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“Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel.”

(David Lloyd George)

Se acercan fechas electorales !! Estar en un lugar destacado, o en cualquier posición, en una lista electoral ¿debe ser un premio?

A mi modesto juicio ROTUNDAMENTE NO, NUNCA! Pues todos y cada uno de los integrantes de una lista electoral deben acreditar la formación y la experiencia necesarias para afrontar la dura tarea que les espera en caso de ser elegidos.

Dicho esto ¿quien y con qué perfil deberia estar en los primeros lugares, o en cualquier posición, de las listas electorales?

Pues, y siempre en mi modesta opinión, deberian estar personas con un curriculum académico  que acredite la posesión de una titulación universitaria, y mucho mejor si va acompañada de un posgrado, máster y/o doctorado, no regalados por supuesto.

Personas que además acrediten en su curriculum cultural el dominio de la/s lengua/s materna/s así como de la lengua inglesa. Valorándose también el conocimiento fluido de francés, alemán o mandarin.

Personas que acrediten un curriculum profesional, ya sea en la empresa privada como en la pública, con experiencia probada en la gestión de grandes proyectos, con capacidad de negociación a los más altos niveles. Con experiencia en el liderazgo y gestión de grandes y diversos grupos humanos. Experiencia en el control de grandes presupuestos. En definitiva personas que acrediten la experiencia suficiente como diseñadoras de estrategias de éxito. Personas con dotes de grandes gestoras de recursos. Personas que han de anteponer el interés del progreso social frente a cualquier otro interés, ya sea partidista o individual.

Al fin y al cabo los ciudadanos elegimos a esas personas para que gestionen de forma brillante, exitosa y eficiente nuestro patrimonio social. Gestión que ha de hacer crecer a la sociedad en todas sus facetas.

Y no olvidemos el tiempo de permanencia en cargos públicos. Para garantizar la salud y la regeneración democrática se debería limitar el número de legislaturas en las que un/a diputado/a o senador/a puede estar en activo. Dado que al ocupar un escaño en el Congreso o en el Senado se trata de estar al servicio de la sociedad y de su progreso. No se trata de hacer de tapón que impida el ascenso de aires nuevos, tampoco se trata de buscar un “modus vivendi”, de los que en la España se encuentran lamentablemente demasiados casos.

Llegados aquí, y sin ánimo de señalar, tenemos el ejemplo de un Diputado que lo fue de la coalición CDC y Unió Democrática (CiU), que ha pasado 23 años en el congreso cobrando un nada despreciable sueldo más complementos y viviendo en el Hotel Palace de Madrid durante la semana. Para acabar en una de las puertas giratorias que le ha llevado a AENA. (Si el lector desea conocer las retribuciones, base y complementos y dietas, del Congreso de los Diputados puede consultar la página referenciada más abajo.)

Si las listas electorales no se elaboran con aquellos criterios, entonces estamos ante “el más de lo mismo”. Estamos ante unas listas formadas por “Picos de oro”, si se me permite la expresión. A los que les seguiran sus fieles servidores y dóciles comparsas que obedecerán a sus correligionarios sin importarles demasiado la prosperidad de la sociedad frente al triunfo de su organización política. Prosperidad de partido político que no necesariamente coincidirá con las expectativas y necesidades de una mayoria social. En definitiva se estaran formando listas electorales con gran semejanza al baúl del titiritero con sus fieles marionetas.

¿ O es que, usted apreciado lector, conoce a todos y cada uno de los que se encuetran más allá del lugar quinto, por poner una posición, de las listas electorales ?

Nunca debemos olvidar que de todos y cada uno de los miembros de una lista electoral dependerá el éxito o el fracaso del futuro de nuestra sociedad. Para los que quieren dedicarse a la política  ese es justamente su reto, su objetivo, y por eso les pagamos cada mes. Y por esta gran razón el votante debe conocer muy bien a los candidatos antes de depositar en ellos su confianza. 

Más información:

http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Diputados/RegEcoyProtSoc/regimen_economico_diputados.pdf.

 

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“Un hombre es pobre no ya cuando carece de todo, sino cuando no trabaja.”

(Charles Louis de Secondat “Montesquieu”, jurista, historiador, filósofo, político)

Cuatro de cada diez personas de entre 20 y 24 años que quieren trabajar no pueden hacerlo por falta de oportunidades. Además, existe una preocupante cifra de más de 400.000 jóvenes de entre 16 y 29 años en total inactividad (es decir, ni estudian, ni trabajan, ni buscan empleo de forma activa). Y centrándose en los datos de desempleo, en esa franja de edad la tasa de paro se sitúa en el 34%.

Una de las causas de esta elevada cifra de desempleo es la falta de formación. Un44% de los jóvenes de entre 16 y 29 años abandona los estudios sin completar la educación secundaria y muchos de ellos ni si quiera consideran retomarlo más adelante. La falta de oportunidades laborales también se da en recién titulados, diplomados y licenciados, principalmente por falta de experiencia laboral y porque la formación que han recibido no se adapta a los requerimientos que demanda el mercado.

Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden del estudio “El camino hacia el empleo juvenil. ¿Qué puede hacer la empresa?”, presentado por el Observatorio Empresarial contra la Pobreza.

Reducir el desempleo, es una cuestión económica y social. El estudio advierte de que el sector empresarial debe incluir cuanto antes programas que mejoren la empleabilidad de los jóvenes, bien desde su estrategia de negocio, bien desde su acción social, bien desde su posición como lobby. Esto es esencial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) basados en el empleo digno, pero también para que las compañías puedan mejorar en competitividad en el medio y largo plazo.

Los autores denuncian la dureza con que la crisis ha tratado a los jóvenes en lo relativo al empleo, la infrautilización de las becas y los contratos de prácticas, así como el uso inapropiado de determinados modos de contratación, ligados a la contratación temporal. Más de la mitad de los jóvenes ocupados están empleados bajo modalidades contractuales de este tipo; sin embargo, sólo un 7% lo hace con un convenio relacionado con la formación y las prácticas.

La ausencia de empleo tiene consecuencias muy importantes sobre los niveles de vulnerabilidad social de los jóvenes. Así el 58% de los jóvenes desempleados en España se encuentran en riesgo de exclusión social.

Prevenir, reincorporar y reciclar. El informe propone un conjunto de medidas en las que los distintos agentes coordinados –empresa, tercer sector y administración– pueden trabajar para mejorar este escenario:

Prevención del abandono escolar temprano. Según las estadísticas, el abandono escolar suele estar vinculado al desconocimiento y/o impacto que puede ocasionar en el joven a largo plazo el hecho de no finalizar sus estudios.

Reincorporación al sistema educativo. Una buena iniciativa sería la de crear entornos formativos muy distintos a los actuales, más flexibles, de menor duración, orientados y cercanos a la práctica y al desempeño profesional. El informe también recomienda a las empresas con trabajadores sin formación reglada que les ayuden a completarla con políticas de formación.

Transición de la formación al empleo. Se recomienda poner en marcha programas de asesoramiento, de creación de becas y contratos de prácticas, o de fomento del emprendimiento juvenil, entre otros ejemplos. También alcanzar acuerdos con centros educativos, crear titulaciones o centros de formación propios que sirvan también para cubrir las propias necesidades de cada empresa.

Empleabilidad y gestión de jóvenes en especial riesgo de exclusión social. Trabajando de forma conjunta empresa y entidades del Tercer Sector.

Políticos, Administraciones, Empresas, Ciudadanos, ¿qué estamos haciendo para construir un futuro digno para las generaciones que nos van a suceder?

Fuente: “El camino hacia el empleo juvenil. Qué puede hacer la empresa” (Observatorio Empresarial contra la Pobreza – Enero 2017)

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“Más tecnología no es igual a mejores resultados porque el tema es qué tipo de pedagogía estamos utilizando. Si utilizas la herramienta mal, puedes causar más daño que beneficio”

(Francesc Pedró, 2015)

“En un tuit no puede decirse mucho. Esto conduce necesariamente a una mayor superficialidad”

(Noam Chomsky, 2013)

Una entrevista al Dr. Manfred Spitzer publicada en el diario “La Vanguardia”, en su edición del 22 de Octubre de 2016, ha levantado ampollas en la epidermis de una buena parte del mundillo de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación y más de uno se ha rasgado las vestiduras ante las tesis expuestas.

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20161022/411206688578/moviles-y-ordenadores-en-las-aulas-dificultan-el-aprendizaje.html

¡Craso error cometen los fundamentalistas que maldicen al supuesto apóstata! El Dr. Spitzer es un científico (médico, psicólogo y filósofo) que dirige la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Ulm (Alemania) y también el Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neurociencias y el Aprendizaje. Sus trabajos y publicaciones avalan un largo camino de estudio sobre la influencia de las nuevas tecnologías, incluida Internet y las redes sociales, en el proceso de aprendizaje. Y lo hace bajo la perspectiva científico-médica del estudio del cerebro humano y de su comportamiento a lo largo de la vida, es decir, a lo largo del proceso de aprendizaje del ser humano. Sus tesis se alinean con otros estudios científicos de diversos grupos de investigación de prestigiosas universidades de toda la geografía (ver Digitale Demenz).

¿Quiere ello decir que de las ideas del Dr. Spitzer se desprende que hay que abandonar el uso de las nuevas tecnologías en el aula? En absoluto. Eso sería tan arriesgado como afirmar que los libros impresos deben desaparecer de las aulas. Aunque halla alguien que así lo postula. La propuesta central de sus ideas se basa, me atrevo a resumir, en la prudencia y en el cuidado escrupuloso con la metodología pedagógica en la docencia.

De hecho el estudio de la OECD de Septiembre de 2015, realizado con los datos de PISA-2012, corroboran las tesis del Dr. Spitzer. Este estudio constata que en los últimos diez años no se ha producido, por término medio, una mejora substancial en los alumnos en cuanto a comprensión lectora, matemáticas o ciencias, en aquellos países que han invertido más en la introducción de las nuevas tecnologías en las escuelas. Las nuevas tecnologías pueden facilitar el aprendizaje pero no garantizarlo. Según el estudio de la OECD aquellos estudiantes que hacen un uso moderado de los ordenadores en la escuela tienden a obtener mejores resultados que quienes hacen un uso intensivo. Los sistemas educativos necesitan encontrar formas más efectivas de integrar la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje para proveer a los educadores de los entornos de aprendizaje que complementen las teorías pedagógicas del siglo XXI y proveer a los niños de las habilidades del siglo XXI que necesitan para triunfar en el mundo del mañana. Si bien es cierto que la tecnología es la única manera de expandir dramáticamente el acceso al conocimiento, para cumplir con los horizontes que prometen las tecnologías los países deben invertir de forma efectiva y asegurarse que los docentes se encuentren a la cabeza del diseño y la implementación del cambio. Y, por supuesto, hacer seguimiento y obtener información empírica para comprobar la bondad, o no, de la decisiones estratégicas tomadas.

¡Estén tranquilos los talibanes! No se deben abandonar las nuevas  tecnologías. Simplemente se debe disponer de la metodología de enseñanza adecuada y ser prudente en el uso de aquellas.

Más información en:

  • “Digitale Demenz” (Manfred Spitzer, May/2013)
  • “Students, Computers and Learning: Making the Connection” (OECD, Sep 2015)

 

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“Carecer de libros propios es el colmo de la miseria.”

(Benjamin Franklin)

Leo con sorpresa y asombro un artículo publicado en diario “el Periódico“,

http://www.elperiodico.com/es/noticias/educacion/escuela-innovadora-obliga-cambiar-libro-texto-vuelta-cole-curso-2016-2017-5364556

en el que aparece el siguiente texto:  “…los libros de texto no dejan de ser un refrito de la realidad y advierten de que, en un momento tan mutante como el actual, en que los estudiantes tienen un acceso permanente a nuevas informaciones, los manuales escolares se quedan en lo elemental, no animan a ir más allá. No personalizan el aprendizaje y, al contrario, encorsetan la manera de dar clases. El libro de texto es visto como un producto del pasado.”

Continuando con la lectura me encuentro con la siguiente afirmación: “La tendencia internacional, apunta a un futuro en que los materiales de trabajo en el aula se encontrarán en plataformas digitales, que conectarán a los estudiantes con las fuentes originales, que les guiarán en el aprendizaje pero sin dictarles cómo tienen que hacerlo.”

No seré yo el que ponga en duda el fundamento empírico y científico que sustenta tales declaraciones. Aunque reconozco que, de haberlo, me gustaría conocer ese fundamento. Y esas lecturas me mueven a otras reflexiones. Se debe reconocer la penetración de las nuevas tecnologías en, vamos a llamarle, “el proceso educativo”. Esas tecnologías aportan nuevos y valiosos medios y herramientas que pueden permitir optimizar la eficacia y la eficiencia del proceso. Es cierto que el libro de texto como tal no ha tenido cambios significativos en los últimos decenios. Pero de ahí a afirmar que son un refrito, un producto del pasado creo que es sumamente injusto. Y todo ello con mi más sincero reconocimiento y respeto para con los autores y editores, sin cuyos productos y aportaciones muchos de nosotros no habríamos llegado al nivel educativo y cultural que tenemos.

No menos cierto es que aquél “proceso educativo” se está viendo inmerso en variados intentos de reinvención, en parte por el impacto tecnológico. Intentos que, a mi juicio, en muchas ocasiones se asemejan más a un “prueba y error” que a la adopción de una metodología probada y con evidencia empírica de la obtención de resultados satisfactorios.

Con todo las cuestiones más importantes que se me plantean son: ¿Sabemos realmente enseñar a aprender? ¿Sabemos motivar, incentivar y potenciar la inquietud, el deseo de aprender en los alumnos? ¿Sabemos hacer sentir en el alumno la satisfacción de aprender? ¿Sabemos fomentar en los alumnos la capacidad de análisis y el espíritu crítico necesario que les permita discernir de forma adecuada una vez inmersos en el océano digital?

En cualquier caso lo cierto es que ese océano digital no es ni mucho menos incompatible con el libro. Y que éste, tenga el formato que tenga, continuará acompañando a todo aquel que sienta el deseo de saber, de conocer, de aprender.

La sabiduría está en los libros. Sin libros no hay cultura. Sin cultura no hay libertad. Sin libertad no hay progreso. Sin progreso no hay sociedad avanzada.

https://www.youtube.com/watch?v=BJSFIIO8y-g

Otras contribuciones relacionadas:

https://valoradicional.wordpress.com/2015/11/27/tenemos-la-estrategia-educativa-adecuada-i/

https://valoradicional.wordpress.com/2015/12/05/tenemos-la-estrategia-educativa-adecuada-ii/

https://valoradicional.wordpress.com/2016/04/30/es-necesario-ensenar-a-aprender-tenemos-la-estrategia-educativa-adecuada-iii/

 

 

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En un espíritu corrompido no cabe el honor.

(Tácito – Historiador romano.)

Lamentablemente es así. España se ha convertido en tierra abonada de corrupción. Y esta lacra, este cáncer social, está llegando a lo más profundo de la sociedad. Atrás quedaron los casos de corrupción que se dieron bajo los gobiernos de la República (que de haberlos los hubieron), del franquismo, de los gobiernos de Felipe González, de Aznar, de Rodriguez Zapatero o de Rajoy. Hoy los corruptos pertenecen a gran variedad de posiciones sociales. Como siempre a la casta de los políticos ( José Manuel Soria, Rodrigo Rato, Mar Garcia Vaquero -compañera de Felipe González-, Micaela Domeq -esposa de Arias Cañete-, Oleguer Pujol -familia Pujol-, Francisco y Juan José Franco -nietos del dictador Francisco Franco-, entre otros); a los empresarios (José Luís Nuñez, Demetrio Carceller, los Albertos -Cortina y Alcocer-, Riu, Miguel Blesa, etc.); a los deportistas (Sánchez Vicario, Alex Criville, Leo Messi, Neymar Jr., entre otros); a los mediáticos y a los artistas (Montserrat Caballé, Jorge Javier Vázquez, Pedro Almodóvar, Bertin Osborne, Imanol Arias, Ana Duato, Joaquin Sabina, Ana Torroja y varios más); y también al selecto grupo de los ilustres (Mario Vargas Llosa, Pilar de Borbón o el tándem Urdangarin-Borbón, como ejemplos).

A muchos de esos corruptos les hemos oído declaraciones en favor de la progresía, de las posiciones izquierdistas o social demócratas. Pero lo que más me enoja es el absoluto desprecio que todos ellos presentan hacia la sociedad. Anteponiendo su avaricia, su maliciosa codicia, frente a la contribución al bienestar y el progreso social. Esos personajes olvidan que con los impuestos de TODOS los ciudadanos se ha construido, y se mantiene, el estado del bienestar. Que los impuestos son el precio de la civilización y del progreso social (Antony Atkinson). Y los políticos se cuidan bien de no explicarlo.

Pero atención, no son sólo los grupos sociales antes mencionados los implicados. No se puede olvidar otro fenómeno que abona el terreno a la corrupción. Se trata del desempleo. A menudo uno se pregunta cómo puede ser que en un lugar con una tasa de desempleo del 21% (4.791.000 parados en España) sobre el total de población activa, no se produzca una revuelta social. Y la respuesta está en otro tipo de corrupción que es la economía sumergida. Que para la llamada España representa el 20% del PIB. Lo que equivale a 216.000 millones de euros (fuente de datos: INE Abril 2016).

Y ¿cómo atajar este grave problema que corroe a la sociedad? Pues ahí van unas sugerencias, y que el amable lector les de el orden de prioridad que le parezca oportuno:

  • Educación. Proporcionar formación, desde los primeros años escolares, en los principios éticos, de contribución y de solidaridad que deben ayudar a construir una sociedad mejor, con mayor progreso y más justa. No se debe olvidar que la formación de calidad de las personas está íntimamente ligada a la prosperidad y el progreso de las sociedades a las que pertenecen. España es un lugar donde el 43% de la población adulta (entre 25 y 64 años) no ha pasado de la enseñanza primaria (frente al 21% de la Unión Europea).
  • Reforma de la Justicia. Es necesaria una verdadera y drástica reforma, con cambios profundos en la legislación y en el sistema judicial. A fin de que los procesos sean eficaces, ágiles y no se pudran en las manos de los funcionarios (jueces y magistrados incluidos).
  • Mejores Controles. Se hace imprescindible disponer de mecanismos de control (civil, penal, tributario, mercantil, societario) que de forma eficaz detecten de inmediato cualquier práctica corrupta a todos los niveles.
  • Castigo ejemplar. No se trata aquí del “ojo por ojo” ni de “cortar la mano al ladrón”. Pero si de que aquél, o aquella, que es cazado, de forma pública y notoria devuelva con creces a la sociedad aquello que a ella le pertenece.

Tenemos pues una dura y ardua tarea si queremos erradicar de nuestra sociedad la lacra de la corrupción. Y, además, todos debemos implicarnos. La sociedad del futuro la construimos entre todos.

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“Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender.”

(Arturo Graf -Poeta italiano)

El resultado que cuenta de verdad de toda la cadena de valor del proceso educativo es que, al final del proceso, los alumnos hayan adquirido los conocimientos, las habilidades, el dominio de las herramientas tecnológicas y, fundamentalmente, que sean capaces de actualizarse permanentemente. Es decir, que se les haya enseñado a aprender y también a responsabilizarse de su propio aprendizaje. El docente ya no debe ser una fuente, una correa de transmisión, de información. El docente que hoy se necesita es un facilitador de experiencias educativas. El alumno no deber ir al aula sólo a escuchar, debe ir a hacer otras cosas. Debe ir a encontrarse con retos que superar, a desarrollar su creatividad, a darse cuenta de que el fracaso no es tal si de él algo se aprende.

Con los métodos de enseñanza tradicionales los alumnos están acostumbrados a resolver un problema con una única respuesta. Sin embargo en la vida profesional y empresarial los problemas tienen a menudo más de una respuesta. En la vida profesional y empresarial hay muchos más proyectos que procesos, lo que obliga a que para abordarlos se deban crear equipos humanos multidisciplinares en los que cada individuo se aproxime más a la realidad y desde perspectivas distintas. Equipos en los que sus miembros afloren su espíritu creativo y emprendedor. Hoy todavía la mayoría de la gente de las empresas no está preparada para innovar, lo está para ser eficiente, mientras que el futuro del negocio con frecuencia pasa por el intraemprendimiento.

Y para que todo ello ocurra es necesario e imprescindible que el docente ayude a los alumnos a desarrollarse como personas, les ha de conocer, ha de motivarlos, les ha de asesorar, ha de proporcionarles soporte y comprensión. Ha de incentivar su creatividad, les ha de enseñar a pensar con espíritu crítico. Ha de generar en ellos una visión global e internacional que les permita descubrir nuevas culturas y nuevas oportunidades. Debe inducirles un fuerte compromiso ético para que nuestra sociedad sea un lugar mejor para vivir.

Todo esto no será posible si no les damos a los docentes los conocimientos y herramientas con los que poder afrontar ese gran reto que es la formación de los futuros miembros (trabajadores, profesionales, empresarios) de la sociedad del futuro.

En los últimos años he tenido la gran oportunidad de conocer distintos colegios y escuelas, ya fuesen de titularidad pública o privada, con distintos modelos educativos . Y he constatado la gran brecha que existe entre esas instituciones. Mientras unas se alinean con la innovación y experimentan la forma con que satisfacer las necesidades de la sociedad del mañana, otras están ancladas en lo tradicional, me atrevo a decir en el inmobilismo. Y lo más penoso es el haber encontrado a docentes desanimados. Excelentes conocedores de su disciplina pero poco comunicadores, poco o nada empáticos, faltos de recursos y de técnicas para motivar, incentivar, dirigir proyectos, adaptare al cambio o gestionar grupos humanos heterogéneos. Docentes que son conscientes de sus limitaciones y debilidades y a los que parece que nadie les preste atención para ayudarlos en los nuevos retos ante los que se encuentran.

Y ello me lleva a la pregunta inicial: Ante los grandes retos de futuro que debe afrontar nuestra sociedad ¿tiene esa sociedad, nuestro país, la estrategia educativa adecuada?

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“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.”
(William Shakespeare)

Entre los años 1870 y 1970 la segunda revolución industrial en los Estados Unidos cambió todos los campos de la economía y las formas de vida de los ciudadanos. En algunas décadas los grandes descubrimientos ofrecieron a los norteamericanos el acceso al agua corriente en sus casas, a la electricidad o al teléfono. El automóvil representó la revolución en el transporte y los fulgurantes avances de la medicina permitieron alargar la esperanza de vida. Estos cambios estuvieron acompañados de un alto incremento de la productividad per capita y de elevadas tasas de crecimiento económico. En las décadas posteriores, aunque se continuaron produciendo innovaciones los factores que miden el crecimiento en relación al progreso tecnológico se debilitaron.

La tercera revolución industrial, la de las TIC, no ha significado un cambio tan drástico en el comportamiento de la sociedad comparada con sus predecesoras. De hecho su impacto ha sido sobre sectores que apenas representan el 7% del PIB de los USA. Los robots entraron hace cerca de cincuenta años en las cadenas de montaje del  sector del automóvil. Pero la economía ha tenido tiempo de adaptarse. Aparecieron nuevos empleos que sustituyeron a aquellos que fueron destruidos por el progreso tecnológico.

Hoy en día el aumento de las desigualdades y las tensiones a la baja  de los salarios son causas que provocan que para las jóvenes generaciones se desvanezca la posibilidad de tener un nivel de vida superior al de sus progenitores como ha venido ocurriendo en el siglo XX. Y ello es debido al fenómeno de estancamiento (secular stagnation) en el que la debilidad de la economía, el descenso de crecimiento demográfico, el envejecimiento y el progreso tecnológico, conducen a un periodo de actividad económica anémica. (Un dato: en la actualidad el 55% de la población española tiene entre 40 y 65 años). Lo cual tendrá consecuencias en las políticas económicas. Por la parte monetaria será necesario habituarse a unos tipos de interés estructuralmente bajos. Mientras que por el lado presupuestario el descenso de los salarios y el envejecimiento de la población se traducirán en una disminución de los ingresos fiscales y en una fuerte presión al alza de los gastos sociales y de las pensiones. Lo que implicará un incremento de la deuda pública o bien un incremento de los impuestos y una disminución de las prestaciones sociales.

De acuerdo con estas reflexiones del profesor Gordon y con los datos que hoy nos indican la ralentización tanto de los países desarrollados como de los emergentes, tal vez debamos empezar a tomarnos en serio el que la edad de oro del crecimiento ya forma parte del pasado.

Fuente: “The Rise and Fall of American Growth”. Robert J. Gordon. Princeton University Press.

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“Donde hay educación no hay distinción de clases.”
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

Una investigación de los profesores Alessandra Bonfiglio y Gino Gancia, de la Universitat Pompeu Fabra, ha demostrado que la incertidumbre (volatilidad financiera, conflictos políticos, desastres naturales, terrorismo, ..) no siempre es perjudicial para la economía. Ya que en ocasiones puede facilitar la adopción de reformas que aportarán beneficios a corto plazo.

En su investigación destacan que los gobiernos pueden adoptar reformas estructurales en periodos de elevada incertidumbre. Reformas que pueden ser beneficiosas a medio y largo plazo, pero que tienen un alto coste político a corto plazo. Y por ello los políticos son reticentes a adoptar ese tipo de reformas a pesar de que saben sobradamente que deberían hacerlo. Los políticos suelen actuar de manera miope, fijándose sólo en el resultado de las próximas elecciones, en el cortoplacismo.

Por otra parte, es evidente que existe una cierta asimetría informativa entre los ciudadanos que votan y los políticos que toman las decisiones. Los ciudadanos disponen, por regla general, de menos información que los políticos. De forma que éstos pueden aprovecharse de esa asimetría para justificar su manera de actuar, en especial en situaciones de volatilidad.

En su análisis de datos correspondientes a 56 países, con diferentes sistemas políticos y distintos niveles de desarrollo económico, ambos investigadores han hallado que se adoptan más reformas en las democracias que en las autocracias. En especial en aquellas democracias en las que los que los ciudadanos están bien informados. Para estudiar la influencia que tiene una sociedad bien informada, han analizado el nivel de lectura de periódicos en los distintos países. Concluyendo que allí donde los ciudadanos están más y mejor informados la economía va mejor.

El trabajo de estos profesores da validez a algo que muchos ya intuíamos. Esto es: la formación de calidad de las personas está íntimamente ligada a la prosperidad y el progreso de las sociedades a las que pertenecen.

Así pues he ahí la razón por la que todas las reformas educativas llevadas a cabo en España, por los PP y PSOE, sólo buscan perpetuar la ignorancia de la ciudadanía.

Fuente: “La economía va mejor con ciudadanos bien informados”. Alessandra Bonfiglioli, Gino Gancia. Universitat Pompeu Fabra. (La Vanguardia, 02/20/2016)

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Si me engañas una vez, tuya es la culpa: si me engañas dos, es mía.

-Anaxágoras (Filósofo Griego)-

Leo en la prensa económica, esa prensa amarilla, lo siguiente: “Europa denuncia, según el comisario europeo de servicios financieros (Jonathan Hill), la desprotección del cliente ante la venta cruzada de productos financieros. Los consumidores de la UE están expuestos a un indeseable riesgo de daños“. Y la redactora de turno se abona en el tema. Que si se ha causado un detrimento significativo a los consumidores. Que si se ha minado la confianza del mercado. Que si la venta cruzada es un campo abonado para abusar de los clientes. Y otras perlas similares.

No se que pensaran ustedes, pero a mi me parece claro que para emitir semejantes opiniones no nos hace falta que desperdiciemos nuestro dinero en mantener a esos altos funcionarios ni a sus ejércitos de oficinistas bruselenses (por lo de Bruselas).

La venta cruzada la utiliza hasta el propietario de la charcutería cercana a casa cuando compro algún queso exquisito y me “recomienda” las tostadas adecuadas y el vino oportuno.

Vamos a ver. La solución no está en criminalizar al canal comercial. La solución está en proporcionar mejor formación, mejor cultura financiera al cliente, a fin de que mejore su capacidad crítica y su capacidad de evaluación de lo que más le interesa y conviene en cada momento de su vida.

Fuente: Expansión (2016, Feb. 5)

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“La educación no debe ser un arma política, sino una estrategia de competitividad de nuestra sociedad.”

Mariano Ballesteros (Director corporativo de RRHH en GRI).

A los nuevos profesionales que se incorporaran al mercado de trabajo, bien sean universitarios o provengan de ciclos de formación profesional, los conocimientos técnicos y específicos de sus estudios se les supone. Pero ¿qué otras características esperan encontrar las empresas en los nuevos candidatos?

Una de ellas es el dominio de idiomas distintos al materno y otra el dominio de la tecnología, es decir, aquello de los “nativos digitales” aunque el serlo no implica el entender las mecánicas y estrategias asociadas a aquella. En estos terrenos nuestro sistema educativo, aunque con dificultades, va avanzando. Sin embargo hay otras habilidades en las que nada se hace para que los futuros profesionales dispongan de ellas y las ejerciten. Capacidad de comunicación, de negociación, liderazgo, trabajo en equipo gestionando la diversidad, gestionar la contradicción que representa el competir y colaborar a un mismo tiempo, compromiso con los valores y objetivos del grupo y de la empresa, la transparencia, la imaginación (que es fuente de la innovación), capacidad para trabajar por proyectos, es decir, planificación de tareas, diseño del orden y orientación a resultados. la paciencia, la humildad, estar abiertos al aprendizaje continuo.

Si todo esto es cierto, y no hay duda que lo es por lo que se desprende del informe fuente de esta contribución, entonces ¿bajo qué perspectivas, con qué metodologías, debemos formar a nuestros alumnos de hoy para satisfacer sus necesidades del mañana y, por supuesto, las necesidades de la sociedad futura? ¿Están los formadores preparados? ¿Sirven los contenidos y metodologías educativas del Siglo XX?

Y ello me lleva a la pregunta inicial: ¿tiene nuestra sociedad, nuestro país, la estrategia educativa adecuada?

Fuente: “Encuesta Global de Empleabilidad”. Informe elaborado por la consultora francesa Emerging y el instituto de estadística alemán Trendence.