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Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.

(José Ortega y Gasset)

En este mes de Octubre del 2015 leemos en la prensa que la tercera firma en el mundo de producción de derivados del plasma, es decir, la firma catalana Grifols ha hecho una inversión de 88 millones de euros en una nueva sede en Irlanda. En ésta se centralizaran la toma de decisiones sobre política comercial y sobre I+D+i. La nueva sede también albergará la gestión mundial de tesorería del grupo.

No es ni mucho menos una buena noticia para el panorama industrial de España que una empresa líder en su sector abandone el territorio. Una empresa generadora de valor que presenta una rentabilidad del 250% en los últimos cinco años. Una empresa que ha entrado con fuerza en el siempre dificilísimo mercado norteamericano. Y ante todo ello me pregunto ¿cuál es la política, la estrategia industrial española? Alguien pensará en los menores impuestos como motivo del cambio. Pero, a mi juicio, esa es una visión simplista de la situación. Es claro que un impuesto de sociedades del 12,5% (Irlanda) respecto al 30% (tipo general en España) en una buena razón. Pero se me antoja que hay más poderosas razones. Tal vez Irlanda busca atraer empresas de alto valor añadido. Tal vez ese pequeño país ofrece un marco regulatorio estable y mayores facilidades operativas.

Parece que en Km.0 de la llamada España se han olvidado de que estamos en un mercado global en el que los países, los estados, también compiten por su supervivencia y por la supervivencia y progreso de sus ciudadanos. Y me vuelvo a preguntar ¿donde está la política industrial española?