sus mercados domésticos mediante la venta de deuda pública a sus propios ciudadanos y bancos. Y esto es particularmente perverso si pensamos en el incremento de la dependencia de los bancos internos en relación a la deuda pública de sus gobiernos. De hecho ésta puede ser una de las causas de que el crédito no fluya hacia la economía real.

La crisis financiera ha mutado hacia una crisis de deuda soberana y una crisis del sistema bancario. Y es este sistema el que será necesario reflotar para que el dinero vuelva a los mercados y las empresas.

Pero no seamos pesimistas. En cualquier caso, de ésta y de cualquier otra crisis vamos a salir con nuestro esfuerzo. Así pues políticos abstenerse o bien facilitarnos la tarea !!